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Periodismo

 


PERIODISTA DESDE LA PRIMERA EDAD

*Guerra dio sus primeros pasos informativos en su natal ciudad de Tovar y se profesionalizó en la Universidad del Zulia. Este es un trabajo autobiográfico, solicitado por el académico costarricense Ignacio De la Cruz como titular de la Cátedra Periodismo Interpretativo, cuando Guerra concluía los estudios superiores.
 

Mi papá, un campesino bailadorense de excelente caligrafía, fue asiduo lector de periódicos y revistas. Tan asiduo, además cuidadoso y paciente, que de cada evento importante hacía un álbum o agrupaba los recortes en una caja especial y a cada uno de ellos identificaba con nombre del diario, semanario o revista, página y fecha.


Fueron tantos los acontecimientos guardados en casa que nos llegaron a causar incomodidad. Mamá era respetuosa, pero mis hermanos y yo, siempre deseábamos que ese montón de noticias, reportajes y análisis, en cajas (de madera y cartón) y carpetas, desaparecieran para recuperarle espacios al juego infantil y rescatar la vieja mesa de estudio que heredamos de los abuelos paternos.


Cuando ingresé a educación primaria –y son mis más lejanos recuerdos- había en la vecina casa de mi tío Pancho Guerra un cuarto completamente lleno de cajas de periódicos y revistas, no solo venezolanos, sino también del extranjero. La poca ventilación y el deterioro del papel viciaban el aire y producían penetrante olor.


Papá iba una vez a la semana, aproximadamente, a reordenar sus cosas. Se llevaba más recortes y los agrupaba según sus criterios, que no eran más que en razón a los años en que se producían y de las materias que trataban.


Fue así como tuve un primer contacto con lo que es la noticia, de manera atosigante. Además, papá compraba todos los días un periódico y nunca lo enviaba al cesto de la basura, después de leerlo. Lo guardaba cuidadosamente para emprender, en días determinados, la disección con tijeras.


Recuerdo que alguna vez no compró periódico, por no circular o por accidentes en la carretera que impedían el arribo de los distribuidores. No por eso dejó de leer. Dentro de sus cajas (y cajones) había cosas muy interesantes que él siempre quiso volver a leer, y en efecto lo hacía.


Aquellos papeles amarillentos y muchas veces a punto de esfumarse por la acción de los hongos regresaron varias veces a casa, procedentes del cuarto de tío Pancho, para ser objeto de nuevas lecturas y extracción de datos. La cesión del espacio que servía de depósito o hemeroteca duró años sin mediar pago.


A la muerte de tío Pancho su viuda Gilberta Parra dispuso modificar la casa y contrató un maestro de obras para acometer una nueva edificación. Así fue. Con la demolición de las gruesas paredes también desapareció el cuarto de archivo de los “papeles viejos”.

 

Los recuerdos informativos de un viaje a Bogotá en la efervescente década de Jorge Eliécer Gaitán, las Guerras Mundiales, los primeros Campeonatos Mundiales de Fútbol, reportajes sobre el General Juan Domingo Perón y Eva Duarte, la carrera automovilística Buenos Aires – Caracas, la muerte de Marilyn Monroe, la elección de los Papas Pío XI y Pío XII, la investigación espacial rusa, los cambios de Presidentes, las hazañas de los Aparicio (Ernesto, Luis y Luisito), notas de Alejandro y Alfonso Carrasquel, las campañas de César y Curro Girón en España, tantas cosas, se perdieron, pues papá no pudo hacer totalmente la mudanza. Influyó el hecho de no haber suficiente espacio en casa, como para reubicar tanto material impreso y no contar con una institución pública que hubiese valorado este repositorio.

Igualmente se perdieron una carpeta con todas las notas relacionadas con la muerte de Alberto Adriani, publicadas por “El Universal”, páginas sobre Monseñor José Humberto Paparoni (Vice-Párroco de Nuestra Señora de Regla y Obispo de Barcelona) y numerosos recortes de “El Vigilante” con textos del mas ilustre de la familia, el primo Acacio de la Trinidad Chacón Guerra, Vicario, Provisor, Obispo (titular de Milevi), Coadjutor y Arzobispo de Mérida.

El interés por el periodismo radial fue otra pasión de José Daniel Guerra Parra (1905 – 1981), hijo de José del Carmen Guerra y Soledad Parra. Siendo comerciante, en La Playa, fines de los años treinta y comienzos de los cuarenta, en su esquinero almacén de la Plaza Bolívar, congregaba citadinos que maravillados buscaban el origen de voces y música del primer radio transistor alemán conocido en esa pequeña comunidad. Por las noches lo dejaba encendido, aunque cerraba el negocio. Las noticias y notas musicales mantenían la concurrencia de curiosos en las puertas.

En horas de labor, los clientes eran invitados a guardar silencio cuando los locutores presentaban las noticias. La onda larga transportaba las emisiones tachirenses y colombianas con nitidez, mientras que los sonidos de Caracas, Estados Unidos y Europa llegaban por la onda corta.

Consumada la unión matrimonial con mi madre, Digna Rosa Zambrano Medina, aldeana de San Rafael de El Peñón, varios transistores fueron sucesivamente importados desde Curazao, vía Maracaibo. No hubo día en que las emisiones noticiosas no se escucharan en la casa tovareña de El Puente.

De mis primeros años, década de los sesenta, quedan los recuerdos de noticieros de Ondas del Lago de Maracaibo, Ecos del Torbes de San Cristóbal, de las cadenas colombianas Caracol y Todelar, y de numerosas emisoras que durante las campañas de 1963 y 1968 ofrecían los discursos de los candidatos presidenciales.
 


EN SEXTO GRADO

Detalle del Niño Nilson Guerra Zambrano 6to Grado 1968

Cuando cursaba sexto grado comenzaron mis inquietudes periodísticas de manera formal. Antes, mi única acción relacionada con el periodismo fue recortar algunas noticias del pueblo natal y guardarlas dentro de un libro de historia de Venezuela, del Hermano Nectario María. Mis primeros recortes fueron de “El Universal”, “El Centinela” y “Billiken”.

 

Promoción de  sexto grado en el  Grupo Escolar  "Claudio Vivas" en 1968

Papá copiaba en su vetusta máquina Remington algunas noticias. Ahora establezco, recordando que se trataba de papeles sumamente viejos, que su costumbre era transcribir (pasar en limpio, era la expresión lugareña) aquellas noticias importantes (recortes) que estaban a punto de esfumarse por efectos del tiempo.


En esa vieja máquina decidí comenzar a dar los primeros teclazos. A papá no le gustaba que la usara, pero como él salía con frecuencia a la calle aproveché para escribir algunas palabras. El aprendizaje duró varios meses.


En una tarde decidí hacer un periódico, de un solo ejemplar y de cuatro páginas, de tamaño equivalente a la mitad de una hoja de papel oficio. En tres jornadas horarias rellené de letras negras y rojas todos los espacios. El ensayo se llamó “The Dog” (curioso y extranjerizado nombre) y entre sus noticias estaban varias tomadas de periódicos nacionales y algunas improvisadas notas, de las que con exactitud solo puedo citar : la visita de Rafael Caldera (1968) reseñada en “Ultimas Noticias” con foto, los carteles de la feria taurina de La Plazuela y el cumpleaños de mi hermano mayor.


Mi deseo fue seguir escribiendo, pero papá quería tener su máquina en buenas condiciones y ante un inexperto mecanógrafo lo mejor era no arriesgar. Por ello me dijo un día que no la volviera a usar, razón por la cual dejé de escribir por breve tiempo. En esos días, mi segunda hermana comenzó un curso de mecanografía en su colegio, y mi madre se vio obligada a comprar una máquina.

 

Los ensayos periodísticos no sufrieron interrupción. Ahora escribía sentado en la mesa del comedor. Papá tenía su escritorio de madera al lado de una amplia ventana que conectaba con la calle Bolívar. El vecindario era ruidoso. En la expansión de la calle uno funcionaba el improvisado terminal de pasajeros y en cada esquina un club de dominó. “Imperio” de José María Guillén y “Tamanaco” de Juan Ramírez Rey concentraban una alegre clientela que tenía por ídolos a los mexicanos Antonio Aguilar, Lola Beltrán, Lucha Villa y Los Panchos, La Sonora Matancera y la pariente apureña Adilia Castillo.

EN EL COLEGIO
Cuando ingresé al Colegio San Vicente de Paúl para iniciar bachillerato estaban mis ilusiones periodísticas bien definidas. Al promediar el año escolar se informó a los alumnos que sería publicada una revista multigrafiada y que aceptarían las colaboraciones de los cursantes de todos los años de bachillerato.


El Padre Juan Jesús Usón (español de Lerma, Burgos) fungía como director. Decidí escribir y redacté unas veinticinco líneas sobre una excelente revista publicada por el Centro Literario “Tulio Febres Cordero”del mismo colegio (entonces llamado “Padre Juan Bautista Arias”) en la década de los años cincuenta. Tenía como director al distinguido educador tachirense Héctor Rafael Maldonado Rojas. Su nombre es “Renacimiento”.


Para ello me valí de las colecciones de papá, que estaban en casa y que por tanto se habían salvado de la destrucción ocurrida en la casa vecina. El director no vio con agrado mi primer escrito. En dos ediciones no lo publicó. Tampoco me lo devolvió, ni me dio orientación para mejorarlo.


Los muchachos que escribieron en la revista se sintieron alentados. Yo, al contrario, sentía inmensos deseos de que me dijeran que escribiera otra cosa y que, si padecía de algún defecto redaccional, que lo hiciera de mejor manera. Nunca me lo dijeron.


Mi inclinación periodística comenzó a crecer. Resolví escribir en la página de los lectores de una revista y un periódico nacional, la Revista “Elite”, Septiembre de 1.969 y el Diario “El Universal”, Octubre de 1.969. Allí salieron mis primeros escritos públicos, y con ellos se consolaba la frustración estudiantil.


Ya al final del curso correspondiente al primer año de bachillerato, el Semanario local “El Lancero”, me publicaba semanalmente una sección denominada “La Voz del Colegio”, en la cual daba noticias y comentaba el quehacer estudiantil.

Simultáneamente escribía noticias locales de algún interés y asistía diariamente a la redacción. El director, el ex – telegrafista falconiano Elías De León, me brindó confianza y fue el primero en hacerme alguna recomendación profesional. En esa redacción conocí a los periodistas, escritores y parlamentarios socialdemócratas Rigoberto Henríquez Vera y Edilberto Moreno Peña.


De este Semanario, estando en Segundo Año de Bachillerato, pasé a ser redactor de noticias en la emisora local Radio Occidente, fundada el ocho de septiembre de 1961 por Monseñor Chacón Guerra siendo Arzobispo Metropolitano, colaborador del periódico “Esfuerzo”(dirigido por Julio Enrique Mora) y Corresponsal del diario “La Nación” de San Cristóbal, para el cual trabajé durante cuatro años, hasta que me correspondió iniciar estudios superiores en Maracaibo.


En la cálida capital zuliana tuve la gran experiencia de llegar a la redacción del diario “Crítica”, perteneciente al grupo editorial de Don Miguel Ángel Capriles. Contaba con director, jefes de redacción e información, asistentes, periodistas, diagramadores, correctores y fotógrafos. Conocí los teletipos, las radiofotos, grandes archivos de gráficas, reuniones de redacción, pautas informativas y una inmensa la rotativa devoradora de bobinas de papel canadiense.


Después, todo fue estudiar, escribir para diarios y para cumplir instrucciones de profesores, laborar en “El Vespertino” y “Panorama”, y desempeñar variadas tareas en la radio. Leí noticias, realicé entrevistas, hice comentarios y narré competencias deportivas (automovilismo, ciclismo, fútbol y motocross) en las emisoras marabinas Ondas del Lago, Visión, La Voz de la Fe y Calendario, y en una de la Costa Oriental del Lago (Libertad).


Cinco años después del arribo a la sultana del lago, que hice a bordo del Transporte Coromoto de Angel Sánchez Mora, la Universidad del Zulia me otorgó el título de profesional en Comunicación Social, en la mención Periodismo Impreso.


Los estudios me sirvieron para ingresar definitivamente a la profesión de manera mas consciente, con una visión universal de la sociedad y con la mejor disposición de servir, pues se afincó en mí la ilusión de hacer periodismo para aportar a la sociedad democrática y no para obtener mayores o mejores ingresos, o prestigio, o facilidades para acceder a otras cosas.


Maracaibo, octubre de 1.983.

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REPORTAJES:

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TALLER SOBRE CRÓNICA MUNICIPAL

(Esquema de Taller de Trabajo - 8 horas)


1. ¿Qué es la Crónica
Es un género literario de antigua data, caracterizado por la presencia de hechos del pasado, es decir ocurridos. Por lo tanto, trata sobre asuntos verídicos. No da cabida a la invención o a la fantasía. Tampoco a las aproximaciones o imprecisiones.


2. ¿Qué es la Crónica Municipal, Parroquial o Local?
Es un relato breve del acontecer global de una comunidad municipal, parroquial o local. Por tanto, siendo breve, no es un tratado sobre la vida local, con aporte multidisciplinario. La crónica es una composición literaria (escrita, oral o audiovisual)
a) ligera
b) amena
c) articulada.
Tiene consecutividad y concatenación. Identifica personajes, lugares, acciones y hechos, con detalles que resultan de interés para su conservación, reproducción o reiteración oral, impresa o visual.
Importancia y función social.


3. ¿Donde se origina?
Grecia, Roma, Israel y España. A los americanos nos llega con la conquista. Fray Pedro Simón es un cronista que viene desde España a las Indias.


4. La Crónica en Venezuela.
La Colonia, viajeros (Miguel de Santistevan y Coronel Antonio Alcedo), Humboldt, Codazzi y Don Tulio Febres.


5. La Crónica en un Municipio.


 Objetivos:
1. Conservación de la memoria histórica.
2. Rescate paulatino del memorial histórico.
3. Precisión de la identidad comunitaria
4. Asesoría en materia de patrimonio histórico.
5. Crear conciencia sobre la importancia de conservar el legado cultural.


 Alcances:
1. Territorial. Todo el Municipio, la Parroquia o la Localidad.
2. Temporal. Todos los siglos.
3. Institucional. Todas las instituciones.


 Funciones:
Deben estar contenidas en la Ordenanza de Creación de la Oficina del Cronista Municipal o en el Manual de Cargos.
En caso de no existir, se hará una propuesta a la Cámara.


5.- El Patrimonio Cultural.

 Historia
 Tradición
 Religión católica ( El templo, iconografía, la advocación o patrona, La Parroquia Eclesiástica, Sacerdotes Párrocos, Sacerdotes nativos, Cofradías, Fiestas Patronales, Fiestas Religiosas, Visitas Pastorales, el Pesebre, la Paradura, etc.)
 Educación (Preescolar o Inicial, Primaria, Secundaria, Universitaria y de Post Grado)
 Literatura (Novelas, Poesías, Narrativa, Ensayos, Periodismo, etc.)
 Artes (Pintura, Escultura, Serigrafía, Artesanía, etc.)
 Ciencias (Medicina, Física, Química, Matemáticas, etc.)
 Música
 Danzas y bailes
 Gastronomía
 Habla Popular
 Arquitectura
 Personajes relevantes
 Instituciones Públicas
 Instituciones Privadas
 Deporte y Recreación
 Transporte público
 Medicina y servicios asistenciales
 Agricultura
 Industria y Comercio
 Ruinas históricas, petroglifos y artesanía o cultura indígena)
 Libros viejos impresos.
 Libros viejos documentales (Parroquia Eclesiástica, Prefectura, Jefatura y Municipalidad)

6.- Biografías relevantes

1. Fundador
2. Conquistador
3. Misionero principal
4. Fundador de la parroquia eclesial o misión
5. Primera autoridad histórica
• Hijos destacados: sacerdotes, educadores, militares, empresarios, literatos, catedráticos universitarios, investigadores, empresarios, científicos, parlamentarios, etc.

7.- Proyectos del Cronista Municipal
Indicarlos o entresacarlos dentro del Taller. Por ejemplo, Guía General, Anuario Estadístico, Biblioteca de temas municipales, parroquiales o locales, personas y personajes, santos y devociones, costumbres, inventario del patrimonio, archivo de tesis de grado, cancionero, etc.

8.- Los medios modernos en apoyo a la crónica tradicional.
a) Videos y videoteca
b) Grabaciones y fonoteca
c) Sitio en Internet

9.- ¿Cómo se hace una crónica?
¿Qué cosa ocurrió, donde ocurrió, cuando ocurrió, quién o quienes lo hicieron o protagonizaron, cómo lo hicieron, porqué lo hicieron, para qué lo hicieron?

10.- Nuevos cronistas, cronistas institucionales, red municipal de cronistas y acreditación.
 

 

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Veintinueve años de su muerte

ACACIO CHACON GUERRA VENCIO LA MONTAÑA
Y CONSOLIDO EL ARZOBISPADO MERIDEÑO


Marzo de 2007. El Arzobispo Acacio de la Trinidad Chacón Guerra, de cuyo fallecimiento se cumplieron veintinueve años el pasado viernes dos de marzo, constituye el signo más visible e imperecedero de la historia de la provincia eclesiástica emeritense y su gestión episcopal de cuatro décadas se puede resumir en la consolidación de la iglesia particular merideña como la institución de mas prestigio en la región montañera.


Chacón Guerra nació en Loma Verde, aldea tachirense del Municipio Lobatera, el 8 de junio de 1884, pocos días después de la muerte de su abuelo José Acacio Guerra Delgado, a cuyas exequias y novenario asistió su madre Ana Gregoria Guerra, acompañada de su esposo Eleuterio Chacón y el pequeño hijo Rufo.


El parto se produjo durante el regreso de la familia Chacón Guerra, en el camino entre Lobatera y Cordero. Segundo varón de la joven pareja, Acacio también tuvo otros tres hermanos: María, Abelardo y Anita. Este última vivió en Mérida hasta la edad de ciento tres años.


Aprendió el catecismo cristiano en el regazo hogareño, estudió las primeras letras en la escuela corderense, hizo bachillerato en el Colegio “Sagrado Corazón de Jesús” de La Grita y reafirmó su vocación gracias a la dirección espiritual de Monseñor Jesús Manuel Jáuregui Moreno, rector de la acreditada institución educativa.


En Maracaibo conoció al entonces Arzobispo Antonio Ramón Silva García, décimo obispo y primer arzobispo emeritense, guiado por el Presbítero Luis María Mora, a quien presentó carta de recomendación para ingresar en el Seminario de Mérida, en el exilio, instalado en Willenstad, Curazao.


Silva García, al conocer las dotes personales del joven bachiller Acacio y su brillante desempeño estudiantil, se ocupó de la formación en Filosofía y Teología, y lo insertó en el Seminario de Mérida, al reiniciar sus actividades.


La ordenación sacerdotal tuvo lugar en la vetusta y decaída Catedral de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de Mérida el primero de noviembre de 1907, con Monseñor Silva como ordenante. Razones familiares impusieron la primera misa en la Iglesia de Nuestra Señora de la Consolación de Táriba el ocho de diciembre del mismo año. Dona Ana Gregoria Guerra se encontraba enferma y asistió a la histórica eucaristía llevada en silla de andas por parientes y amigos.


Con preferente desempeño en la entonces Vicaría de San Cristóbal, segmento del enorme arzobispado de Mérida, el Padre Chacón Guerra ayudó a Monseñor Felipe Rincón González, vicario arzobispal, fue Párroco en Pregonero, Rubio y La Grita, donde asumió la histórica y bicentenaria vicaría del Espíritu Santo.


Estaba en predios pregonereños cuando falleció su madre, el tres de febrero de 1913. Esto constituyó un motivo de gran pesar colectivo debido a que ella era persona caritativa y cordial que atendió por años a los campesinos que acudían al mercado de Cordero. Café y chocolate eran gratuitas bebidas. En amplia casona, con posada y pesebrera, los gritenses no dudaban en buscar allí su hospedaje y descanso para los animales.


La viudez de Don Eleuterio hizo que la posada cerrara sus puertas, pero se mantuvo el negocio de las telas, comida y medicinas, único en la comarca parroquial.


En el desempeño de la Vicaría gritense acometió los trabajos de remodelación y reestructuración del colegio donde cursó bachillerato, emprendió la consolidación de los curatos mediante visitas permanentes y asumió la captación de jóvenes para enviarlos al seminario de San Buenaventura de Mérida.


Antes de cumplir el décimo aniversario de su ordenación, después de visitar por primera vez la Santa Sede en compañía de Monseñor Silva García, en 1916 fue designado Vicario General y Provisor del Arzobispado, Canónigo Magistral del Capítulo Catedralicio y Capellán de Nuestra Señora de El Espejo.


Entre octubre de 1922 y julio de 1923 asumió su primera histórica tarea, la de cumplir con las previsiones canónicas para desmembrar parte del territorio arquidiocesano para crear la Diócesis de San Cristóbal y dejar en posesión al primer obispo Monseñor Tomás Antonio Sanmiguel, en nombre y por autoridad del metropolitano.


Durante tres años siguientes, hasta su ordenación episcopal (26.08. 1926) y su ascenso a la dignidad arzobispal, Chacón Guerra mantuvo una intensa actividad en toda la jurisdicción provincial debido a que el pastor emeritense se encontraba quebrantado de salud.


Le correspondió el honor de conducir hasta Roma a los seminaristas José Humberto Quintero, futuro Cardenal Arzobispo de Caracas, José Rafael Pulido Méndez, quien le sucedió en el Arzobispado, y Octavio Rincón Santos, a comienzos de 1924.


El 31 de julio de 1927 asumió el Arzobispado, a la muerte de Monseñor Silva García, después de haber sido Arzobispo Coadjutor durante once meses y cinco días. Su gobierno duró hasta el 10 de diciembre de 1966, cuando renunció para cumplir con las entonces nuevas normas aprobadas por el Concilio Vaticano Segundo. Le faltaron siete meses y tres semanas para completar las cuatro décadas.


Atendió los destinos espirituales andinos bajo los pontificados de Pío XI, Pío XII, Juan XXII y Pablo VI, y durante las presidencias venezolanas de Juan Vicente Gómez, Eleazar López Contreras, Isaías Medina Angarita, Rómulo Gallegos, Marcos Pérez Jiménez, Rómulo Betancourt y Raúl Leoni.
La obra espiritual de Monseñor Chacón Guerra lo ubica como el gran obispo emeritense de todos los tiempos, al crear un gran número de parroquias, establecer quince congregaciones extranjeras en el territorio arquidiocesano, ordenar sesenta sacerdotes, visitar veinte veces su extensa jurisdicción, propiciar la creación de los Obispados de Trujillo y Barinas e imponer el Arzobispado como la institución de mayor arraigo histórico, respetabilidad y prestigio en la región andina.


Las visitas pastorales no solo constituyeron grandes acontecimientos en cada lugar, sino que cada una representaba el arrojo y valentía del pastor, ya que recorrió a lomo de mula inexistentes caminos, durante horas, venciendo escarpados terrenos y soportando bajas temperaturas.


No menos importante es la obra educativa. El Seminario Arquidiocesano de San Buenaventura no solo alcanzó una nueva y funcional sede, sino que vivió momentos de esplendor. También durante su gestión se crearon los colegios de educación primaria y bachillerato de mayor importancia en la zona montañera, semillero de sacerdotes y profesionales de gran importancia en el país. Para ello facilitó el ingreso de congregaciones europeas y ofreció los mayores apoyos al clero local en proyectos que él mismo concibió.


El empeño educacional lo convirtió en el “Arzobispo educador”, como se le conoció popularmente, la Universidad de Los Andes reconoció esos méritos otorgándole el título de “Doctor Honoris Causa” y la Gobernación del Estado Mérida lo declaró “Hijo Ilustre”.


La obra material quedó esparcida por todos los rincones. Nuevas iglesias engalanaron los polvorientos pueblos andinos, las coloniales fueron reconstruidas, Mérida pasó a tener su principal joya artística en la nueva Catedral, se construyó un hermoso palacio episcopal, se hizo una edificación anexa para oficinas y residencias. Esto en cuanto al apoyo a la misión pastoral, en forma directa.


Porque en numerosos pueblos, apartados de la civilización, se construyeron centenares de kilómetros de carreteras que los pusieron en contacto con la vía trasandina y permitieron incorporar miles de hectáreas a la producción agrícola. Por años, en el ande venezolano el desarrollo agrícola fue cosa del arzobispado, de curas pioneros que abrían caminos e improvisaban sistemas de riego.


Mérida pasó a tener el primer diario del ande venezolano, “El Vigilante”. De pequeño órgano creado por el Arzobispo Silva García y pensado como boletín diocesano, se convirtió en pionero del diarismo andino y en el medio de comunicación que abrió paso al modernismo en las artes gráficas de la cordillera.


De gran importancia histórica es la educación radiofónica planificada para superar las insuficiencias del Poder Ejecutivo Nacional y dirigida a reivindicar a miles de campesinos analfabetos.


En la ciudad de Tovar se creó un instituto radiofónico popularmente conocido como “las escuelas del aire” que sirvió para llevar educación y cultura, reafirmando los valores innatos del sencillo hombre del monte, a toda la jurisdicción andina y otros cuatro estados, en lo que representó el primer ensayo de su tipo en Venezuela, hoy profundizado por la reconocida “Fe y Alegría”.


Con los años, el patio tovareño se convirtió en centro latinoamericano de la experiencia educativa radiofónica y sus logros sirvieron para fomentar proyectos similares en países hermanos, en todos los cuales se buscó promover a los sencillos hombres del campo tanto educativa, como espiritual y materialmente.


Esa preocupación por el campesinado venezolano hizo que el parlamento merideño escogiera su nombre como epónimo del municipio de mayor extensión, donde su labor pastoral no tuvo límite a pesar de la lejanía y la dificultad para transitar improvisados caminos de herradura.


El Municipio “Monseñor Chacón” tiene como capital a Canaguá y lo conforman las parroquias Mucuchachí, Chacantá, Mucutuy y Guaimaral. Posee el 36% del territorio del Estado Mérida. Está ubicado en el enclave limítrofe con Táchira y Barinas.


Monseñor Chacón Guerra falleció en su residencia particular en Mérida, en la Avenida Urdaneta, el dos de marzo de 1978 a la edad de noventa y cuatro años, doce años después de su separación del cargo que le convirtió en el mas dilatado servidor arzobispal de la provincia emeritense. Está enterrado en la cripta de la Basílica Menor, debajo del altar mayor.


El Cardenal José Humberto Quintero, cercano y leal colaborador, señaló:
“Para Pontífice tan grande bien estaba, pues, como trono la altura de la Nevada Sierra; para la voluntad tan varonil ningún pedestal mejor que aquellas rocas inmutables; a inteligencia tan alta, bien correspondían esas cumbres de águilas; para alma tan noble y limpia, nada más propio que el eterno candor de las perpetuas nieves”.

 

VIVENCIA FAMILIAR

De origen español, la familia Guerra se expandió desde Tunja hasta Santafé de Bogotá y el oriente granadino en los dos primeros siglos de la conquista. Hacia finales del siglo dieciocho los Guerra aparecen mencionados en Bucaramanga, Pamplona, San Cristóbal y Bailadores. De la misma rama surgieron los Guerra Delgado, en los predios sancristobalenses.
 

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 MADRE LUCÍA DEL NIÑO JESÚS Y DE LA SANTA FAZ
FUNDADORA DE CARMELITAS DESCALZAS


La Madre Lucía del Niño Jesús y de la Santa Faz, religiosa venezolana nacida en San Fernando de Apure y fundadora de la Congregación de las Carmelitas Descalzas de Venezuela, ha sido declarada Sierva d e Dios, luego de aperturarse la causa de santidad en la Sagrada Congregación para los Santos, en Roma.

 

Luego de cinco años de su fallecimiento, durante los cuales fue objeto de devoción privada por parte de personas que le conocieron, la Santa Sede admitió la postulación diocesana y dio comienzo a un proceso de investigación para el cual ya se tiene postulador y vice postulador, tanto en Ciudad del Vaticano como en Venezuela.
 

Tras permanecer en estado grave durante una semana, víctima de cáncer pulmonar e insuficiencia renal, la Madre Lucía expiró el cuatro  de septiembre  de 2003 en el Convento de  “Santa María  de la Montaña” en la Parroquia Bramón (Municipio Junín – Estado Táchira),  acompañada de sus discípulas conventuales, del médico personal Mario Carrión y del sacerdote diocesano barinés Antonio Agrela.

 

La religiosa entregó su alma al Creador cuando solo faltaban cuatro semanas para cumplir ochenta y cinco años de edad, tras diez años de formación en el Convento”Cristo Rey y María Mediadora” en Santiago de Chile y cincuenta y cuatro años de haber formulado los votos solemnes.  Dominaba los idiomas español, francés e inglés.

 

Se desempeñaba como priora del convento emplazado en el kilómetro cinco de la vía entre Rubio y Bramón, fundado  por ella el dos de septiembre de 1989 y consagrado por el Obispo de San Cristóbal Mario Moronta Rodríguez el pasado catorce de agosto de 2003. 

 

Antes de su partida terrenal escuchó de labios de la Hermana María Margarita Nascimento, subpriora del  convento rubiense, la bendición especial que le envió el Papa Juan Pablo Segundo por intermedio del Cardenal venezolano Rosalio Castillo Lara.

 

El texto, firmado por el Secretario de Estado Cardenal Angelo Sodano, dice:

            “Me complace comunicarle que Su Santidad Juan Pablo II, informado del delicado estado de su salud, desea expresarle en estos momentos de sufrimiento su cercanía, pidiendo al Señor que le conceda abundantes dones de paz y consuelo espiritual, a la vez que le imparte con afecto una especial Bendición Apostólica”

 

La misa exequial fue presidida por el  obispo sancristobalense  Monseñor Mario del Valle Moronta, acompañado de buena parte del presbiterado diocesano. El entierro  se hizo en el mismo monasterio, en lo que constituyó un acto íntimo al que acudieron el obispo, sacerdotes, religiosas y familiares cercanos. Entre estos últimos destacan sus hermanos Miguel e Ibiza.

Veinte  días  antes del fallecimiento, el  mismo obispo Moronta consagró  la  capilla  del Monasterio  y  bendigo el cementerio conventual.

 

Conocida en el mundo eclesial como la Madre Lucía su  nombre de registro civil es Mireya Asunta Escalante Innecco, hija  del matrimonio del educador tovareño Miguel Antonio Escalante Parra con la llanera Carolina Alejandra Innecco Mirabal, mezcla de sangres española e italiana. Sus padres establecieron, posteriormente,  residencia en Caracas.

 

Miguel Antonio Escalante Parra, la estudiante de medicina

Mireya Escalante Inneco, Carolina Inneco de Escalante e Ibiza Escalante Inneco. Año 1943.

 

Unos parientes de Miguel Escalante Parra, integrantes de la familia creada por  José del Carmen Guerra y Soledad Parra Ramírez de Bailadores (Mérida), son primos hermanos del ilustre Arzobispo de Mérida Acacio de la Trinidad Chacón Guerra, quien gobernó la grey andina durante más de cuarenta años. Calificado como el Patriarca de los Andes, Chacón  recibió  a la Madre Lucía al recibirla  en su Palacio Episcopal en 1957.

 

Escalante Parra era hijo del tovareño Miguel Escalante y  de la bailadorense Asunción Parra Ramírez, a su vez  hija de Martiniano Parra   y Reyes Ramírez, quienes trajeron al mundo una numerosa prole.

 

El nacimiento de la niña Mireya, primogénita del grupo conformado además por Miguel Antonio, Aecio Eloy  e Ibiza Carolina, ocurrió en predio sanfernandino el dos de octubre de 1918 a las cinco de la mañana, durante el pontificado de Benedicto XV. Tiempos venezolanos regidos por el general andino Juan Vicente Gómez. Era jefe civil del distrito San Fernando el general Ramón Veracoechea.

 

Fue bautizada por el Padre Serafín Cedeño el veintisiete de julio de 1919 en la iglesia principal de la entonces parroquia  dependiente del Obispado  de Mérida que dirigía Monseñor Antonio Ramón Silva García.

 

El acta de bautizo identifica como sus padrinos a los señores Andrés Castro Rodríguez y Balbina de Castro.  La  jurisdicción parroquial de San Fernando, tiempo después, se convirtió en Prelatura  Nullíus (1954) y luego en Obispado (1974).

 

Durante la infancia tuvo varios sueños con una “monjita” que con los años, en un libro del cura del pueblo natal, identificó como Santa Teresita del Niño Jesús, cuya vida y obra – al igual que la vida de otros santos – fueron perfilando su inclinación religiosa.

 

Los estudios primarios transcurrieron  en las aulas del  Colegio “Antonia Esteller”, dirigido  o regentado (como se decía entonces) por su madrina de confirmación Teresa Hurtado, educadora guariqueña, mientras que los de secundaria se alternaron entre el  Colegio “Nuestra Señora de Lourdes” de las Hermanas de San José de Tarbes de Valencia y el Liceo “Francisco de Miranda”, fundado por su padre en San Fernando.

 

Integró la primera promoción de bachilleres de la capital apureña, conformada por cinco graduandos, siendo la única dama.  El plantel en homenaje al precursor con el tiempo fue bautizado con el  nombre de  Miguel  A. Escalante, en reconocimiento a su labor de pionero en la educación local.

 

Habiendo finalizado los estudios superiores de medicina en la Universidad Central de Venezuela y en la Universidad de Los Andes, se reafirmó en su interior la inclinación por la vida religiosa, por lo que en lugar de recibir el título profesional optó por viajar a Chile el veinticuatro de marzo de 1945 para ingresar en sede carmelita santiaguina que entonces regía  la Madre María Teresa de San Juan de la Cruz, su principal formadora.

 

El ingreso al Carmelo de la capital sureña ocurrió el lunes nueve de abril de 1945, en esa oportunidad fiesta de la Anunciación, fecha que curiosamente coincide en día, mes y festividad católica con el ingreso de Santa Teresa del Niño Jesús, Madre y Doctora de la Iglesia, al  convento de Lisieux   (Francia).

 

Tomó los hábitos el nueve de octubre del mismo año, al año siguiente (10 de octubre) hizo profesión simple o temporal, ofreció su profesión solemne o perpetua el  10 de octubre de 1949 y tomó el velo el quince del mismo mes y año,  en la solemnidad  de   Santa Teresa  de Jesús.

 

La Madre Lucía el día de la toma de hábitos en el Carmelo

“Cristo Rey y María Mediadora”. Santiago de Chile en 1945.

 

Esta última ceremonia fue presidida por el Obispo de Barquisimeto, Monseñor Enrique María  Dubuc Moreno, trujillano,  quien estaba  de visita en la nación sureña. Entre los  concelebrantes  estuvo el sacerdote tovareño Gustavo Adolfo Parada Altuve, titular  de una de las parroquias sancristobalenses.           

 

De sus estudios universitarios la Madre Lucía  afirmó  que le sirvieron para  orientar y ayudar a numerosas personas, pero que le demoraron en su conocimiento de la vida consagrada, la que consideró debió haber tomado con anterioridad.

 

Convencida de que sus votos perpetuos implicaban una dedicación a la santificación de sus hermanos venezolanos, regresó a  Caracas el doce de diciembre de 1956 para dar inicio a las gestiones ante la Sagrada Congregación para los Institutos de Vida Consagrada del  Vaticano y en el Arzobispado de Caracas para la creación de conventos carmelitas en  la geografía capitalina.

 

En presencia de la Profesora María Yolanda Guerra, su prima, sostuvo la entrevista inaugural con el Arzobispo de Caracas Rafael Arias Blanco, a quien le acompañó parte de curia local, y desde allí inició el camino fundacional. Varias semanas en España le permitieron afirmar mejor sus criterios sobre los principios teresianos y sobre  las normas vaticanas.

 

El 27 de marzo de 1957, luego  de varios  meses  de permanencia en conventos  españoles buscando religiosas,  fundó el primer Carmelo venezolano en la quinta “Corazón de Jesús” de El Paraíso, frente a la capilla  del Colegio San José de Tarbes, posteriormente  instalado en  la Urbanización Los Chorros.

 

Esta primera fundación se hizo con el nombre de “Santa Teresita y San Juan de la Cruz”.Desde Godella (Valencia – España) vino para apoyarla la Madre María Luisa de San Juan de la Cruz., nativa del Estado Mérida.

 

En 1966 creó el  Carmelo del Sagrado Corazón de Jesús en San Pedro de los Altos, erigido canónicamente el 10 de diciembre con misa presidida por Monseñor Juan José Bernal, Obispo de Los Teques. La construcción  de una avenida obligó a dejar la sede física, debiendo mudarse  a predios de la aldea Boquerón,   Alto de Escuque (Trujillo), donde se hizo la inauguración del convento y consagración  de la capilla el 6 de julio de 1991, solemnidad que presidió el  ordinario trujillano Monseñor Vicente Hernández Peña. 

 

Las siguientes fundaciones fueron las  de “Santa María del Monte Carmelo” en Paramillo (San Cristóbal) el 27 de marzo de  1977 en tiempos del obispado  de Monseñor Alejandro Fernández Feo, Rubio en 1989  (con diecisiete religiosas de Paramillo en el Barrio La Victoria y mudada luego  a  Bramón), “Santa María Reina de los Angeles” en Corralito (Carayaca -  Diócesis  de La Guaira)  en julio de 1995, mudado a Chirgua (Carabobo) en septiembre de 2001 y  Monterrey (Nuevo León – México) en mayo de 2001 en homenaje  a  Santa María de Guadalupe.

 

Cuando  se hizo la fundación en Bramón - Rubio, la Madre Lucía expresó que estaba destinada para “Honra y gloria de la Santísima Virgen María y en reparación de las ofensas que contra ella se cometen”.

 

La reciente fundación mexicana, hoy a cargo de la Hermana María Adelaida de la Santa Faz y conformada por trece religiosas, muestra la proyección que viene adquiriendo esta congregación de vida consagrada al exportar religiosas venezolanas en procura de evangelizar otros ambientes más allá de las fronteras nacionales.

 

Seis fundaciones hechas por la Madre Lucía  incluyen  un catálogo de ciento veintiuna vocaciones nativas u originadas en suelo nacional, de seis nacionalidades (España, Portugal, México, Colombia, Chile y Venezuela) en lo que constituye un aporte eclesial de vasta influencia en nuestra sociedad, cuyo valor se incrementa si tomamos en cuenta que se trata de un carisma  de vida contemplativa y de vivencia profunda de la espiritualidad.

 

Siete religiosas originadas de las semillas esparcidas en tierra venezolana se encuentran actualmente en tres conventos españoles. No resultará extraño que en años próximos las hijas de la Madre Lucía acometan fundaciones en España, en retribución de la enseñanza evangélica de los primeros misioneros, durante los  siglos XV y XVI.

 

Uno  de los  deseos que no pudo llevar  a  cabo la Madre Lucía fue la fundación  de  un  convento en el vecindario  de  Tovar, Estado Mérida, donde nacieron su padre y abuelo, o en Bailadores, tierra de la abuela materna.

En el refectorio del convento de  Bramón – Rubio, en la comunidad carmelita.

 

Las vocaciones nativas son originarias del Distrito Capital, Apure, Anzoátegui, Cojedes, Barinas, Táchira, Mérida y Trujillo.

 

Los antecedentes históricos  de las Carmelitas Descalzas  en Venezuela se remontan a 1587, cuando procedentes de México arribaron varias religiosas a Caracas.  De esa etapa colonial aún se recuerda el convento  establecido en el centro de Caracas,  esquina  Carmelitas. Hoy es sede  del servicio de correos.

 

En 1870 el gobierno  de Antonio Guzmán Blanco exclaustró  y expulsó a las Carmelitas.  El regreso de esta comunidad, con  presencia y sello venezolanos, ocurrió  en 1957 gracias a la tarea fundadora de  la Madre Lucía.

 

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Santa Cruz del Carmelo (hoy Mora)

 

Hacienda La Victoria


Concluida la Guerra de la Independencia y años más tarde iniciada la vida política independiente, comenzó la penetración humana en los predios bajos del Valle del Mocotíes, después de la Parroquia de Bailadores (primero conocida como Nuestra Señora de Regla y luego Tovar), en el camino real que comunicaba Mérida con Bailadores y La Grita, y seguía hasta Cúcuta, Pamplona, Tunja y Santafé de Bogotá.


Lentamente fueron surgiendo explotaciones agrícolas y ganaderas, y con ellas las denominaciones de las nuevas aldeas: Romero, Mejías, Vijagual, Maporal, Cumbre de Peña, Los Ranchos, San Isidro, El Guayabal, Algarrobos y Santa Cruz.


Esta última, ubicada en una falda montañera como elemento de defensa ante la cercana unión del río Mocotíes y la quebrada Mejías, pasó a ser el centro o lugar de confluencia humana y lentamente creció, gracias al impulso de vecinos que construyeron casas, capilla, cementerio y arreglaron los caminos, hasta adquirir rango de caserío.


El 8 de octubre de 1853, ante el Registrador Subalterno Cantonal de Tovar Andrés Omaña, José Ignacio Contreras vendió el lote de tierra donde ya estaban el templo (con imagen de Nuestra Señora del Carmen) y la plaza, por la cantidad de veinte pesos, para facilitar la fundación del pueblo. En representación de los pobladores acudió el Procurador Municipal Pedro Nolasco Omaña, progresista ciudadano que impulsó numerosas iniciativas en Bailadores, Tovar, Zea y Santa Cruz.


La cristiana denominación surgió porque los primeros ocupantes de las tierras colocaron una gran cruz, como signo de la fe y para implorar protección divina. El hecho tuvo como protagonistas principales a Jacinto Mora Ramírez y Esteban Pinto Vega y ocurrió el 16 de julio de 1856. La comunidad comenzó a denominarse Santa Cruz del Carmelo.


Los primeros propietarios de los predios céntricos fueron Alejandro Chacón, Manuel Contreras y Enrique Molina. Agustín Guerrero adquirió las tierras de Chacón y más tarde vendió a José Ignacio Contreras.


Varios vecinos se convirtieron en los ejes de la comunidad: Jacinto Mora, José de Jesús Mora, José de Jesús Vivas, José Ignacio Contreras, Andrés Guerrero, Esteban José Pinto Vega y Encarnación Solano. En julio de 1864 solicitaron, con el apoyo de otros firmantes, al Concejo Municipal del Cantón Tovar, presidido por Don Jaime Burguera, que tramitara ante la Asamblea Constituyente de Mérida la creación de una Parroquia Civil bajo la denominación de Nuestra Señora del Carmen.


Quinientos jinetes integraron la delegación que se trasladó a la sede cantonal para entregar el petitorio en el cual afirmaron que el caserío estaba formado por dos calles rectas, “el antiguo camino real, que era la principal, y la de arriba”, iglesia, cementerio, escuela “y ciudadanos aptos para desempeñar los cargos públicos y representativos”.


Describen el lugar sagrado como “capilla de dos aguas, techos de paja y piso de ladrillo, construida en honor de la Virgen del Carmen”.


La municipalidad tovareña acogió con beneplácito la petición y en la sesión del 15 de agosto de 1864, por unanimidad, acordó ofrecer un informe positivo al parlamento merideño. Pinto Vega, acaudalado santacrucense, era uno de los concejales.


El 3 de septiembre de 1864 la Asamblea Constituyente del Estado Soberano de Mérida presidida por Pedro Monsalve, siendo Secretario Gabriel Picón Febres, acordó crear la nueva delimitación y no atendieron la petición en cuanto al nombre carmelita, sino que optaron por el de Mora, en homenaje a Jacinto y José.


Se impuso el criterio de uno de los diputados de que “los nombres de los santos son para las iglesias y los de los hombres célebres que han hecho bien a la patria para los pueblos” . En lugar de Parroquia erigieron la nueva jurisdicción con el nombre de Distrito.


Tres días mas tarde (seis) se promulgó el decreto mediante la firma del primer mandatario regional.


En adelante, la aldea o caserío Santa Cruz, donde se rendía culto a María en la advocación del Monte Carmelo, pasó a denominarse Santa Cruz de Mora.


Gobernaba en Mérida el General Domingo Trejo, Caracciolo Parra Olmedo cumplía su primer período como Rector de la Real y Pontificia Universidad de San Buenaventura, regía la sede episcopal emeritense su octavo obispo Juan Hilario Boset y Eusebio Baptista era el Secretario General de Gobierno.


El territorio distrital era extenso. Comenzaba en la Quebrada de El Tabacal hasta alcanzar las incipientes aldeas Bobuquí, El Vigía y Los Cañitos, en el cálido sur del Lago de Maracaibo. Comprendía a La Tala, más tarde denominada Mesa Bolívar. Por el sur limitaba con Guaraque y Pueblo Nuevo.


Los hermanos Mora se convirtieron en los grandes impulsores de la comunidad en los años siguientes. Un documento del archivo del Dr. José Ramón Rangel Molina de 1875 al referirse a la muerte de ellos señala:
“....el genio del progreso de estas espléndidas comarcas plegó sus alas y los pueblos se sintieron detenidos en sus marchas”.


El ya citado documento señala que en las aldeas santacrucenses las primeras explotaciones ganaderas y agrícolas fueron de Gabriel Márquez, Juan Angel Rondón, José Esteban Pinto, Blas Escalante, José María Rengifo, Manuel Mora, Ramón Mora Guerrero, Cecilio Molina, Alejandro Chacón, Liberato Molina y Manuel Manrique. Nombres y apellidos de origen español.


Aunque algunos habían llegado antes (Salvador Bottaro “El Caminante” arribó en 1858 y Francisco Paparoni Bottaro en 1865), entre 1876 y 1895 un recio impulso recibe la economía local por la presencia de la inmigración italiana, alentada por la legislación nacional que estimulaba la presencia de extranjeros, especialmente la Ley del 20 de julio de 1891.


Una Junta Central, juntas subalternas en La Guaira, Maracaibo y Puerto Cabello, consulados y agencias de información en ciudades europeas promovieron la venida de extranjeros.
Los italianos, asesorados y ayudados por el Consulado en Génova, se repartieron por todo el país y en el caso de Santa Cruz de Mora se ocupan por igual del comercio de especies importadas, ganadería y de la producción y comercialización del café.


En los libros de la Junta Parroquial y en el Registro de Tovar van desfilando los apellidos Bottaro, Paparoni, Santaromita, Consalvi, Saladini, Sindoni, Manzulli, Lupi, Paoli y Minuta.


Se establece una alianza de pueblos y civilizaciones, un enlace de productores de origen hispano y criollos con gente del mar Mediterráneo. Los primeros habían acrecentado el poblado y abierto los caminos montañeros, uno de ellos llevaba al sur merideño y a los llanos barineses. Los ítalos llegaron con dinero fresco y nuevas ideas agrícolas y comerciales. Con tan suficientes elementos, Santa Cruz de Mora se abrió al siglo veinte como la potencia cafetalera del ande venezolano.

 

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Monseñor Luis Alfonso Márquez Molina
Obispo Auxiliar de Mérida

“EN EL SACERDOCIO PREVALECE EL SERVICIO”

 


La designación de un sacerdote merideño como Obispo Auxiliar de Mérida no es un hecho común y corriente. Cualquiera podría afirmar que ocurre una vez cada cien años. No es exactamente así, pero la historia registra que en el siglo diecinueve Monseñor Buenaventura Arias Vergara, nacido en El Arenal, fue Vicario Apostólico y luego sexto obispo de Mérida entre 1829 y 1831 y que en el siglo veinte Monseñor José Humberto Quintero Parra, nativo de Mucuchíes, fue Arzobispo Coadjutor de Mérida desde 1953 hasta 1960.


El pasado dieciocho de octubre se anunció la designación el Padre Luis Alfonso Márquez Molina (Eudista), natural de Tovar, como Obispo titular de Torre Rotonda y Auxiliar de Mérida.


Se trata del tercer obispo merideño que cumple funciones en el gobierno superior eclesiástico de Mérida. Otros seis nativos de la entidad merideña han sido Obispos de Caracas, Barcelona, San Fernando y Guanare, Auxiliar de Caracas y Vicario Apostólico de Santa Elena de Uairen.


El Padre Márquez es un hombre de la montaña, experimentado en caminatas nocturnas por fríos y difíciles caminos, y fácil para compartir con cualquier familia campesina al lado del cálido y oscuro fogón.


Durante dieciocho años, a pesar de residir en otras ciudades, mantuvo la lejanísima Parroquia de Los Nevados, el pueblo mas alto de Venezuela (3.600 metros), en plena Sierra Nevada de Mérida. Ausente de la capital andina, cuatro veces al año y en la Semana Santa los serranos esperaban al cura para compartir intensamente la vivencia cristiana.


En el historial de las alturas merideñas se le cuenta como sacerdote que ofició misa teniendo por altar las gélidas rocas ubicadas a cinco mil metros de altitud, en 1989. En un día claro de octubre los comulgantes pudieron observar los helados montes colombianos y ecuatorianos.


Su designación obispal ocurrió mientras desempeñaba la rectoría del Seminario Mayor de Calabozo. El Arzobispo de esa ciudad, Monseñor Helímenas Rojo Paredes, durante la imposición del solideo al Padre Márquez señaló que éste – a quien conoce desde hace cuarenta años – no andaba tras la silla episcopal. “No la estaba buscando, pero a él si lo estaban buscando”,
dijo.

 
En busca de los criterios y opiniones del Padre Márquez ofrecemos parte de una conversación en familiar casa caraqueña. Los elementos mas importantes están en las respuestas a preguntas que se ofrecen a continuación.

- ¿Imponen los nuevos tiempos una función distinta al sacerdocio?
- La palabra servicio es la que tiene que prevalecer en cualquier sacerdote. Si el servicio no es el ideal en el sacerdocio es muy difícil realizarlo plenamente porque hemos sido escogidos dentro de la comunidad para servir a ella en las cosas de Dios. Esto fue válido hace dos mil años y sigue siendo válido ahora. En eso insiste el Concilio Vaticano Segundo como una vocación de entrega total. Si uno quiere vivir el sacerdocio con alegría debe entregarse a plenitud.

- ¿Se están formando los nuevos sacerdotes con esa orientación hacia el servicio?
- Todos los textos de la Iglesia referentes a la formación del clero apuntan en ese sentido. En la última exhortación del Papa Juan Pablo Segundo (Os daré pastores) sobre el tema reafirma los lineamientos en los cuales deben ser formados los sacerdotes. En Venezuela hemos hecho todo el esfuerzo necesario para operacionalizar este importante documento. Hace dos años, después de tres años de reuniones y deliberaciones de Rectores, la Organización de Seminarios de Venezuela (OSVEN) presentó a la Conferencia Episcopal el directorio para la formación de los sacerdotes. La sustancia de este directorio está en los textos del Concilio Vaticano Segundo y en la citada exhortación papal.
- En los Andes venezolanos el sacerdote ha sido guía espiritual, líder de la comunidad y autor de numerosas obras sociales. ¿Es posible esa característica del sacerdote en esta época?
- El sacerdote tiene que estar preparado para muchas tareas. La principal de ellas es la dirección espiritual de su comunidad, la función pastoral. Recordemos que el hombre no vive en la estratosfera, vive en este mundo en medio de realidades que nos afectan a todos. El sacerdote está entre la gente dando los lineamientos que necesita la sociedad para alcanzar los niveles de vida que preserven la dignidad del hombre como criatura hecha a imagen y semejanza de Dios. Hay trabajos diferentes de lo que hasta ahora se ha pensado es la responsabilidad del sacerdocio, pero que coinciden con el compromiso fundamental del servicio. El sacerdote debe estar en muchos campos. No debe estar por supuesto en el campo de la política, en la lucha de las ideologías. Sí tenemos que orientar y preparar al hombre para que viva en una sociedad donde se respete y promueva esa dignidad de hijo de Dios.


- ¿Cuál debe ser el papel del feligrés cristiano frente al sacerdote?
- A partir del Concilio Vaticano Segundo la Iglesia dio un vuelco fundamental. De allí surgió uno de los documentos mas meditados y elaborados, Gaudium et Spes, dirigido a preparar la Iglesia para el siglo veintiuno. Habla de la importancia del laico. Antes ellos recibían algunas responsabilidades quizá con cierto temor. Ahora los laicos están llamados a un verdadero protagonismo y ese protagonismo es asumido de manera muy clara en el documento de los Obispos reunidos en Santo Domingo en 1992. Los sacerdotes debemos defender, favorecer y facilitar ese protagonismo, en todo momento, aunque a veces pueda no parecer fácil.

- ¿Tiene vigencia el concepto de Parroquia en la división territorial eclesiástica?
- Si tiene vigencia. La Parroquia tiene que irse adaptando constantemente a los cambios de la sociedad. Hay claras diferencias entre el campo, el pueblo y la ciudad. Son contextos culturales muy diferentes. En la Iglesia tenemos que reinventar todos los días para poder llevar nuestro mensaje a todas las personas. Es distinto el trabajo pastoral en las urbanizaciones con edificios que en pueblos de la montaña. En esa necesidad de reinventar, también tenemos que reinventar la Parroquia. Una de las bases principales de la Parroquia es el grupo de apostolado. Son una manera de proyectarse la Iglesia dentro de la misma comunidad. Uno de estos grupos, al que conozco desde hace cuarenta años es la legión de María, con un apostolado sutil, pero profundo. Hay otros. Todos tienen una especificidad y una valía trascendental.

- ¿Qué se siente al ser el primer merideño de este siglo que es designado Obispo para desempeñarse en el Arzobispado Metropolitano de Mérida?
- Cuando me ordené sacerdote hace treinta y nueve años no pasó por mi mente que llegaría a ser Obispo Auxiliar de Mérida. Siendo niño, acompañado de mi padre y hermano, a fines de los años cuarenta, visité la - entonces en construcción - Catedral de Mérida, para saludar a unos carpinteros de Tovar. Jamás podía haberme imaginado que con los años estaría en esa hermosa obra siendo consagrado Obispo. He sido un hombre de bajo perfil. He estado siempre muy contento con mi sacerdocio y con todo lo que Dios me ha deparado en esos años. Me extrañó el nombramiento por pensar que debido a mi presencia en el llano no se podían ocupar de mi. Doy gracias a Dios por este ministerio, por esta nueva oportunidad para servir.


Primer Obispo tovareño
En la calle ocho del barrio El Corozo, comunidad de empinadas y largas calles, en la cafetalera ciudad de Tovar, en un diciembre de los años treinta, cuando el teatro infantil tenía como protagonistas a Rafael Gallegos Ortiz, Simón Alberto Consalvi, Domingo Alberto Rangel, José Amador Morales y Erwin Burguera Cordero, todos literatos, nació el niño que bautizó Monseñor Eliseo Antonio Moreno, en la Iglesia de Nuestra Señora de Regla, como Luis Alfonso, hijo de José Primitivo Márquez Zambrano (nativo de la ciudad del Espíritu Santo de La Grita) y Angelina Molina Vega (nativa de Santa Cruz de Mora).
De ese matrimonio solo nacieron dos hijos, Antonio y Alfonso. En el mismo templo fue confirmado por el ilustre pastor andino Monseñor Acacio Chacón Guerra y en La Grita ordenado sacerdote por el entonces Obispo de Calabozo Monseñor Miguel Antonio Salas el 29 de junio de 1962.
Cursó estudios en Santafé de Bogotá, en el Seminario Eudista de Uzaquén. Ha desempeñado responsabilidades como formador y rector en los Seminarios de Maracaibo, Caracas, Barquisimeto, San Cristóbal, Mérida y Calabozo. Tiene experiencia como Párroco.
(25.11.2001)


 

Ordenado en Mérida el Obispo Márquez Molina

“El desarrollo de Venezuela está en manos
de todos nosotros, no de grupos”


 

*La ordenación del primer Obispo nacido en Tovar, titular de Torre Rotonda y auxiliar de Mérida, constituyó el evento de mayor importancia celebrado en Mérida en los últimos años.

*Asistieron el Presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) Monseñor Jorge Jiménez Carvajal, el Cardenal Ignacio Velazco, el Nuncio Apostólico André Dupuy, 35 Obispos (dos colombianos), 120 sacerdotes, 100 seminaristas, las principales autoridades públicas y miles de feligreses .

El nuevo Obispo auxiliar de Mérida Monseñor Luis Alfonso Márquez Molina hizo a todos los venezolanos un llamado a la unidad, al perdón, al diálogo y a la comprensión, durante un acto multitudinario celebrado en la Catedral Basílica Metropolitana de la Inmaculada Concepción.

“ El desarrollo de Venezuela está en manos de todos nosotros, no de un grupo minoritario o mayoritario”, afirmó.

Márquez Molina ofreció su primer discurso al final del acto de su consagración episcopal, dignidad a la que fue elevado por mandato de su Santidad Juan Pablo II, de fecha diez y ocho de octubre del año dos mil uno.

El nuevo Obispo, nació en Tovar, setenta Kilómetros al occidente de Mérida, donde funciona una parroquia Eclesiástica desde hace doscientos treinta y cinco años, hizo énfasis en la importancia de la unidad dentro de la Iglesia Católica, especialmente en momentos difíciles.

Recordó al Obispo Mártir de Inglaterra Tomás Becket quien expresó palabras de aliento a los Obispos y ofrendó su vida para defender el honor de Dios.

“El último sínodo de Obispos nos invita a vivir la comunión cimentada en la fé en un Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y a los Obispos nos recuerda la vivencia de la colegialidad que está al servicio de la comunión y que se refiere al colegio de los apóstoles y a sus sucesores los obispos unidos estrechamente entre ellos y con el papa sucesor de Pedro”, expresó.

También Monseñor Márquez dedicó parte de su discurso a la palabra servicio, fuente de iluminación de toda labor sacerdotal y labor episcopal. Por eso recordó que en su tarjeta de ordenación presbiteral copió el perfil del sacerdote desarrollado en la carta a los hebreos: “Un hombre tomado de entre los hombres para el servicio de la humanidad en las cosas que son de Dios”.

Definido como un hombre de la montaña Monseñor Márquez hizo un recuento desde su primera comunión en Tovar, pasando por los estudios en el pueblo La Playa, en La Grita, San Cristóbal y Santa Fé de Bogotá.

Destacó su dedicación a la formación de sacerdotes en varios Arzobispados y recordó su experiencia como párroco en Maracaibo, Los Nevados y Tiznados.

Se mostró muy alegre por venir a trabajar “con los fieles de esta mi tierra merideña”. Anunció que junto al Señor Arzobispo y a sus hermanos los sacerdotes, se entregará “Total y radicalmente al servicio de la Iglesia Merideña y consiguientemente al servicio de toda la Iglesia”.

Capítulo de especial importancia dedicó el Obispo Márquez Molina para resaltar la importancia que ha tenido el Seminario de San Buenaventura de Mérida, cuna de la Universidad de Los Andes, en la formación de los valores humanos y cristianos, desde hace más de dos siglos.

Dirigiéndose al señor Gobernador del Estado, al Presidente del Consejo Legislativo, autoridades universitarias y alcaldes les pidió ayuda efectiva para que Mérida cumpla con esa deuda de gratitud eterna con el Seminario fundado por el primer Obispo Juan Ramos de Lora en los años finales del siglo XVIII.


Encuentro Binacional
El acto de consagración episcopal constituyó un encuentro de la fraternidad Episcopal y sacerdotal de Colombia y Venezuela.
Destacó la presencia del presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) Monseñor Jorge Jiménez Carvajal, Obispo Zipaquirá, del Arzobispo de Ibagué Monseñor Juan Francisco Sarasti y cuatro sacerdotes. Todos compañeros de estudio del recién ordenado en el Seminario Valmaría de la Congregación de Jesús y María.

Asistieron 33 Arzobispos y obispos venezolanos, encabezados por Su Eminencia el Cardenal Ignacio Velazco García, Arzobispo de Caracas y Monseñor Ubaldo Santana Sequera, Arzobispo de Maracaibo.

Destacaba la presencia de los Arzobispos Eméritos de Mérida y Calabozo, Monseñores Miguel Antonio Salas y Helímenas Rojo Paredes.

120 Sacerdotes de San Cristóbal, Calabozo, El Vigía y Mérida estaban presentes, al igual que 100 seminaristas merideños.

Sitial de honor correspondió al Arzobispo Francés André Dupuy, Nuncio Apostólico del Papa Juan Pablo II en Venezuela.

Todas las autoridades civiles acudieron a la catedral para reafirmar la importancia de la institución mas antigua e importante de la entidad merideña.


La Ceremonia
Monseñor Baltazar Porras Cardozo Arzobispo Metropolitano de Mérida y Presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana fue el consagrante principal.

Los obispos co-consagrantes fueron Monseñor Antonio López Castillo, Obispo de Barinas y Arzobispo Electo de Calabozo y Monseñor Manuel Díaz Sánchez, Obispo de Carúpano y Administrador Apostólico de Cumaná.

López Castillo y Díaz Castillo son los primeros alumnos de Monseñor Márquez Molina que alcanzaron el episcopado.

En este tipos de ceremonias también se consideran consagrantes a todos los Arzobispos y Obispos presentes.

Los sacerdotes asistentes del Neo Ordenado fueron el Padre Pedro Royer, Provincial de la Congregación Eudista de Venezuela y Monseñor Alfredo Torres Rondón, Pro-Vicario del Arzobispado de Mérida.

La Ceremonia de dos horas y media de duración fue transmitida en directo por la Televisión Andina de Mérida y por una red de emisoras radiales.


Monseñor Porras
El Arzobispo Metropolitano de Mérida Monseñor Baltazar Porras destacó la alegría que siente y manifestó que la designación de Márquez Molina es una gran ayuda por la multiplicidad y el dinamismo eclesial de Mérida.


Antes de la ordenación Porras se expresó
“Sentimos una inmensa alegría y un agradecimiento al Santo Padre Juan Pablo II por habernos designado un Obispo Auxiliar que viene acrecentar el número del Episcopado Venezolano y es una ayuda tanto en la evangelización directa como en la promoción humana y la presencia en el mundo de la cultura y en el mundo campesino. Ello se ha expresado a través de las distintas comunidades y especialmente porque el nuevo Obispo es hijo de estas tierras merideñas. Ahora viene a dar su larga experiencia principalmente en el campo educativo y en la formación sacerdotal en gratitud a la tierra que lo vio nacer.”

Cardenal Ignacio Velazco
“Mi visita a Mérida obedece al deseo de participar en este acontecimiento que es la ordenación de un nuevo Obispo, nacido en la misma montaña merideña”, expresó el Arzobispo de Caracas Cardenal Ignacio Velazco Garcia al arribar al Palacio Arzobispal.
“ El nombramiento de un Obispo significa que un nuevo sucesor de los Apóstoles viene a llevar al pueblo de Dios, a sostenerlo en su esperanza, en sus alegrías, para poder enfrentar todos sus problemas” agregó.
El Cardenal Velazco, cuarto Príncipe de la Iglesia Venezolana, hizo votos porque el calor humano extraordinario con que fue recibido en Mérida se extienda por todo el país y se restablezca la paz, la tranquilidad y la alegría.


Condecoración al nuevo Obispo
Los órganos públicos del Estado Mérida emitieron comunicados en los que afirmaron el júbilo que embargó a la entidad con motivo de los actos y declararon visitantes ilustres a los miembros de las Conferencias Episcopales de Colombia y Venezuela que estaban presentes.

El Alcalde del Municipio “Francisco Antonio Zea”, Freddy Guédez Sánchez, le impuso a Monseñor Márquez Molina la Condecoración “Orden Ciudad de Zea” en su única clase, en reconocimiento a sus méritos civiles y eclesiales.
Zea posee el único Santuario Arquidiocesano, ubicado en un empinado cerro al norte de la población, 80 Km. al noroeste de Mérida.


Datos Biográficos
Monseñor Márquez Molina nació en Tovar el 17 de Diciembre de 1936. Fue bautizado en la Iglesia de Nuestra Señora de Regla por Monseñor Eliseo Antonio Moreno. Cursó estudios primarios en la Escuela Federal Graduada de La Playa, Estado Mérida y en el Colegio Kermaría de los Padres Eudistas en La Grita. Culminó sus estudios secundarios en el Colegio Santo Tomás de Aquino en San Cristóbal, ingresó en el Noviciado Eudista en el Seminario Valmaría en Uzaquén, afueras de Bogotá en 1953. Fue ordenado Sacerdote por el Obispo de Calabozo Miguel Antonio Salas, en La Grita el 29 de Julio de 1962. Es Licenciado en Educación de la Universidad Católica de Caracas, aprobó Maestría en Letras en París y especialización en Planificación Educativa en Caracas. Ha sido Párroco en los Estados Zulia, Mérida y Guárico. Profesor de los Seminarios en Caracas, Maracaibo, Mérida y Calabozo. En estos dos últimos fue Rector, en cada uno durante cinco años.
(13.01.2002)


Tovareños recibieron a su primer Obispo

ENTUSIASTA RECIBIMIENTO
A MONS. MÁRQUEZ MOLINA


Un entusiasta recibimiento tributaron los feligreses y autoridades del Municipio “Martín Tovar Ponte” a Monseñor Luis Alfonso Márquez Molina, el primero entre diez sacerdotes nacidos en esta ciudad que alcanza la dignidad episcopal.


Márquez fue recibido en el sector El Puente por los tres Párrocos locales, grupos de apostolado seglar y miles de feligreses que lo acompañaron en caminata hasta al sesquicentenario templo de Nuestra Señora de Regla, emplazado en el centro de una comunidad urbana que alcanza cuarenta mil habitantes.


Las emisoras radiales y televisoras transmitieron el recorrido. A través de la emisora arquidiocesana Radio Occidente, el Obispo Márquez dijo que “me siento muy alegre de volver a Tovar y encontrarme con este desbordante entusiasmo”.


En los pueblos cordilleranos las manifestaciones de entusiasta adhesión a los pastores resultan no solo multitudinarias, sino sumamente vistosas debido a que las familias engalanan las fachadas, ofrecen música de viento, desfilan bandas de guerra, organizan comparsas, queman pólvora y no cesan de aplaudir.


El Obispo Márquez Molina unió al fervor cristiano la circunstancia particular de que es el primer hijo del Valle del Mocotíes, conformado por cuatro importantes municipios agrícolas, que integra el colegio episcopal venezolano, aspecto muy relevante para una tierra donde se conserva la identidad y la tradición.


Los Párrocos locales Petronio Carrero (Nuestra Señora de Regla), Antonio Ramón Pérez (Nuestra Señora de Fátima) y José Goor (Nuestra Señora del Perpetuo Socorro), acompañaron al recién estrenado Obispo en su recorrido hacia la Iglesia.


La feligresía ofreció una prolongada ovación cuando Monseñor Márquez hizo su entrada al mismo lugar donde fue bautizado y confirmado, en los años cuarenta, y antes de presidir la celebración recibió el saludo de los Alcaldes de Tovar (Rubén Morales Burguera –MVR), Rivas Dávila (Carlos Andrés Pérez Medina - MVR) y Freddy Guédez Sánchez – Copei).


Durante la homilía el Obispo Márquez hizo referencia a las lecturas dominicales, comentó aspectos de su vida en el pueblo tovareño y se refirió a la importancia de la vivencia cristiana en forma integral en todos los hogares.


“Durante los días recientes se han escuchado muchos aplausos. El aplauso tiene dos aspectos importantes. Quien aplaude rinde respeto o premia a quien habla, por una parte. Por la otra, le dice al hablante que él es parte de los problemas que señala o de las situaciones que denuncia y que por tanto está comprometido con la comunidad en la búsqueda de las soluciones, del progreso, del adelanto, o del cambio material, social o espiritual que se desea. Es decir, que se debe hacer un uso responsable de la palabra”, dijo.


Monseñor Márquez resaltó que los actos de los días anteriores no constituyen un homenaje que toma para sí, sino que los considera demostraciones de adhesión y apoyo a la Iglesia Universal y en particular al Arzobispado merideño.


“Por eso quiero pedirles a mis paisanos tovareños que esos aplausos se prolonguen, pero no como palmas, sino como oraciones de todos por los sacerdotes y por los Obispos, por todos los sacerdotes y por todos los Obispos, porque esta misión pastoral requiere mucho auxilio espiritual y ese auxilio lo podemos soportar en cada uno de Ustedes”, agregó.


Concluida la celebración, diferentes sectores de la comunidad tovareña entregaron presentes al prelado y el Alcalde Rubén Morales Burguera le impuso la Condecoración “Orden Ciudad de Tovar” en su Primera Clase.


Con posterioridad las autoridades ofrecieron un almuerzo, el Obispo visitó los enfermos del Hospital “San José”de El Llano, asistió a una “Paradura del Niño Jesús”, escuchó una serenata campesina, estuvo en su casa natal y visitó varias familias.
(20.01.2002)

 


OBISPO MÁRQUEZ MOLINA
HIZO SU PRIMERA ORDENACIÓN


El Obispo Auxiliar de Mérida Monseñor Luis A. Márquez Molina realizó la primera ordenación sacerdotal de su carrera episcopal de dos años en Temblador, capital municipal de Libertador, al sur del Estado Monagas, el sábado quince de noviembre, acompañado del Obispo de Maturín Monseñor Enrique Pérez Lavado.


La ceremonia de consagración de las manos y oración consecratoria del diácono Pedro Guerra se llevó a cabo en el Estado de Beisbol, en medio de una gran concurrencia que repletó las tribunas y parte del campo.


Guerra es el tercer sacerdote nativo de Temblador y pertenece a la congregación de los Padres Eudistas, institución que maneja la Parroquia “San José y San Juan Eudes” desde hace tres años.


La fecha escogida para la importante ceremonia coincide con el natalicio del francés San Juan Eudes (1601) y con la ordenación del propio Obispo Márquez Molina (1962), realizada en La Grita por Monseñor Miguel Antonio Salas, para entonces Obispo de Calabozo. Fue la primera que realizó Salas en su larga carrera de obispo y arzobispo.


Igualmente correspondió a Monseñor Márquez Molina convertir al seminarista Humberto Hernández (Nativo de la Parroquia Las Alhuacas) en Diácono, durante la misma misa campal.
(23.11.2003)

 

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COFRADIA DE CABALLEROS DE NUESTRA SEÑORA

DE REGLA DE TOVAR



Desde septiembre de 2007 existe en la ciudad de Tovar la Cofradía de Caballeros de Nuestra Señora de Regla, conformada por aficionados taurinos que se han propuesto promover la devoción mariana dentro del ambiente de la fiesta brava.


Y en efecto, durante las temporadas taurinas tovareñas de 2008, 2009, 2010 y 2011 han paseado por el redondel, en cada festejo, una réplica de la imagen auténtica de Nuestra Señora de Regla que se conserva en la ciudad de Chipiona, Provincia de Cádiz, al sur de España, lo que representa la proyección de la creencia católica ante miles de personas en forma simultánea.


Esta iniciativa partió de los ciudadanos Ramón Benigno Guillén Dávila (General de Brigada en situación de retiro), José Aníbal Ballesteros y Nilson Guerra Zambrano, quienes durante 2007 editaron afiches de la imagen de Regla de Tovar para dar inicio a la difusión. En esa oportunidad entregaron un pendón con foto de la imagen reglana tovareña al Arzobispo Metropolitano de Mérida Monseñor Baltazar Porras Cardozo.


Durante 2008 se llevaron a cabo cuatro actos de entronización de imágenes impresas en hogares de cofrades, mientras que en 2009 hicieron reconocimientos a personas que son devotos de Regla y benefactores de la fiesta brava.


En este caso se trató de los ciudadanos Jesús Rondón Nucete, gobernador del Estado Mérida durante dos períodos y quien concibió la idea (y la patrocinó) del Coliseo “Claudio Corredor” de El Llano de Tovar; Fabio Grisolía Guillén, ganadero y empresario durante muchos años, y el torero de la tierra Nerio Rafael Ramírez “El Tovareño”, con treinta años de haber recibido el doctorado.


Los cofrades mayores son José Ballesteros, Nilson Guerra, Silvio Peña, Adalberto Moncada, Eduardo Ramírez, Carlos Albarrán, Gerardo Albarrán, Julio Sánchez, Hermes Contreras, Miguel Angel Guerrero, Gamal Mohamed y Darwin Rosales. Los menores son Nerio Ramírez, José Ramírez Molina, José Ballesteros Pino, Carlos Raúl Pino, Mario Rosales Altuve, Luis José Uzcátegui, Carlos Briceño Vera, Rubén Dario Villafraz, Jackson Sandoval, Jesús Alberto Araujo, Jesús Rondón Nucete, Jesús Ramírez y Eduardo Soto Alvarez. La madrina es la niña Marleany José Ballesteros.


Durante 2009, 2010 y 2011 los cofrades acompañaron al Arzobispo Porras en la fiesta patronal del ocho de septiembre, llevando a hombros la imagen de la Virgen de Regla, antes de iniciarse la celebración eucarística.


El doce de septiembre de 2010 los cofrades asistieron al acto de homenaje al Presbítero Raili Guerrero Díaz, Párroco de Nuestra Señora de Regla y Rector del Santuario Diocesano, cuya trayectoria pastoral fue perennizada con la develación de una placa en la nave derecha del templo.


(Agencia de Noticias Pacca)

 


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Luis  Alfonso Salas Dávila, pintor tovareño

residente en  Estados Unidos de América

 

     Luis  Alfonso Salas  Dávila es un reconocido pintor tovareño de vasta trayectoria  en Europa y América  que ha ganado importantes premios  y cuya obra  se cotiza con importantes valoraciones.

 

     Muy pequeño dejó los predios de su barrio El Añil para  establecerse con su familia  en Maracaibo. Culminó  la educación primaria en el Colegio Pichincha y se inclinó por el arte de la música, culminando un curso  de cuatro  años en la Academia Musical del Zulia.  Se residenció en Mérida para cursar estudios  de educación docente o normal, como se le llamaba.

 

     Viajó  a  España en busca de formación artística  en dibujo y pintura. Ingresó a la  Real  Academia de Bellas Artes de San Fernando, luego  al Círculo de Bellas  Artes y más tarde a la Academia Atrium. Todo en Madrid.

 

     Culminada su etapa hispana se residenció en Italia, en 1967, para  ingresar a la Academia de San Marcos, bajo la  tutela del maestro  Primo Conti, en Florencia. Representó al Arte Latinoamericano en el Centro Latinoamericano de Florencia,   que presidía Lucca Rossi y más tarde  obtuvo la  licenciatura en la Academia de Bellas Artes  de Roma, en 1970.

 

     En su definición artística tienen importancia las orientaciones  de los acreditados maestros  Tito  Salas y Pedro Centeno Vallenilla, al igual que la  artista Nina Crespo, nieta del Presidente  venezolano Joaquín Crespo.

 

     Cuarenta años le han permitido  a  Salas Dávila, como se le conoce, omitiendo los dos nombres de pila, numerosas exposiciones y premios,  al igual  que  cientos de comentarios en diarios  y revistas de muchos países.

 

     De estos comentarios resaltamos tres:

 

     Diario Latinoamericano. Tampa, USA.   “Mas de tres décadas elaborando el color le han dado un resultado de pureza haciendo refrescante  la imagen de cada escenario  al espíritu y la satisfacción de una maestría colorística debidamente degrada en sus distintos tonos.  Sea metafísico o surrealista, es muy auténtico en su estilo. Múltiples  son las exposiciones y varios los premios”.

 

     Juan Calzadilla. Crítico de arte.  “…Lo cósmico y lo telúrico son, por cierto, dos  sentimientos antípodas que se encuentran arraigados en las intenciones expresivas de Salas Dávila; y en esto nos parece un signo saludable en quien, como él,  trata de identificarse en la imagen  de una pintura desprovista de rótulos que, al expresarlo  a él mismo,  se presta a  dar una interpretación del mundo en términos plásticos”.

 

     Teresa  Alvarenga, periodista de Arte de El Nacional. “La sencillez  de temas ricos en fantasía popular;  es decir, de transfigurados ambientes de una proposición ingeniosa y plásticamente emotiva,  confiere  a la obra de Salas Dávila una conmovedora  e inmediata receptividad que el espectador  traduce en gratas escogencias”.

 

Exposiciones en dos continentes:

 

  Europa

 

· 1965 Galeria Tolson, Madrid, España.

· 1966 La Freccia, Florencia, Italia.

· 1968 Lo Sprone ,Florencia, Italia.

· 1969 Galeria La Sula, Roma, Italia.

· 1972 Galeria Gada, Florencia, Italia.

· 1972 Galeria Numero, Venecia, Italia.

· 1990 "New Tribune" Magazine, Holanda.

· 1991 Van Warning Art Gallery, Notredam, Holanda.

· 1992 Line art 20 Century International Exhibition, Ghent, Belgica.

· 1996 La Maison Du Perou, Bourdeaux, Francia.

 

 

América

 

· 1970 Galería de Bellas Artes de San Carlos, México.

· 1970 Galería de Arte del Club España, México.

· 1973 Galería Benito Juárez , México.

· 1973 Teatro de La Paz, San Luis de Potosí, México.

· 1973 Galería Panarte, Ciudad de Panamá.

· 1976 Centro de Bellas Artes, Universidad de Guadalajara,  México.

· 1989 Galería de Arte La Perla, Bogota, Colombia.

· 1989 Stchting Schouwburg, Hall of Culture, Aruba.

· 1989 "Art i Scho" Art Gallery, Aruba.

· 1990 "Cafe le Petit"(Permanent Exhibition) Aruba.

· 1992 Miramar College, San Diego, California,USA.

· 1992 Federal Building, San Diego, California, USA.

· 1994 Salt Creek Art Works, Gallery & Studio, St. Petersburg, Florida, USA.

. 1995 Agora Gallery - Soho, New York USA (02/1994 - 02/1995)

· 1996 Casa de la Cultura de Vega Alta, Puerto Rico.

· 1996 Direccion de Cultura, Humacao, Puerto Rico.

· 1996 Art Gallery - Marriott Hotel, San Juan, Puerto Rico.

. 2003 ArtQuest.com 07/2003 - 01/2004 - St Louis USA

 

 

Venezuela

 

· 1964 Colegio de Abogados, Caracas

· 1971 Museo de Arte Moderno, Mérida

· 1971 Salón de Lectura, Plaza Bolívar, Caracas

· 1973 Corporación de Los Andes, Mérida

· 1973 Galería de Arte La Rinconada, Caracas

· 1974 Galería Botto, Caracas

· 1974 Galería del Centro de Ingenieros, San Cristobal

· 1974 Gobernación Del Distrito Federal, Caracas

· 1975 Museo de Arte colonial, Mérida

· 1975 Casa de Bello, Caracas

· 1975 Banco Nacional de Ahorro y Préstamo, Caracas

· 1975 Circulo Militar, Maracay

· 1976 Corporación de Los Andes, Mérida

· 1976 Galería Cadafe, Caracas

· 1976 Gobernación de Mérida

· 1977 Sala de Arte Cooperativa, Mérida

· 1977 Salón de Lectura, San Cristóbal

· 1977 Galería Banfocove, Barquisimeto

· 1977 Galería Lisandro Alvarado, Maracay

· 1978 Galería Colegio de Médicos, Mérida

· 1978 Galería Hotel Intercontinental, Valencia

· 1979 Country Club, Mérida

· 1979 Galería Ariete, San Cristóbal

· 1983 Centro de Ingenieros del Estado Trujillo, Valera

· 1983 Galería Club Los Cortijos, Caracas

· 1983 Galería Hotel Barquisimeto Hilton

· 1984 Circulo Militar, Maracaibo

· 1984 Country Club, Valera Estado Trujillo

· 1984 Fundación Cultural Orinoco, Puerto Ordaz

· 1986 Centro Italo Venezolano, Puerto Ordaz

· 1987 Galería de Arte Germania, Ciudad Bolívar

· 1987 Galería de arte Hotel La Pedregosa, Mérida

· 1993 Galería Hotel Tamanaco, Caracas

· 1994 Galería Hotel El Conde, Caracas

· 1995 13A Galería, Puerto Ordaz

· 1996 Clínica Ávila, Caracas

· 1997 Hotel Don Juan, Mérida

· 1998 Galería de Arte Rolando Oliver Rugeles, Mérida

· 2000 Hotel Prado Rio, Mérida


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PEDRO ARTURO BOTTARO RODRÍGUEZ

 

 Matrimonio en 1947

Bottaro. Matrimonio. 06.09.47

 

 

Biografía

 

Capítulo I

Sus apellidos en  los andes venezolanos

 

         La zona andina venezolana preservó numerosos atractivos a la inmigración, desde la época prehispánica. Pequeños valles y estrechas planicies con breves desniveles, tierras de buena  calidad, refugios arbóreos y el recurso agua en grandes cantidades, llamaron la atención  de exploradores que luego propalaron versiones en sus tribus, en sus familias o en sus pueblos.

 

            Chibchas, arahuacos y motilones ocuparon lugares en la extensa montaña hasta que fueron despojados por los españoles, tan labriegos como ellos, pero enterados de técnicas y de las ventajas monetarias de una producción agrícola que podía penetrar mercados europeos, y  conocedores  de la posibilidad  de obtener títulos de propiedad o gracias reales.

 

            El dominio hispano en tierras andinas se impuso a la fuerza. La realidad no facilitaba acuerdos o diálogos, pues se trataba  de una ocupación rápida y forzosa.  El primero de los exploradores  u ocupantes  de  tierras  fue el emeritense Juan Rodríguez  Suárez, nativo de la  Mérida romana, un audaz comerciante establecido en la Pamplona americana  que luego tornó  en munícipe y personaje de insólitas crónicas.

 

            Recorrió el eje ventral  de los  andes venezolanos entre marzo y octubre de 1558 al frente de una comisión  municipal pamplonesa en busca  de minas y terminó fundando lo que hoy  constituye la  ciudad serrana de  Mérida.

 

            En  España familias  apellidadas Rodríguez había en casi todas las provincias y  en las islas  Canarias. Con la conquista, temprano también las encontramos en Santafé de Bogotá, Tunja y  Pamplona,  y su presencia es reportada en la  villa de  San Cristóbal en el siglo dieciocho, con idéntico origen hispano y  mezcla  de sangre neogranadina. Todos de una rama que penetró  por Cartagena y se expandió  a medida  que podían ocupar tierras, de manera legal o mediante manidos negocios y corruptelas documentales.

 

            Otra oleada rodriguense vino  directamente de Islas  Canarias a los puertos caribeños venezolanos, luego  de la  separación del Reino de España, gracias a que la legislación  de  junio de 1831, en la primera  presidencia del  General José Antonio Páez, creó incentivos para agricultores isleños, considerados honrados y apropiados para el campo venezolano. Seis años más  tarde se modificó la normativa para ampliar el universo  de inmigrantes  a los países europeos.

 

Bajo la  presidencia  de  Antonio Guzmán Blanco en 1874 ingresaron 751 canarios y  en cifras menores en los dos siguientes años. Del primer listado citamos el ingreso   de J. María Rodríguez Padilla  (Jornalero), Domingo Rodríguez Domínguez (Jornalero), Gonzalo Rodríguez Fernández (Comerciante),  J.V. Rodríguez Saavedra (Carpintero), Domingo Rodríguez Fleites (Platero), Juan Rodríguez Cabrera (Marino), Francisco Rodríguez (Cochero) y Manuel Rodríguez Vera (Comerciante). La Memoria del Ministerio de Fomento al Congreso de los Estados Unidos de Venezuela los cita como católicos.

 

Asumieron variados  destinos, entre los que se cuentan la zona central, especialmente Aragua, Carabobo y Yaracuy, Portuguesa y el Estado Mérida,  en su parte occidental limítrofe con Táchira y Zulia.

 

            En la segunda mitad del  siglo diecinueve las montañas merideñas acogieron la presencia italiana, conformada por labriegos que buscaban mejores destinos debido a las pérdidas ocasionadas por las plagas y, además, alentados por la política  inmigratoria del gobierno nacional, plasmada en legislación que estableció una Dirección General de Inmigración, una Junta Central y juntas receptoras en La Guaira, Maracaibo y Puerto Cabello, pago de pasajes y primeros momentos de la  estadía y facilidades para el registro de documentos en el Consulado  de Génova.

 

            La inmigración italiana fue promovida por una empresa especializada en colonización y comercio exterior, cuya primera expedición con 259 personas arribó a las playas de Naiguatá en 1867, en tiempos del Presidente Juan Crisóstomo Falcón.

 

            Pedro (Pietro) Bottaro, de Génova, hijo de Cayetano Bottaro, se asentó en Tovar en 1865 y fijó su residencia en lo que era la aldea Sabaneta, hoy parte de la ciudad. Es el primer italiano de cuya presencia se tiene registro documental. Su ciudad natal, región de Liguria, norte de Italia, es de tiempos anteriores a Cristo, más de dos milenios,  y fue República Marítima.

 

Salvador Bottaro, apodado El Caminante, arribó en 1868, mientras que otro Salvador Bottaro, con segundo apellido  Paparoni, tiene registrado su ingreso en 1884. Este último aparece identificado con origen en Capo Di Orlando, al este  de Palermo, Sicilia, con ancestros en la isla de Elba.

 

            Este  apellido, originario  de Lucca  -Toscana,  se encontraba  presente en siete  de las  veinte regiones italianas para mediados del siglo diecinueve. Desde el norte hasta el  sur en Liguria, Piemonte, Toscana, Veneto, Lombardia, Sicilia y Calabria.

 

            Especial repercusión económica representa la presencia de los Bottaro en el entonces  Distrito Tovar y  particularmente en el  municipio Mora,  antes Santa Cruz del Carmelo, donde incrementan el comercio y la producción del campo: ganadera y cafetalera. Este segundo rubro logra alta  calidad y crece en números  de tal manera que permite la exportación a Norteamérica y Europa.

 

            Otros  apellidos italianos en el medio y bajo Valle del Mocotíes, a finales del siglo veinte son, son: Adriani, Berti, Consalvi, Corti, Gásperi, Lupi, Maggiorani, Manzulli, Mauriello, Mazzei, Paoli, Paparoni, Patrizzi, Pisani, Ricci, Santaromita, Sardi, Schettini y Sindoni.

 

            De la rama Bottaro norteña, en Sabaneta de Tovar nació el ocho de noviembre de  1884, a las diez de la noche, Pedro José Bottaro Dávila, hijo del genovés ya citado Pedro Bottaro y  de la emeritense Obdulia Dávila, de ascendientes hispanos y miembro de  distinguidas familias vinculadas al proceso independentista.

 

Era Jefe Civil David Ochoa, más tarde vinculado al comercio y al periodismo.  Fue bautizado en la  Iglesia  de Nuestra Señora  de  Regla por el bien recordado Padre Juan Bautista Arias el catorce de diciembre del mismo año. Lo apadrinaron Domingo Paoli y Angelina Casale, italianos. El mismo  día quedó  registrado civilmente con testimonio de  Felipe Arraga y Anselmo Soto.

 

 Por su origen ítalo - hispano, por el medio agro – comercial e influencia paterna (y sin duda apoyo económico) se hizo labriego. Pedro José mantuvo por  años su hacienda cafetalera  en la aldea El Palmar y otra de menor dimensión en Santa Inés, al noroeste de Tovar. En ambos  vecindarios colindaba con las propiedades del gritense Domingo Rangel.

 

Su  esfuerzo en el agro cobró notable relevancia al producir buen grano de cafeto  que  se exportó a Europa a través de la Casa Tito Abbo de Maracaibo. De Alemania le enviaban máquinas procesadoras y de Francia llegaba el mejor  Brandy, cuya venta arrojó buenas ganancias pero el aroma le produjo adicción y su elevado consumo mala salud.

 

Y de los Rodríguez canarios vino al mundo el siete  de diciembre de 1893 en el  campo tovareño Eladia Merced Rodríguez Rodríguez  “Malaya”, bautizada una  semana más tarde en la Iglesia de Nuestra Señora  de  Regla por el sacerdote  Rafael Zerpa, con padrinazgo  de Alejandro Sardi y María Jesús Rodríguez.

 

Fue una recia mujer de hogar,  abnegada y luchadora, con personalidad y criterio propios.  Europea  de segunda generación.  Su padre Hipólito Rodríguez Zambrano, hijo  de Victorino Rodríguez y Juana Josefa Zambrano, y su madre  María del Carmen, o Carmela,  hija de Jacinta Rodríguez, contrajeron matrimonio eclesiástico el cuatro  de abril  de 1873, en la  Iglesia de Nuestra Señora  de  Regla, con presencia del Padre  Juan Bautista Arias. Eran primos, lo que obligó  a solicitar dispensa al obispo diocesano Monseñor Hilario Boset Castillo. Padrinos de aquella  ceremonia fueron Hilarión Belandria y  Rosalía Méndez.

 

Carmela, alta como una teutona y de ojos  azules, por años fue una acreditada partera ambulante en toda la geografía del entonces Distrito Tovar. El oficio de  recibir niños y niñas, cumplido en dos siglos diferentes, diecinueve y veinte, implicaba muchos sacrificios, especialmente prolongadas separaciones de la casa.  Atender un parto en una aldea obligada a una difícil travesía por caminos de recuas y  permanencia  de una semana, como mínimo. No obstante, había recompensa porque de esos sencillos hogares del  campo surgían abundantes alimentos para llevar a la ciudad.

 

            El matrimonio Rodríguez Rodríguez, con  nueve hijos, tenía el hogar  establecido en la primera calle tovareña, llamada Igualdad, en las cercanías del  cementerio, lugar que se conoce como  El Topón, dentro del Barrio El Añil, a cincuenta metros  de distancia del  terreno ferial donde  se instalaban, en septiembre, tarantines y el inmenso cuadrilátero taurino. La casa era espaciosa con terreno de frutales en su parte trasera.

 

Capítulo II

Tovar en la década  1920 - 1930

            Hipólito y Carmela, conformaban uno  de los tres hogares tovareños cuyo apellido se repetía o  duplicaba en los hijos.  Los otros  eran los de Manuel Antonio - María de la  Paz y Miguel  -  Josefina.

 

Eladia Merced, de pura cepa europea, isleña y canaria, cuando había cumplido  los veinte años ya estaba unida  a  Pedro José Bottaro Dávila, con quien prohijó cinco herederos, tres hembras y dos varones. Los cinco nacieron en la finca ubicada en la Aldea El Palmar. A partir  de 1914 vinieron al mundo María Eladia  (llamada Edilia), Rafael Antonio (1916), Cira Regla (1917), María Delfina (1919) y Pedro Arturo. 

 

El  quinto y  último, nació el cuatro de febrero  de 1922, a las cuatro  de la madrugada, en la cómoda casa campesina. Tercer Pedro Bottaro en las tierras merideñas. Segundo Arturo Bottaro. Un hermano de su padre, con ese nombre, falleció a la temprana edad  de trece  años  el quince  de agosto de 1901, por fiebre.

 

Para entonces ya había fallecido Doña Obdulia Dávila. La viudez del  abuelo italiano Pedro Bottaro duró  hasta el doce  de noviembre de 1915, cuando falleció en Tovar por bronquitis aguda  a la edad  de ochenta años, en tiempos de la jefatura civil  de Francisco Parisi Carrero, hijo  del italiano Próspero Parisi y de la tovareña María Dolores Carrero.

 

 Sus nombres, los  de Pedro Arturo, son los de dos mártires de la Iglesia Católica y Apostólica Romana. Un pescador judío sacrificado por los romanos – apóstol y primer  Papa - y un irlandés ajusticiado por musulmanes. Gobernaba en Venezuela el General Juan Vicente Gómez, en Mérida el General Amador Uzcátegui García y en el Distrito Tovar Luis Matute.

 

            El mismo mes, once días más tarde,  fue llevado  a la pila bautismal en  la Iglesia de Nuestra Señora  de  Regla, donde hizo el oficio sacramental  el Presbítero José Antonio Niño, Teniente Cura del  Padre Eliseo Antonio Moreno Ovalles (Tabay 1888 – Tovar 1953),  quien tenía el carácter  de Párroco desde la muerte del titular José Amable  Escalante, en 1919.

 

Lo apadrinaron Martín Mora, comerciante de la calle Real o Bolívar, y su  esposa Josefa Molina de Mora.  Gobernaba la Provincia Eclesiástica de Mérida Monseñor Antonio Ramón Silva, décimo obispo y primer arzobispo, y era Vicario General  el  Padre Acacio Chacón Guerra.

            El quince  de febrero se estrenaba un nuevo  cristiano  tovareño.  El bautizo, único  de ese  día en Tovar, ocurría nueve  días  después  de la  elección del Cardenal Achile  Damiano  Ratti como nuevo Papa  de la Iglesia  Católica, bajo el nombre de  Pío XI.   El  predecesor  Benedicto XV había fallecido el  veintidós de enero anterior.

 

            Más tarde se registró documentalmente su nacimiento en la  Prefectura Civil de  Tovar, donde el parte lo dio su propia madre Eladia Merced, con testimonio  de Ramón Ramírez y Teomila Vivas, que debieron ser dos vecinos y amigos, como era usual.

 

            En  aquellos  años Tovar  era una ciudad importante, con escuelas, hospital, correos, teléfonos, telégrafo, batallón de infantería, banda de música, bufetes de abogados, periódicos,  fábricas y varios fondos comerciales de productos nacionales e importados, además de ser el centro agro comercial  del occidente merideño.

 

 Una firma local servía de banco, importadora de productos extranjeros y agente exportador, la Casa Burguera, fundada en 1871 por Elías Burguera García, taribero, compadre de Pedro Bottaro y Obdulia Dávila, por ser el padrino de María (1883). Tan relevante negocio cerró sus puertas en 1948. Pedro José Bottaro llevó  relaciones de compra y venta con esta acreditada firma y a su muerte la descendencia recibió un pago  de cuatrocientos  pesos por efectos  sin cobrar.

 

            Circulaban dos periódicos  “Guttemberg” y “El Gladiador”, dirigidos  por José Ramón Rangel Molina, el primer periodista  tovareño, padre del  escritor Domingo  Alberto Rangel Bourgoin; y Carlos J. Pernía, respectivamente. Dos imprentas atendían la demanda comercial de la zona merideña  y parte de  Táchira y Zulia, la del propio Rangel y la del merideño Don Vicente de Jesús.

 

            Sin embargo,  el modernismo tovareño no alcanzaba a beneficiar a la familia Bottaro Rodríguez,  por lo que la abuela  Carmen debía redoblar su esfuerzo y  Eladia Merced ingeniárselas para sostener un grupo familiar numeroso.

 

Atrás habían quedado los años de placidez económica. Las estancias agrícolas  de Pedro José, en El Palmar y Santa Inés, a donde llegaba con más facilidad en mula por la vía de San Diego, que por la Aldea  San Pedro, habían disminuido su producción y  para  honrar compromisos tuvo que venderlas, poco antes  de fallecer el doce de noviembre de 1924. Curiosamente,  el mismo día y mes, nueve años antes, había muerto su progenitor.

 

            El  niño Pedro Arturo, sin ningún recuerdo de su padre por su tierna edad al morir éste,  tuvo  su primera  escuela en las calles añileras, con los infantes de su edad,  practicó el  fútbol y temprano conoció los festejos taurinos en La Plazuela, un terreno donde había de todo, desde juego  de apuestas con dados y ruletas, ventas de animales, bazares, cantantes y expositores colombianos hasta tarantines de licores y comidas y, por supuesto, las tardes  de toros.

 

            Impresionaban las dimensiones del escenario. Un cuadrado de cincuenta metros de lado  con palcos  de madera  y  techo de tela, hecho con  aportes de decenas  de personas, especialmente campesinos, que llevaban troncos y tablas de manera voluntaria, sin cobrar nada  a cambio. En un kiosco central, permanente, estaban las autoridades y la banda  musical.

 

             Eladia Merced colocó al niño, a la edad  de siete  años,   en la Escuela Federal  Graduada “Coronel Antonio Rangel”, regentaba por el maestro Ramón Ignacio Guerra, de grato recuerdo. Estaba ubicada en la calle Independencia, la misma del Circo Olimpia, donde se daban funciones  de cine,  teatro, danzas, toros y  música. Actualmente es la cinco y en el terreno se construyó la sede del Banco de Fomento Regional Los Andes.

 

La otra escuela  de varones  era la “Gregor Mc Gregor”, cuyo director fue el insigne educador trujillano (Escuque, 1880) Orencio Jesús Bencomo Araujo, símbolo  de la docencia de calidad, como también, entonces, lo eran las señoritas Herminia Valbuena y Ananías Avendaño (Escuela  Santa Ana), en el caso  de las niñas.  Su hermano Rafael  estudió hasta quinto grado con Bencomo y las hermanas María Edilia y Cira  hicieron lo propio en la escuela  femenina.

 

Existía también el  Colegio Federal Miranda, una institución  de  reconocido prestigio que fundaron los educadores  colombianos Miguel Villalobos Cárdenas, José Matías Codina y José María Sifuentes, exiliados a raíz de la violencia de fines del  siglo anterior.  El maestro y escritor Claudio Vivas fue uno de sus directores. 

 

Dos grados aprobó Arturo, mientras la escuela  estaba  en el sector El Corozo, y dos más cuando se mudó a la  esquina de la calle nueve, antes  de comenzar El Llano, frente al hogar de Domingo Rangel y Ramona Molina, padres del Doctor José Ramón Rangel. En el  lugar estuvo la agencia de vehículos Mérida Motors, años más tarde.  Para entonces, habían fallecido la abuela Carmen y  su padre Pedro José.

 

Los programas educativos incluían  los sábados hasta el mediodía. A las diez culminaban las clases  de formación social, moral y cívica, donde  se contemplaba la limpieza total  de la  escuela, incluyendo las mesas y sillas. Continuaba un paseo con enseñanza del medio ambiente  y alimentación  natural.

 

El Llano, Buscatera y San Francisco  eran acostumbrados  destinos.  Cada niño llevaba una bolsita con sal para darle mejor sabor  a los aguacates que estaban  a libre disposición en terrenos ejidales, se elaboraba una ensalada  de berros,  los postres también eran comunitarios: unas sabrosas guayabas y  de bebida el  agua cristalina de  varias corrientes  salidas  de la montaña, unas veces con jugo de naranja y otras veces como limonada.

 

Uno  de los paseos  de mayor impacto lo constituyó el  ascenso de mil metros  al sitio de Palo de Cruz, punto culminante  de la  Loma  de la Virgen, al sur  de Tovar, donde al atardecer, con el bosque tapado por neblina,  se  escuchaban rugidos  de fieras.

 

En las vacaciones surgían otros paseos, esta vez familiares. Era frecuente subir  por  Hoyo Caliente al  Páramo de Mariño, donde el descanso y almuerzo tenían lugar en casa  de la  señora Trina Roa, dueña  de una  pequeña  estancia con ganado cerca  de la Laguna Blanca, la más conocida y visitada de cuatro existentes en la zona.

 

En una de las esas excusiones, rodeado de un silencio paramero, envuelto en neblina baja, Pedro Arturo lanzó  varias piedras al  espejo de agua para disfrutar de las formas concéntricas  que se formaban.  Como experimentada  lugareña, la señora Trina advirtió  lo inconveniente de la diversión,  porque  “las lagunas  de aquí  son  bravas”.  Solo pasaron unos minutos  y se produjo un aguacero con truenos y descargas eléctricas.

 

 Eladia Merced optó por dejar el popular barrio añilero para ocupar la casa que había comenzado a construir, junto  a  su esposo, en la coroceña calle cuatro esquina de la carrera siete.  Terreno y pequeña casa que se demolió,  había  adquirido Pedro José en agosto de 1922 por sucesivas compras, los días cinco y diez,  a  Martina Noguera y Eusebio Parra, respectivamente.

 

La espaciosa  casa de la abuela Carmela terminó, por venta, en manos de sus primos Abel, Ignacio, Moisés y  Miguel Angel Rodríguez, residentes en Mérida, quienes fundaron Transporte Rodríguez, empresa pionera en la transportación de pasajeros en la ruta trasandina. Primero entre Tovar, La Playa y Bailadores,  y luego entre Tovar, Mérida, Valera y Barquisimeto, para más tarde enlazar la villa bailadorense con San Cristóbal. Hasta la capital larense era un difícil pero necesario tramo de quienes se atrevían a viajar a Caracas obviando el enlace marítimo a Curazao (Reino de los Países Bajos) y La Guaira. Muchos preferían la abrupta carretera por no tener pasaporte.

 

            Los  amigos de Arturo fueron todos los muchachos  de  la edad y del vecindario de aquel tiempo. Uno  de ellos era un discapacitado  de nombre Félix, a quien semanalmente, con otros compañeros, llevaba  al  río para su disfrute, le lavaban la ropa y devolvían  a casa. Las  aguas del Mocotíes sirvieron para  muchas jornadas alegres  de los niños añileros, pero en el caso de  Arturo terminaron cuando nadó por segundos  al  lado de una peligrosa culebra.

 

            En otros vecindarios vivían los entonces  niños  Domingo Alberto Rangel, Rafael  Gallegos Ortiz,  Otto y Erwin Burguera Cordero,  José  Ramón y Orángel Altuve Salas, José Obando Sardi,  Fidel Rodríguez Barillas,  Silvio Belandria, Azael  Rangel   Rojas y Wilfrido Omaña, entre otros.

 

Sus tareas escolares las compartía con el apoyo a la familia y a vecinos, porque era requerido para ir a hacer “los mandados”. Uno de ellos era buscar sangre de res en el matadero ubicado en “la vega del río”, para elaborar tortillas, embutidos, albóndigas de carne y “revuelto” con ramas del patio casero.

 

            Resultaba frecuente, también,  ir al negocio de Don Hermes Osuna, cercano  a la Plaza Bolívar. Este era un ingenioso artesano que había expuesto sus productos en Caracas y París, en ferias  industriales, con logros relevantes y sendas medallas. Fabricaba galletas, vinos y vinagre, cremas lácteas, encurtido, jarabes para preparar bebidas y aceite medicinal.

 

            De aquellos años, los recuerdos se pasean por las calles limpiamente empedradas del  Tovar ido, con vehículos y arreos de mulas, el templo parroquial  de Nuestra Señora  de Regla, la plaza con dos estatuas (Bolívar y Sucre), las retretas de la Sinfónica Municipal, las misas de aguinaldo del Padre Moreno, la plaza Independencia con un kiosco en el centro, las improvisadas piscinas en el río Mocotíes, los temblores de tierra, el anuncio del sobrevuelo de aviones que nunca  se vieron aunque se escuchó el ruido, los pesebres y las paraduras del   Niño Jesús.

 

Pesebres y paraduras iban en perfecta unión. Diciembre podía emplearse en hacer visitas familiares para ver las hermosas creaciones artísticas que recreaban el nacimiento de Jesús en Belén. Destacan por sus dimensiones los pesebres de las familias Rondón Márquez, Omaña y Avendaño. Luego enero se extendía hasta el dos de  febrero para celebrar las paraduras,  alegres y piadosas fiestas comunitarias que sumaban niños, jóvenes y adultos, amenizadas con música de villancicos y concluidas con reparto de tortas  y dulces caseros.

 

 Y dentro  de todo el catálogo aparece un hecho grato y feliz, los regresos  de la abuela, más citada como la nona,  ausente del pueblo por constante requerimiento de familias del área rural

 

            Atendido un alumbramiento campesino, Carmela regresaba con tres mulas. Montaba la primera, seguía  una cargada de alimentos y en la tercera  venía el padre de la criatura que recién había nacido, contratante para la faena de parto y para las empíricas lecciones  de la atención, al bebé y a la parturienta, durante la cuarentena  o “dieta”.

 

Capítulo III

El viaje a Maracaibo

         A Eladia Merced Rodríguez le afectó la muerte del padre de sus muchachos, Pedro José. Por ello se trazó el propósito de ir a buscar mejores horizontes en Maracaibo, ciudad  que  siempre tuvo mayor conexión con Tovar  que la existente con la lejana Caracas. Otros paisanos y paisanas ya habían emigrado  al caluroso Estado Zulia y periódicamente ofrecían las versiones  de mayores oportunidades para el trabajo.

 

            En 1928, sin  imaginar la  crisis económica del  año siguiente, salió a Maracaibo con María Edilia y Cira. Delfina había fallecido. De inmediato  las colocó en una escuela  y comenzó  a  trabajar, lo que en poco tiempo permitió regresar a Tovar y periódicamente enviar paquetes con alimentos y dinero. Rafael  iba a buscarlos con Arturo, en la  oficina de correos, cuyo  jefe, Nicanor Cegarra, los conocía y había sido amigo  de la abuela. Cegarra poseía una amplia casa en El Corozo, cuyo  solar tenía árboles de  pomarrosas, toronjas y naranjas, frecuentemente visitados por los Bottaro.

 

            Gracias a  esos prodigiosos envíos conocieron el bacalao europeo, quesos madurados, los chocolates  y las latas de frutas, delicias que también expendía la Casa Burguera, pero que no estaban al alcance de la ahora reducida familia. Junto  a los alimentos llegaba ropa y calzado.

 

            Rafael y Arturo se quedan con la abuela Carmela en El Corozo. Dos hechos relevantes ocurren en 1930.  Luego  de una cuidadosa preparación  con estudio del catecismo y ayunos,  guiado por la abuela y la tía Felipa,  Arturo acude al templo reglano para  recibir la hostia consagrada, por primera vez,  de manos del Padre Eliseo Moreno. Y el 17 de diciembre se conmemora el primer centenario de la muerte de Simón Bolívar Palacios, el Padre de la Patria, con un acto especial en la Plaza Bolívar, donde uno  de los oradores es el estudiante de secundaria Rafael Bottaro, su hermano. Imborrable  recuerdo patriótico y familiar. 

 

            Corría el año 1934. Ya Rafael estaba en Maracaibo. Una docena  de años sumaba Arturo. No era fácil dejar la querencia tovareña, cuando comenzaba a tomarle el pulso  a los estudios primarios y cuando sus días transcurrían alegremente, en una población de gran dinamismo comercial y constantes actividades públicas, entre ellas teatro, cine, toreo, conciertos y bailes, a las cuales accedía gratuitamente.

 

            Eladia Merced regresó por unos días para buscar su hijo menor. Viajó con Arturo a bordo  de un  vehículo Ford  1922, conducido por José “Pepito” Avendaño,  desde Tovar hasta la incipiente aldea  El Vigía, que no era otra cosa que un pequeño poblado de sencillas casas de paja alrededor de la estación del ferrocarril. A la salida  del poblado tovareño  se leía: “Viva Gómez y adelante”.

Esta constituía el kilómetro sesenta, final  de una  obra de ingeniería desarrollada por la Compañía Francesa  de Ferrocarriles hecha durante los gobiernos presididos por  Joaquín Crespo y Raimundo Andueza Palacio, aunque contratada en tiempos de Antonio Guzmán Blanco.

 

Una vez en el tren, de tipo mixto, llevado por la locomotora Mérida (eran diez en total y una de ellas  denominada Presidente Gómez) debieron rodar durante cuatro horas, a velocidad de quince kilómetros, pasando por las rústicas estaciones de Los Cañitos, Caño El Padre, El Moralito, El Castillo, Caño Negro y La Maroma, para llegar a  Santa Bárbara del  Zulia. Se trataba  de un servicio de recolección de alimentos y distribución comercial, más que transporte  de pasajeros.

 

            A cada momento subían una carga de plátanos, envases  de leche,  bultos de yuca o sacos de  frutas, quesos blancos y otros forrados  en café, sin ninguna prisa para el motorista porque eso reportaba mas ganancias que el ingreso por pasajes. Solo vegetación bordeaba los rieles. No había poblados ni casas solitarias. Miembros  de etnias indígenas eran los obreros que arrimaban la cosecha a los vagones. Desempeñaba la gerencia del sistema un tachirense de San Juán Bautista de Colón, el emprendedor Cosme Quiñones Rosales,  antiguo dueño de la hacienda La Victoria o Mocotíes.

 

            En el Puerto del Escalante, terminal fluvial de Santa Bárbara, madre  e hijo abordaron el vapor “El Progreso”, de chapaletas, propiedad de una familia alemana (Von Jess) residenciada en Maracaibo, para hacer  la travesía lacustre hasta el puerto  marabino, tan histórico y vital como La Guaira y Puerto Cabello.

 

El tráfico lacustre era relevante. Prestaba  servicios un vapor denominado “Nuevo Fénix”, hasta Encontrados viajaba  el “Villamizar” y numerosos bongos  a vela surcaban hacia el norte para transportar frutos.

 

Amanecer en Maracaibo. Resalta la actividad portuaria. A primera  vista aparecen grandes buques y en el frente sobresalen las edificaciones comerciales y bancarias del centro urbano más importante, económicamente hablando,  de  Venezuela.

 

            En adición, el puerto es también un mercado al aire libre, junto  a la propia edificación municipal de ventas, donde resaltan todos los frutos del campo, especialmente naranjas, toronjas, guanábanas, grape fruit, nísperos, mandarinas, patillas, chirimoyas, lechosas, etc., llamando la atención el gran número  de palomas torcazas, las iguanas y los  huevos de caimán. Esto insinúa el progreso y el dinamismo económico de la ciudad.

 

            Completa el modernísimo panorama visual el desplazamiento del tranvía cargado  de pasajeros, proveniente de la Plaza  El Buen Maestro en Bellavista. Los rieles conducen al propio mercado. Es un medio de gran utilidad porque allí mismo, en horas  de la madrugada llega la carne fresca del matadero para  su venta en ventorrillos de colores que generaban un alegre ambiente.

 

            Y si faltara algo había que acercarse a la orilla del lago. Desde cayucos y canoas, llenos de yuca y plátanos, sus descamisados dueños ofrecen mejores precios, por  no tener que pagar impuesto al erario municipal. A diferencia de los nuevos tiempos los expendedores no entregaban bolsas plásticas o de papel. Había que llevar envases, petacas o bolsos.   

      

            También las rústicas embarcaciones tenían el pescado lacustre. Corvinas de un metro apenas costaban un  bolívar. Arturo queda sorprendido cuando observa que los pescadores las abren, le sacan   los buches y los lanzan a las aguas. En Tovar solo  se expendía pescado salado sacado de los ríos llaneros.

 

            Arturo sabe que las razones para dejar la montaña son valederas y en su fuero interior no hay miedo ni temor, porque lo lleva su querida madre, esforzada y valerosa, y en pocos instantes se encontrará con sus otros  tres hermanos, que habían llegado tiempo antes.

            Sus pensamientos giran en torno  a un futuro promisor, donde  debe seguir estudiando, pero también sabe que la situación familiar obliga al trabajo, para lo cual ya tiene madurez y disposición de ánimo,  sin  dejar  de pensar en que cualquier día será bueno, algunos años adelante, para volver a  caminar calles tovareñas.

 

            La casa que estaba arrendada por Eladia Merced se encontraba en Calle Carabobo, en pleno centro, no lejos del puerto y mercado. Allí pasó los primeros meses, los de adaptación, pero  luego hubo necesidad  de mudarse a la Calle Almirante Padilla y más tarde a la Obispo Lasso, hasta  que los dineros alcanzaron para comprar un terreno y construir una casa en las cercanías del Colegio Champagnat de los Hermanos Maristas, en Calle 79  con Avenida Bellavista.

 

Estando en la calle Lasso ocurrió la muerte del Presidente Juan Vicente Gómez, el 17 de diciembre de  1935.  La previsión  de madre andina obligó a mantenerse en casa, en medio de la ruidosa presencia de carros y personas en las calles. Hubo saqueos e incendios. Las ferreterías Del  Lago y Sananes quedaron consumidas por las llamas. Varias personas murieron por  quemaduras y asfixia, debido a  que ingresaron a  esos locales por pequeñas aberturas en las paredes que luego el humo les impidió ubicar.  

 

No podía faltar la educación escolar. Primero en la Escuela  “Rafael Urdaneta” dirigida por el Profesor Rubén  Córdoba, a quien se le llamaba  Bachiller,  cuya esposa Berta  igualmente era educadora. Luego con  Magín Pastor Suárez, también locutor que luego se fue a Caracas, y  finalmente con el  Profesor Raúl Cuenca y su esposa  Hilda que  tenían el Instituto Maracaibo en la Calle Aurora, donde luego estuvo la sede del Banco Holandés. Cerca  de allí funcionó el Colegio El Pilar

 

Tres profesores notables  de aquellos  años, apellidados Vásquez y Carrizo, y Jesús Flores Virla  también le enseñaron. Aprobó el quinto grado y la mayor parte del sexto, sin llegar a finalizarlo por las urgencias del trabajo.

 

            Los años treinta ofrecían un panorama variado en la composición de la riqueza económica marabina. Familias extranjeras dominaban el comercio internacional, en importación y exportación, ya estaban los gigantes petroleros (Caribbean Petroleum Company, Gulf y La Lago) en la Costa Oriental  y en la propia ciudad, pero las firmas comerciales intermedias eran del dominio de  zulianos y andinos, donde constantemente se requerían muchachos para labores de atención,  despacho y mensajería.

 

            Hacía allí  se dirigían las miradas de Eladia Merced y su hijo, pensando  que  podían hablar con  un comerciante para ingresar al mercado laboral en uno  de los oficios sencillos, donde no  se requiriera haber cursado estudios  especiales, ya que solo había  laborado en fines  de  semana, para no faltar  a la escuela, en la venta  de chicles y caramelos, en el  Teatro Baralt,  imponente centro  de irradiación cultural de los  años treinta.

 

 A comienzos de  1938  se presentó la oportunidad  de ingresar como mensajero contratado en el hospital  de la  Caribbean Petroleum, ubicado en las cercanías de Avenida  Cinco  de Julio, en el mismo  lugar  e instalación donde  ahora funciona el  Centro Médico  de Occidente, muy cerca  de su residencia,  lo que constituyó  una  experiencia  de tres  valiosos años para abrirse a nuevas amistades y mostrar  su vocación  de trabajo y honradez en todo momento.

 

De esta primera etapa laboral, en el campo  deportivo, quedó una vivencia que pasó a ser histórica. Asistió en tribuna  de sol, pagando un real, en el  Estadio del Lago al partido de veinte innings entre  Gavilanes y Pastora, la vieja rivalidad peloteril zuliana. Más  de dos juegos normales, sin descanso. Ganó el legendario Domingo Barboza, lanzando y bateando,  y perdió  Luis Báez “El Grillo B”.

 

Y como si se tratara de irle mostrando hechos  o sucesos noticiosos, para  su futuro desempeño periodístico, en esos mismos  años ocurrió el incendio de la piragua “La Diáfana” y  se produjo el naufragio del buque “Ana Cecilia”, ingratos acontecimientos que conmocionaron la tranquila  ciudad portuaria.  Hubo cadáveres flotando en  aguas en  las orillas, recogidos y llevados  al mercado “Los buchones”, ubicado  al  final  de la Avenida Libertador. Una  de las víctimas fue la deportista Elsa Solarte. Corría el  año 1939.

 

Una mejor oferta, con mayor responsabilidad de desempeño surgió luego de que Eladia Merced contactó a un paisano tovareño, José Antonio Carrero, llegado a comienzos de los años veinte, dueño  de un negocio de bastante actividad, denominado Vitaminas Polar, quien andaba buscando una “persona de confianza”.

 

Allí el principal producto  era una bebida espumosa a manera  de batido, con avena, leche y canela, cuya base o pasta tenía fórmula  que nunca  se reveló. Arturo, un muchacho catire de ropas limpias y bien planchadas, pulcro en el aseo personal, próximo  a la mayoría de  edad, ingresó a su segunda casa laboral.

 

   Entre las primeras instrucciones, lo que hoy llamarían inducción, destacó la forma de preparar las ya conocidas vitaminas, bebida que aún se consume en  Mérida y Tovar, además  de tener acceso  a la  caja y al almacén o  depósito de materia prima.

 

            Atendía  a los clientes, preparaba la exclusiva bebida, elaboraba jugo  de naranja y hacía labor de limpieza al final de la jornada diaria, por lo cual obtenía un pago de cuatro bolívares.  Dos para la madre y uno con cincuenta para “ir reuniendo lo de comprar ropa y zapatos”,  dejando un real apartado para el cine dominical.

 

Tres  años estuvo al  lado de Carrero. El trabajo era duro, pero dejaba espacio en las mañanas para ir al Mercado Municipal. Cinco bolívares servían para comprar una libra de carne, medio kilo de arroz, los vegetales (recado de olla), frutas, conservas de leche y una cucharada de manteca de cochino, para freír. Algunas veces quedaba un medio o una locha, céntimos de bolívar, para tomar una chicha  en la refresquería de Víctor Pérez, un esmerado propietario que atendía a la clientela vestido con camisa manga larga y lazo o corbata.  

 

Ya  había culminado la década del treinta, compartida entre Tovar y  Maracaibo, con una breve visita a Caracas que no fructificó en trabajo. Tres hechos impactantes se sumaban  a su joven vida. La llegada a la imponente capital  zuliana, la presencia  del ídolo  continental, el sureño Carlos Gardel en 1935 y la muerte del primer mandatario nacional.

 

 En plena adolescencia vivió la emoción  de la visita del famoso prodigio del canto tanguero, quien arribó a  bordo  del vapor Maracaibo, procedente de  Curazao, para cumplir presentaciones en el  teatro Baralt y en el cine Metro, de Avenida Bellavista, acompañado  de los guitarristas Aguilar, Riverol y______. La función constaba de una película y enseguida la actuación vocal de Gardel, con precio de cinco bolívares por  persona.

 

Luego  de  tres  días se trasladó a Cabimas afectado  de la garganta, lo que unido a un aguacero que debió soportar,  impidió una actuación  de  calidad.  Esto provocó el disgusto del público   que en airada reacción rompió las sillas del teatro.

 

De  esa histórica incidencia quedó el comentario  de que en Maracaibo nació un hijo suyo, cuyas facciones, al crecer, guardaron parecido. Arturo trató al joven y varias veces  de sentaron a jugar dominó en el Bar Princesa, propiedad de Ernesto Aparicio Ortega, hermano  de Luis “El Grande”, ubicado en la esquina de Calle Ciencias con Urdaneta.  La paternidad no fue tema de conversación.

 

La simpatía de Ernesto Aparicio y la euforia del triunfo venezolano en el Campeonato  Mundial de Beisbol, celebrado en Cuba  en 1941, convirtieron  al “Princesa”  en el centro  de la conversación  deportiva más importante de la ciudad. Peloteros  zulianos integrantes del equipo autor  de la hazaña (Casanova, Romero Petit, Fonseca y Dumbo Fernández, entre otros) gozaban  de  respeto y admiración, y compartían con los aficionados. También resultaba  frecuente la discusión  de jugadas del domingo anterior en el campo vecino al lago, en La Ciega. 

 

            En  1942 su hermano  Rafael, con Eladia Merced y Cira, se fueron a  Caracas, para buscar mejores  opciones  de vida y asumiendo que ya estaban preparados para enfrentar la gran capital, anhelado destino  de los andinos. Les animaba que María Eladia (Edilia) estudiaba enfermería en la escuela ubicada en Cotiza, desde el  año anterior.

 

            Dejaba así, Rafael,  su trabajo en un negocio que dominaba el arte fotográfico en Maracaibo, Foto Fénix,  propiedad del ecuatoriano Benigno  Martínez y del zuliano José Páez en el centro, en la Calle Derecha frente al cine Victoria, inmediaciones  de la Plaza Baralt. Laboraban seis empleados. Arturo no tenía conocimiento de este oficio, pero le sobraban ganas de trabajar y al asumirlo estaba en franco ascenso económico y personal.

 

            Antecedente de esta tienda y laboratorio había sido Foto Cuevas, del tovareño Jesús Cuevas, un ingenioso fotógrafo  que con los años se estableció en Los Angeles y sirvió a la industria cinematográfica internacional.

 

            Bastaron pocos meses para que aprendiera el copiado de fotos en papel, en blanco y negro. No habían pasado los primeros cien días cuando ya tenía que copiar cerca un centenar de rollos en una tarde y parte de la noche. Su compañero Nicolás Bracho, amigo  de   Rafael,  hacía el relevado  de las películas en la mañana, se dejaban secando al sol y quedaba listo el laboratorio, un cuarto oscuro con olor a químicos, para que comenzara la jornada del tovareño, ya investido de la mayoridad.

 

            Este trabajo requería mucho cuidado, porque las cámaras de la época no tenían los ajustes  de luz y color, lo que obligaba al copiador a darle más o menos exposición al negativo en la pantalla, para ganar calidad. Además, los clientes gustaban de repetir fotos, las mejores, para lo cual se realizaba el procedimiento denominado “la requisa”, cuidadosa revisión de los números de los negativos sin posibilidad de equivocarse.

 

            La destreza lograda y el celo en su trabajo lo convirtieron  en un empleado predilecto, lo que abrió el camino para conocer las cámaras fotográficas y comenzar a ser un esporádico  colaborador de periodistas, con quienes se relacionó fácilmente, dado el hecho de que estaba en ese medio profesional.

 

            Es así como Eugenio Hernández, corresponsal del diario “El Nacional”, que se había fundado en agosto de 1943, le pidió colaboración gráfica, ocasionalmente, lo que hizo con agrado.  Un paso importante. El laboratorio le había enseñado la parte técnica en cuanto  a tonalidades e iluminación y se abría la escuela propiamente periodística, al observar qué era necesario para completar un texto impreso, es decir que tipo de foto se requería en una  u otra fuente informativa.

 

            Y los fines  de  semana, trabajando hasta el sábado  a mediodía,  servían para asistir a los espectáculos más importantes, de cantantes o de deporte, sin que pasaran por alto las actividades taurinas que le hacían recordar  al  Tovar natal.

 

            Aficionados taurinos iban al matadero, al final de la Avenida Bellavista, para aprovechar embestidas de toros criollos y se daban festejos en el Nuevo Circo de Veritas, con palcos al estilo andaluz, donde en marzo de  1940 actuó el célebre mexicano Mario Moreno “Cantinflas” al  lado  de dos novilleros, luego  de haber actuado en febrero en el Teatro Baralt.

 

 En  una oportunidad, luego del incendio de la Casa Breuer, frente al  mercado y al lado del Banco  de Maracaibo,  se montó un circo portátil, donde toreó el español Juan Martín – Caro Cases “Chiquito de la Audiencia”, diestro de alternativa que hizo campaña en América.

 

            Era tal la importancia del hispano, doctorado en Ciudad Real (La Mancha) el diez  de abril  de 1932, que su traje de luces se exhibió en la joyería del centro  “La Religiosa”, de los Hermanos Araujo,  lo que concitó la curiosidad  de los marabinos. De  vuelta a  España, en los años cincuenta “Chiquito”  sirvió  al célebre venezolano César Girón como banderillero.

 

Detrás del Nuevo Circo también  hubo otra placita bajo el  nombre de  “Las Ventas”,  donde como novedad  se presentó  el torero marabino apodado Carnicerito, a imitación del famoso  español Carnicerito de Úbeda. Otro torero zuliano fue Ramón Bracho “El Chico del Matadero”, quien  toreó con Chucho Hernández “El Mexicano”, en Maracaibo. 

 

            De aquel tiempo taurino quedó un amigo permanente, futuro colega del periodismo. Su nombre: Luis Felipe Moreno “Lucho”,  colombiano de origen, era un novillero que le dispensó amistad,  a quien vio torear en el matadero. Con el correr  de los años Moreno se hizo cronista taurino, esgrimista con título de campeón y dirigente deportivo, hasta llegar  a  ser el  Director  Técnico del Instituto Nacional de Deportes, en los años setenta.

           

Capítulo IV

Fotógrafo de  “Panorama”

         El sábado veinte de octubre de 1945, estando en  Foto Fénix,  fue llamado  a trabajar en el Diario “Panorama”  de manera repentina, para comenzar  de inmediato, es decir con una  pauta informativa que debía cumplir en cuestión de varios minutos. El experimentado periodista Francisco Domingo Boscán Tinedo,  quien  era el administrador y asesor de redacción, lo citó con  urgencia.

 

            Este periódico había sido  fundado el primero  de diciembre de  1914, tenía como director - propietario  a Ramón Villasmil,  jefe  de redacción José Antonio Ugas Morán, asistido por  Januario Granados, redactor  jefe  de  deportes Alejandro Borges, gerente  Hernán Eduardo Villasmil y responsable comercial  Rafael José  Villasmil. Los dos últimos hijos de  Ramón. Presidía el  gremio periodístico el Presbítero Roberto Acedo, miembro del Capítulo Diocesano y director del diario  “La Columna”.

 

            En su portada  señalaba:  “Órgano democrático al servicio de la  nación”. Sus ediciones en tamaño estándar  grande constaban de  diez o doce páginas en un solo cuerpo, con un predominio de la información  internacional, a un punto tal  que la primera  página agrupaba en ocho columnas los hechos más relevantes del  mundo y era cosa  inusual  una información  nacional o  local.

 

            En sus  páginas interiores se desplegaban noticias  de los corresponsales en Trujillo, Colón, Cabimas, Lagunillas y Bobures, teniendo, a su vez, buen despliegue la  información  deportiva de Borges y, en algunos casos,  de Lucho Moreno.

 

Eran periodistas de planta Carlos José Dorante, Jesús Molero y Alberto González, bajo el mando de Omar Pérez “El compañerito”, primer Jefe de Información, más adelante  suplantado por Federico Pacheco Soublette.  Carlos Delman, Angel Black, Rincón Lozada, Pedro Hernández y Virgilio Azuaje  eran pasantes, como también lo fueron otros periodistas vocacionales que tuvieron poco tiempo  de  desempeño.

 

En la corresponsalía  de la Zona Petrolera estaba  Luis Vera Gómez, un sucrense que luego llegó a ser parlamentario en la Asamblea Nacional  Constituyente y en las dos cámaras nacionales.  Más tarde, Alfredo Tarre Murzi laboró como corresponsal en Caracas. Y como caso parecido a  Vera Gómez, Tarre después alcanzó curul en el  Congreso de la República  y ocupó la cartera ministerial de trabajo. Dos interesantes referencias  de periodismo y ejercicio de la política.

 

            Cuando Bottaro ingresa a la casa No. 2  de Calle  Ciencias, frente al  Cine Victoria, sede  de la redacción, estaban suspendidas las  garantías constitucionales porque se desarrollaban los acontecimientos del golpe de estado contra el Presidente Constitucional Isaías Medina Angarita, desde dos días antes.

 

En Maracaibo el levantamiento militar se inició  en el Cuartel  de El Milagro encabezado por el Teniente del  Ejército Perfecto Beltrán Cabrices,  de Upata, Estado Bolívar, acompañado  como hombre fuerte por Sub Teniente  José Luis Tarre Murzi, marabino, de veinticuatro  años con  apenas  diez meses  de haber egresado de la  Escuela Militar.

 

Tarre gozaba  de  aprecio en la ciudad por provenir  de una distinguida familia fundada por Carlos Tarre Fossi y Alicia Murzi. Uno de sus hermanos era el  periodista, abogado y político  Alfredo,  apreciado  en el  medio marabino.

 

Otros oficiales complotados  fueron Rafael Angel Vale Coll (Teniente), Juan Bautista  Rojas (Sub Teniente) y Gualberto Báez Patiño (Sub Teniente). La confrontación militar ocasionó la muerte de tres oficiales leales al Presidente  Medina,  el Coronel Juan Bautista Paz, el  Teniente Coronel  Juan de la Cruz Lozada y el Teniente Luis Felipe Varela.

 

            Las primeras fotos fueron incidencias de estos hechos, en medio la tensión propia de una acción históricamente relevante, desde las afueras del cuartel y más adelante en su interior, pero no  se pudieron publicar debido a la censura que mantuvo el gobierno  regional  dirigido por el Dr. Héctor  Cuenca.

 

            La primera  foto de Bottaro que se publica aparece el martes veintitrés en primera página. Se trata de la  reunión de instalación de la Junta Revolucionaria de  Gobierno del  Estado Zulia, celebrada en el  Cuartel  El  Libertador, con  la presencia del líder adeco  merideño Alberto Carnevali Rangel, acompañado de José Luis Tarre, Octavio Andrade Delgado, Coronel  José Vicente Gutiérrez, Teniente Perfecto Cabrices, Angel Emiro Govea,  Jesús Angel Paz Galárraga,  Felipe Hernández y el  tachirense Luis Hurtado Higuera.

 

            Los comentarios de  calle  daban como Presidente del  Estado a  Carnevali, pero la  Junta de  Caracas, encabezada por  Rómulo Betancourt, se inclinó  por Felipe Hernández, mientras que al andino  lo enviaron a  presidir en su tierra.

 

            Bottaro aprovecha su ingreso  al cuartel militar para registrar en  gráficas a los prisioneros del régimen depuesto, el propio gobernador  Cuenca,  el jefe de  aduanas Carlos Ramírez Mac Gregor y el secretario de política  Adalberto Toledo Silva. Estos últimos dos colegas periodistas. 

 

            Normalizada la situación, la pauta  informativa tiene como centro el Palacio de Las   Águilas con el mandatario Hernández al frente y  el aeropuerto “Grano de Oro”, donde la actividad tiene  que ver viajeros que usan los servicios de  Línea Aeropostal Venezolana, Aerovías  de Venezuela (Avensa) y la  real compañía holandesa  KLM.

 

            Bottaro acude a los dos frentes, pero no deja de atender sucesos, sociales y deportes, sin que se llegue a producir  gran despliegue gráfico en las  ediciones de noviembre  y diciembre, lo que si ocurrirá  en el  año siguiente.

 

            Antes  de  finalizar octubre  conoce al poeta oriental  Andrés  Eloy  Blanco, quien llega  a  Maracaibo procedente de  México, luego de cumplir misión diplomática de la Junta Revolucionaria, en procura del reconocimiento.

 

            El  asesinato de una joven trujillana, las incidencias de la investigación, la captura del sospechoso,  su ataque  a un policía  de custodia, las expresiones  de dolor de los padres  de la víctima, las declaraciones del – ya descubierto – victimario y el proceso  judicial mantienen en vilo a la sociedad marabina, más  interesada en este asunto  que en las noticias internacionales  de la primera plana.  Y en todos esos días  de noviembre van apareciendo las  fotos de Bottaro, al igual  que las de accidentes  de tránsito, ubicadas en  páginas interiores y no en la de cierre, como ahora.  

 

            Diciembre de 1945 es importante en el deporte  zuliano porque el sábado ocho se inaugura el  Estadio Olímpico con un portentoso frente o fachada y espacioso estacionamiento, mientras que en las tribunas  entran diez mil personas. La obra es bendecida por el Padre Acedo e inaugurada por el mandatario estadal  Felipe Hernández. El Presidente de la  Asociación Atlética del  Zulia, Pedro  Elías Belisario Aponte, es el orador de orden.

 

            Gavilanes, con Luis  Aparicio Ortega como estelar campo corto y su hermano Ernesto como  piloto, gana el juego  de  estreno  a Pastora y el domingo nueve repiten la victoria.

 

            Las  crónicas beisboleras son obra de Alejandro Borges que usa el seudónimo  “El de las gafas”.  Se caracterizan por detallar una  a una cada entrada, con juicio sobre los árbitros, lanzadores, bateadores y el público, dentro  del cual se incluyen los apostadores, siendo seguidas por el  trabajo minucioso del anotador. Tienen calidad literaria, análisis y muestran conocimiento.

 

            Las fotos de  Bottaro resultan muy novedosas e interesantes, porque son el  fruto de  olfato informativo y de un esmerado seguimiento en todos los pasajes del juego, lo que le permite captar la anotación  de la primera carrera o  la que decidió el juego, la jugada más importante a la defensiva  o el batazo de mayor impulso en anotaciones. No se inclina por avances en robo de base, en segunda almohadilla, como en el presente, cuando no tienen relevancia en el  resultado final o son parte de la proeza de un determinado pelotero.

 

            De  aquellos años de “reporter gráfico”, como se le llama en el propio periódico, quedan  dos  fotos espectaculares.  Una  de ellas  es el robo de la goma (home) por Dirimo  “Venado” Doria y otra una jugada con deslizamiento donde  el receptor bloquea el plato y la pelota aparece claramente en un costado. Se acostumbraba en aquellos  años insertar una fecha para ver la ubicación de la esférica.

 

            La despedida del año viejo y advenimiento del nuevo constituyen  días  de intensa  actividad reporteril,  porque no solo se congrega lo más selecto de la  sociedad marabina en las multitudinarias fiestas de los clubes Comercio y Bellavista, sino que el propio gobierno estadal  ofrece una recepción.

 

En la  sede  gubernamental se produce una foto de interés periodístico con la  cámara en manos de  Bottaro,  a quien  en la leyenda la  señalan como  “El Catire”. Novedosa. Capta el  instante en que el gobernador Hernández recibe el primer  abrazo  de año  nuevo, de una risueña dama.

 

            Es en 1946 cuando Bottaro estrena el moderno periodismo gráfico en Venezuela y produce  un cambio en la concepción informativa del diario  zuliano, al dejar espacio prominente a las informaciones locales y permitir  que los lectores tengan una mejor dimensión de los hechos mediante la inclusión de fotos. Estas dejan de ser imágenes posadas de rígidos personajes  y pasan a ser momentos informativos de interés  general.

 

            Se baten los  récords de fotos  de un mismo reportero en una edición. Aparecen cuatro y cinco en primera, en lo que  se suele llamar  composición gráfica, mientras que interiores van siete, ocho y nueve.  La  cifra mayor  es de  catorce, con buen tamaño. Es Bottaro, entonces,  el que abre puertas el reporterismo gráfico con talento, dedicación y un olfato periodístico jamás  visto en el país.

 

            La obra periodística se despliega  en la  cobertura del gran pasatiempo   zuliano del beisbol, donde  aparece el All Stars American  de Estados Unidos de  América, con  Jackie Robinson, Roy Campañella, Buck Leonard  y otros,  o Estrellas  de Oriente de  Cuba,  Magallanes y Cervecería  Caracas enfrentando  a la  Selección Maracaibo;  y en el estreno del beisbol suave femenino (hoy softbol).

 

            Bottaro  abre paso  a la presencia de la información  política con la cobertura  del estreno del  Comité de Organización  Política Electoral Independiente o Copei, que se  hizo primero en Maracaibo (02.01.46) y luego en Caracas  (13.01.46), con los mítines de Acción    Democrática y el Partido Comunista,  y con la visitas ministeriales, sin que  esto fuese lo único de resaltar  porque igualmente se despliegan  fotos de las  actividades literarias del poeta cubano  Nicolás  Guillén y del  venezolano Luis Pastori.

 

            Son  las fotos de Bottaro, asistidas por leyendas que amplían los visibles detalles, las  que sacan  a flote el devenir del sindicalismo, del gremio de comercio y producción, del magisterio,  de los clubes sociales y del sector transporte, con lo  cual se estimula el asociacionismo en la capital  zuliana.

 

            El nueve de marzo de 1946 llegan  a Maracaibo los integrantes  de la  Junta  Revolucionaria de  Gobierno Rómulo Betancourt,  quien preside y se hace  acompañar  de su esposa, la costarricense Carmen Valverde,  Mario Ricardo Vargas (Oficial  del Ejército con  grado de Mayor) y Edmundo Fernández.  Es una circunstancia  que da lugar a la máxima atención del reportero gráfico,  porque la visita de  extiende  como gira por la  Costa Oriental del Lago, Perijá y Falcón.

 

            Con su intensa y dilatada labor, Bottaro no solo sigue los pasos iniciales de Betancourt por el interior  venezolano, sino que es el primer  periodista del  Estado Zulia en cumplir el rol de  Enviado Especial fuera  de las  fronteras  estadales e impone el valor de una gráfica para preservar históricos testimonios en la prensa impresa.

 

            Aquellos  años estaban marcados por  naturales privaciones. No existían laboratorios portátiles para revelado de rollos y  copiado  de fotos en papel, y menos máquinas  de transmisión de las imágenes. Era necesario cumplir con el  trabajo en el lugar de los hechos, regresar a  Maracaibo para proseguir en el cuarto oscuro con uso  de los químicos, sin poder  fallar en cualquiera  de los pasos,  porque los hechos recogidos no se podían repetir.

 

 Y ese trabajo no  era  de laboratoristas o personal especializado, sino del propio  reportero, que desde muy temprano estaba  siguiendo los pasos de los mandatarios nacionales, los  había captado y tenía que recorrer vías  estrechas y sin asfalto para redondear la faena, antes del cierre de la edición.

 

            Abril de 1946 es un mes que muestra el auge del nuevo periodismo gráfico al publicarse numerosas fotos de noticias locales, con personajes marabinos de las más variadas fuentes. Estas incluyen  el Centro Social del Magisterio con sus conferencias y funciones poéticas, el moderno estadio con el campeonato distrital  de beisbol y  la serie internacional  entre Maracaibo y Panamá,  el Teatro Variedades y sus funciones políticas, los cuerpos policiales,  el Teatro  Baralt con las obras de Verdi y Rossini bajo  dirección de maestros italianos,  el Juzgado Criminal,  el puerto,  el aeropuerto, la  céntrica  Plaza Simón Bolívar como escenario de los actos del Día del Panamericanismo y del 19 de Abril de 1810, el Club Bellavista, la Catedral  con su Obispo Marcos Sergio Godoy  presidiendo la conmemoración de la Semana Santa y la Gobernación.

 

            Tres personajes relevantes cumplen visitas y llaman la atención. El General estadounidense James Harold Doolitle,  quien bombardeó Japón durante la Segunda Guerra Mundial, invitado por la Caribbean Petroleum Company, el yaracuyano  Rafael Caldera Rodríguez, ocupado de  promover la difusión del socialcristianismo político y la artista  argentina Libertad Lamarque, contratada para actuaciones  en el Teatro Urdaneta. Esta sureña recibe  la mejor  bienvenida, superior a la del militar y el político,  en el aeródromo con la presencia de cientos de admiradores.

 

            Maracaibo se abre a una intensa vida política a partir de mayo,  con  la instalación de la Junta Electoral  Estadal, presidida por  Rafael Segundo Gutiérrez y con Nectario Andrade Labarca como  segundo directivo, son celebrados mítines de Acción Democrática y el Partido Comunista, se conmemora  el Día del Obrero,  se produce la primera  huelga de autobuseros  en Venezuela, surgen los conflictos de portuarios, matarifes y pescadores, y los carteros plantean demandas al Ministro del Trabajo, al mismo tiempo  que las fuentes cubiertas por Bottaro se extienden  a la Cámara de Comercio, cuyo líder es Carlos Julio D’Empaire;  la  Asociación Venezolana de Mujeres, bajo la dirección de Mercedes Bermúdez  de Belloso;  la Fiscalía  de  Abastecimiento, el Juzgado de Menores, la Inspectoría del Trabajo y el Resguardo Portuario.   

 

            En junio la  cámara de Bottaro incluye como lugar  de noticias a la  Federación  de Estudiantes, el Hospital Chiquinquirá, la Cruz Roja,  el Centro de de Estudios Cooperativos y el Sindicato de Tipógrafos, lugares a los que acude solo, sin periodista, por lo  cual debe tomar notas para consignarlas al redactor de guardia, autor  del texto que acompaña las  fotos. 

 

            La vida marabina sigue mostrando el despertar de la sociedad venezolana, con la activa presencia de los gremios e instituciones,  lo que da lugar a reclamos  de los  camiseros u operarios de  sastrerías, curtidores y trabajadores  eléctricos, al mismo tiempo que los leprosos salen a la calle a demandar mejor atención asistencial y  los obreros petroleros asisten  a Convención Nacional. En paralelo  los periodistas  deportivos fortalecen la agremiación, y se anuncia la  reapertura  de la Universidad del  Zulia.  

 

            En el  deporte la  Asociación Atlética del Zulia  reelige como Presidente a Pedro Elías Belisario  Aponte, acompañado en los otros cargos por Hernán Villasmil Barrios, César Casas Rincón, Rafael Echeverría, Rafael Rivera Parra y José Luis García Díaz.

            Y en el estadio se  inicia un nuevo campeonato  de beisbol con Racing, Centauros, Gavilanes y Pastora.

 

            El trabajo reporteril le permite a Bottaro completar el  cuadro nacional de políticos relevantes al conocer a Jóvito Villalba y al maestro Rómulo Gallegos, pero no todo se queda en esfuerzo laboral porque los buenos teatros marabinos  se colman para ver películas de estreno y obras teatrales, y allí  está presente el fotógrafo tovareño.  Dos filmes taurinos recuerda  con facilidad. “Sol y sombra” con el mexicano Luis Procuna  y  “Los amores de un torero” con el español Joaquín Rodríguez  “Cagancho”  acompañado por Carmen  Amaya.

 

            Septiembre y octubre son meses de intensa campaña electoral para elegir los miembros  de la  Asamblea Nacional  Constituyente, a fines del  segundo mes. Compiten los partidos Acción Democrática, Copei, Comunista y Unión Republicana Democrática.  Bottaro  cubre todas las incidencias, especialmente los actos  públicos en plazas y en teatros. Las fotos muestran gran interés y motivación.

 

            Los líderes adecos están encabezados por  el coordinador  estadal Jesús Angel Paz Galarraga, a  quien acompañan  entre otros Jesús Enrique Lossada, Eloy  Párraga Villamarín,  Octavio Andrade Delgado y Luis Vera  Gómez.  Lossada  es una  figura  relevante  de la intelectualidad y rector  de la Universidad del Zulia,  Párraga destaca en el derecho, Andrade es el nuevo director de “Panorama” y Vera dirige el diario  “Ultima Hora”.

 

            En Copei también tienen una buena nómina  dirigencial con Elio Suárez Romero, Nectario  Andrade Labarca, Eucario Romero Gutiérrez,  Renato Esteva Ríos y Rafael Baralt Acosta.

 

            Los comunistas cuentan con Antonio Valera, Jesús Soto Amesty,  Luis Beltrán Hernández y Jesús Morillo González.

            Dirigentes urredistas son Alfredo Tarre Murzi, Jesús  Leopoldo Sánchez y Amable Pérez Simancas.  

      

            La diversión se entremezcla  en la campaña porque durante tres días  actúa en varios teatros el cómico mexicano Germán Gómez  Valdez  “Tin Tan”, en medio de un gran  éxito, y  por si faltaban  figuras del exterior, dos  personajes latinoamericanos acuden a darle fuerza a la campaña adeca:  Víctor Raúl Haya de la  Torre, fundador del aprismo peruano,  y el colombiano  Jorge Eliécer Gaitán, líder del liberalismo y orador de especiales dotes que emociona a los asistentes al mitin en el Teatro Baralt.

 

            El  domingo veintisiete son celebradas las votaciones. Acción Democrática alcanza un gran triunfo con ciento quince mil votos, superando por diez veces a Copei  y con mayor ventaja aún a los comunistas y urredistas. Por primera vez “Panorama”  publica nueve  fotos de Bottaro, en primera  plana.

 

            Los dos meses finales del año contienen las incidencias noticiosas  de la festividad patronal de  Nuestra Señora  de la Chiquinquirá,  la inauguración  de la nueve  sede del  Colegio ”El Pilar”, el fallecimiento del Dr. Adolfo D’Empaire y el torneo de beisbol con la selección colombiana. Bottaro está en cada momento, pero día a  día lo que más le quita tiempo es la cobertura de sucesos, asunto que congrega el mayor interés local y que hace que los lectores, al tener el diario en la mano, pasen de inmediato a la tercera página, obviando el despliegue  de notas internacionales, especialmente suministradas por la agencia United Press.

 

            El año 1947 marca su primera incursión profesional en territorio caraqueño. Es el lunes veinte  de enero el día pautado para que  el Presidente  de la Junta de Gobierno Rómulo Betancourt presente  su mensaje de memoria y cuenta  a la Asamblea  Nacional Constituyente. Bottaro está en el Palacio Federal Legislativo. Hace  una amplia cobertura gráfica, regresa de inmediato por avión a Maracaibo y al día siguiente sus cinco buenas fotos cubren más del sesenta por ciento de la primera página.

 

            Es el único periódico interiorano de Venezuela que brinda a sus lectores  esta cobertura  especial y en la propia primera página el director hace constancia del esfuerzo desplegado para lograr tan excelente trabajo periodístico. 

 

            Los espectáculos mantienen muy viva la atención  de los marabinos y los propietarios  de siete modernas salas de cine contratan artistas. Se suma  el ya clásico  Teatro Baralt.  En  febrero de 1947 Bottaro conoce al famoso mexicano Jorge Negrette y a la sureña Paulina Singermann,  ambos con  miles de  seguidores, a quienes hace gráficas en distintos momentos.

 

            En marzo se abre hacia la foto artística con la publicación  de dos espectaculares tomas. La primera  es la de la esposa  del Ministro de Agricultura Eduardo Mendoza Goiticoa y la Reina  Agropecuaria, montadas en caballo y mula, respectivamente, en las  cálidas tierras de la Goajira. La segunda es una toma del paisaje lacustre, en un atardecer cargado  de evocación poética. Ambas reciban el gran sitial de la primera página.  

 

            Abril  es un mes interesante  porque se realiza la primera Convención de Ganaderos del Estado Zulia, bajo la presidencia del Dr. F. Morillo Romero, nuevamente la ciudad de envuelve  en el fervor católico con motivo de la Semana Santa, la juventud zuliana proclama la  candidatura presidencial del escritor Rómulo Gallegos, debuta como orador en un acto público en la Plaza Baralt el paisano Domingo Alberto Rangel y sin habérselo propuesto alcanza  el millar  de fotos publicadas, en solo año y medio de vida profesional.

 

            En mayo el trabajo reporteril cobra mayor importancia porque se publican ciento veinticinco fotos, lo cual pasa a ser su récord personal y nacional, en el país, si observamos  el  desempeño numérico de sus colegas  en los diarios nacionales. La cifra  sería  superada dos meses más tarde, cuando en julio se insertaron ciento setenta gráficas.

 

            De la numerosa producción de mayo destacamos dos logros de interés. Se publican las primeras fotos del legendario pelotero Luis Aparicio Ortega “Luis  El Grande”, catalogado ya en ese  año 1947 como el mejor short  stop de  Venezuela. Sus proezas, cubriendo gran espacio de terreno a los lados del campo corto no solo producen  admiración, sino que llevan  a la creación  de un comité  para dotarlo de una vivienda,  por suscripción  popular.

 

            Igualmente  resalta la publicación de las primeras fotos de información de tauromaquia, acompañando las dos iniciales crónicas del periodista, deportista, dirigente y aficionado taurino Luis  Felipe Moreno, quien por casi cinco décadas se mantuvo como especialista del área en “Panorama”.

 

            Luego  de varios años sin festejos taurinos, el empresario hispano Lorenzo Claverías  instaló  una  “plaza provisional”  denominada La Chiquinquirá en el terreno donde  estuvo la reconocida firma alemana de   importaciones y exportaciones  Breuer Moller, frente  al Mercado Municipal.

 

            El domingo  25 de mayo lidiaron seis toros de la ganadería de Banco Largo, propiedad del español Cayetano Pastor,  los  novilleros venezolanos  Alí  Gómez  y Pedro  Serradas “Cerrajillas” y  el hispano Antonio Araiz (Aragón) “El Niño del  Hospicio”.

 

            No hubo reseña, pero  debieron triunfar Cerrajillas y Araiz,  porque son anunciados para un segundo  festejo,   junto al novillero colombiano Jorge Jiménez. Un tercer cartel incluyó  a  Julio Mendoza, Lorenzo Claverías y Celso Díaz “Magritas de Caracas”.

 

            El debutante cronista Moreno señaló que, años antes,  actuaron en el Nuevo Circo de Veritas, céntrica zona  marabina, los diestros  Juan Luis de la Rosa,  Julio Mendoza,  Pepe Gallardo, José Pastor y Juanita Cruz, citando  además  la presencia (no dice que actuó) del famoso español  Rafael Gómez Ortega “El Gallo”.  

 

El miércoles 23 de julio de 1947, en horas de la mañana, recorrió la extensas selvas de Perijá hasta cercanías de Casigua y Orope, a bordo  de un avión Catalina de la Compañía Aérea de Transporte Trasandino, fletado por la Caribbean Petroleum Company,  acompañado del cura franciscano  Cesáreo de Armellada y Clemente, para  un reportaje sobre la presencia indígena y la necesidad de preservarlos material y espiritualmente, ante la invasión de productores agropecuarios a los cuales  se acusó  de crímenes y de haber colocado cercados con electricidad para   evitar el paso  de estos pobladores por los que eran sus predios naturales.

 

Interesante experiencia  porque Armellada era  un hombre brillante, hablaba lenguas indígenas, conversador y de especial interés por la población nativa, a la que protegió durante toda su vida. Bottaro hizo el trabajo con una cámara  de formato  4 x 5 Speed Graphic que pesaba seis kilos. Desde tierra varios motilones lanzaron flechas a la aeronave, cuando realizaba acercamientos para captar de manera fiel los asentamientos, donde destacaban inmensos bohíos de hasta cien metros. Los naturales de la inmensa sierra perijanera fueron beneficiados con veinte bultos que contenían sal  e implementos  agrícolas, adquiridos por la petrolera norteamericana.

 

“Armellada me enseñó el valor humano y cultural de la población indígena, junto a la importancia de su preservación para producir alimentos necesarios en las ciudades”,  recordó Bottaro.

 

Son igualmente hechos relevantes las visitas de los candidatos a las elecciones presidenciales  de 1947, donde destacó la masiva concurrencia de partidarios del escritor Rómulo Gallegos y el golpe de estado  del 23  de noviembre de 1948 contra el propio Gallegos. El depuesto mandatario había dejado en Maracaibo la sensación de ser un hombre ilustrado, cordial y  fácil para el diálogo con la prensa. Su caída no produjo confrontación armada de uniformados o  civiles,  en predios marabinos, pero hubo alboroto de vehículos con las cornetas y sirenas.

 

1948 es también el  año de la reapertura  de la Universidad del Zulia, establecida en terrenos orilleros del lago, en el sector La  Ciega. El impulso universitario mueve la ciudad y atrae más andinos y ahora falconianos. La cultura se abre caminos propios. Se presentan en el Teatro Rafael María Baralt, entre otros, la cantante y actriz argentina Libertad Lamarque, la estadounidense Mary Anderson, el trío Los Panchos con  los mexicanos Chucho Navarro y Alfredo Gil, y el puertorriqueño Hernando Avilés,  el ídolo mexicano Pedro Infante, el Ballet Francés,  el Ballet Ruso  y  Juan Carlos de la Riestra (Charlos). Y en cada  circunstancia feliz estaba la cámara de Bottaro.

Al comenzar los años cincuenta hubo dos accidentes de la aviación  militar, cuando se estrenaban los aviones tipo Canberra, en Perijá y Bachaquero. Las informaciones vienen con gráficas que llaman la atención y  agotan el tiraje. En la calle  se aprecian personas leyendo el diario.

 

            El diario zuliano solo tenía un fotógrafo. Las pautas informativas se sucedían  en horas continuas, dejando solo espacio para procesar en laboratorio y almorzar, porque las horas de espera en la tarde, cuando no había sucesos o hechos violentos, eran continuadas por noches de fiestas o cobertura de reuniones sociales.

 

            La actividad periodística diaria le permite a Arturo Bottaro conocer más al detalle la sociedad marabina y zuliana, en la cual aprecia el denodado esfuerzo de trabajo de las familias ocupadas del comercio, donde prodigan sacrificios para sostener sus establecimientos, y percibe cómo se valora y respeta al ciudadano andino, tanto el empresario o comerciante ya  próspero, como el recién llegado.

 

            Uno de los personajes que le impresiona es el Padre Olegario Villalobos,  zuliano de excepción que  sabía combinar la simpatía con la amenidad en  las homilías, donde  nunca  faltaron  temas locales.

 

            En una oportunidad, invitando a una serie internacional de beisbol dijo que aquello  era un zoológico, lo que despertó la curiosidad  de la feligresía. De inmediato dijo que estaban anunciando a “El Dumbo” Fernández, “El Camello”  Bríñez, “El Conejo” Fonseca,  “El Grillo” Ve, “Pipita” Leal, “Pajita” Rodríguez, “El Loro” Escalante y otro  que no  puedo mencionar, dijo para no  citar a “El Papito”  Vargas.  

 

Villalobos  fue  un benefactor de la sociedad global con obras como la estación radial “La Voz  de la Fe”, el  Hogar de Ancianos “San José  de la Montaña” y el Hogar Clínica San Rafael, entre otras.

 

 “Panorama” constituyó una etapa de  afirmación del concepto informativo gráfico, de madurez en el oficio y de plena compenetración con la  vida zuliana, en todos los ambientes, gracias a la intuición de Bottaro y al hecho de ver en cada periodista  un maestro  de la profesión,  de quien se podía aprender.

 

Logró además un acoplamiento con tres distintos niveles de dirección del periódico, con el pionero Villasmil,  con los intermedios o de transición,  dirigentes  del partido Acción Democrática entre los que destacaba Valmore Rodríguez, epónimo  de   uno  de los municipios zulianos,  junto a Govea Vale y Vale Quintero, y con Carlos Ramírez Mc Gregor.

 

Ramírez Mc Gregor se presentó  una tarde en la oficina del Director y  socio - propietario Luis  Guillermo Pineda para  decirle,  “o les compro o  les vendo las acciones”, a lo que el interpelado, con  calma y seguridad respondió:  “aquí está el cheque”, sacándolo  de la  gaveta del escritorio.

De la historia aún no  relatada del periódico quedó un episodio relevante, la  huelga  de los linotipistas. Los  hombres  que levantaban los textos y  los convertían en líneas de plomo decidieron paralizar su fundamental labor, en procura de mayores beneficios. No  se podía  detener el diario, esperado desde antes  del amanecer. Una  rápida  solución estaba  en la vecina Colombia, de donde vinieron otros habilidosos tipeadores, abnegados y bien pagados debido  a la fortaleza de nuestra moneda.

 

Mientras Arturo laboraba en “Panorama”, Eladia Merced Rodríguez “Malaya” regresó a Tovar, a la inconclusa casa  de  El  Corozo. Allí le acompañó por   años su  hermana Isabel Ana,  nacida en junio de 1889, a quien los   vecinos  y amigos le citaban con un solo nombre: Isabelana. Al instante decía: “quítame la lana”.  Locuaz y acostumbrada a las  visitas, no  se parecía a su hermana, recatada en las conversaciones y poco dada  a estar en “casas ajenas”.

 

Las  visitas  a Tovar se dieron con mayor frecuencia, especialmente en las vacaciones laborales. Si estaba allí un domingo, la cita de mayor complacencia era la misa  de  diez en la  Iglesia de Nuestra Señora de Regla. Allí volvió a encontrar al entonces ya viejo Padre Eliseo Moreno, investido de la distinción pontificia de Monseñor.

 

Volver al pueblo le  permitió conocer a un periodista autodidacta de larga trayectoria en el medio comunicacional merideño,  miembro  de la Asociación Venezolana de Periodistas (AVP),   Julio Enrique Mora Mora.  Era de su  admiración como profesional,  porque aunque ya conocía  el linotipo  y las  primeras rotativas, sabía del meritorio  trabajo   del colega tovareño para componer letra por letra (tipos de hierro) los  artículos  de los colaboradores y hasta los propios suyos de manera directa,  es  decir sin apelar al original  escrito en máquinas de escribir.

 

Mora mantuvo el semanario  de más larga  duración en Tovar. Su labor incluía todos los pasos, desde cubrir hechos y reuniones, hasta vender los  avisos y cobrarlos, levantar los textos, ubicarlos en las páginas, corregir las pruebas, imprimir y hacer la distribución en las calles.

 

Capítulo V

La familia Bottaro  Ríos

En los años cuarenta también ocurrió un hecho de  especial repercusión en la vida de Arturo Bottaro. En 1941, durante un baile de carnaval, conoció  a la  marabina, de familia ancestralmente local,  María Judith Ríos Reyes, nacida el seis de diciembre de 1926,  mujer de  especial temple y  bien definidos  criterios sobre religión, familia y sociedad, con quien contrajo matrimonio el sábado seis de septiembre de 1947, en  el  emblemático templo de Santa Lucía, en El Empedrado de Maracaibo, con  oficio litúrgico presidido por Monseñor José Luis Castellanos Ortiz, sacerdote marabino que pasó del medio siglo como titular  parroquial de esa comunidad.

 

“Panorama” hizo  el anuncio de la boda el mismo día en la sección “Ecos de Sociedad”, página cinco, con foto, titulando “Nuestra novia de hoy”, con un primer párrafo que  señaló:

 

“En la noche de hoy será consagrada en el Templo de Santa Lucía de esta  ciudad, la boda de los jóvenes Arturo Bottaro R., popular reportero gráfico de  “Panorama” y  Judith M. Ríos R., gentil y virtuosa muchacha que une a su admirable juventud los más exquisitos atributos femeninos. Juntan así sus destinos dos apreciables y entusiastas elementos, cuyo nuevo hogar, fundado bajo halagüeños auspicios es promesa segura de los más generosos sucesos conyugales”

 

El martes nueve, en la misma  sección, se publicó foto de la pareja hecha por Virgilio Azuaje con anuncio de la luna de miel en Mérida.  Para entonces, los novios ya habían estado en la celebración  patronal de Tovar.       

 

Unión  definitiva y  soporte del desempeño  futuro del ya reconocido fotógrafo tovareño, porque Maria Judith supo  sostener el hogar y ser leal  esposa para ayudar en todo momento a  quien cumplía a diario actividad de  calle y  se  desplazaba fuera  de la ciudad.

 

Cinco varones vinieron al  mundo con  los apellidos Bottaro  Ríos. Alberto Arturo (1948), Miguel  Angel (1955), Juan Carlos (1957), Julio Quinto (1962) y Guillermo Gerardo (1964). Todos con nombres a la usanza española,  tomados del santoral  católico para que  desde el primer instante llevaran en sus vidas  patronos y protectores. El segundo nombre del cuarto hijo constituye un homenaje a un sacerdote salesiano italiano,  el Padre  Quinto de la Bianca, titular por  años de la Parroquia  de  La  Santa Cruz de Barcelona, donde Arturo estuvo algunos años como corresponsal  de El Nacional.

 

De los cristianos nombres destaca la ausencia del cuarto Pedro Bottaro. No hubo tal. Una  decisión de los dos esposos, que, en todo caso, no dejaron escapar el del mártir irlandés San Arturo, para bautizar al primogénito.

 

No vino al mundo la niña Bottaro Ríos, siempre esperada en toda familia. Pero tampoco faltó ha estado ausente la mujer en medio del quinteto masculino   porque hace cincuenta  años se adoptó a la niña trujillana Cora Venegas, quien es una excelente referencia fraternal y de gran apoyo  para todos.

 

“Cora ha sido un ser muy especial, como  si hubiese venido del vientre de mi esposa”,  expresó Bottaro.

 

Y el hogar, como en la  tierra andina, sirvió como escuela de  fe, moral y disciplina. Al lado el ejemplo  de la fidelidad amorosa y del trabajo como elemento de creación y desarrollo,  pilares  para  soportar nuevas familias y  la proyección dentro  de la sociedad  zuliana.

 

El  trabajo  denodado y exigente  del  periodista  gráfico siempre obligó a  dedicar más  horas de las usuales,  junto a los viajes, lo que en conjunto le quitaba  a  esposa e hijos tiempo de  buen compartir, cuestión atenuada en efectos nocivos por la acendrada  vocación hogareña de  María Judith, asunto  que el propio Arturo cita como  relevante  y fundamental. 

 

Los Bottaro Ríos han sido ejemplo de  fraterna unión y de  responsable desempeño laboral, a lo que unen el haber sostenido la centralidad de la familia en Arturo, luego  de la muerte  de María Judith el seis de junio  de  1983.

 

Capítulo VI

Corresponsal de  El Nacional

            Los  años  en “Panorama” concluyeron satisfactoriamente el 31 de agosto de 1949,  cuando atendió el llamado de la Compañía Anónima Diario  “El Nacional” para ocupar el cargo  de  reportero gráfico  en  la  corresponsalía  establecida en Maracaibo. Del asunto le habían conversado previamente  los periodistas Francisco Guerrero Pulido y Guillermo Tell Troconis. Este último se convirtió en un gran amigo y maestro, a lo largo de cuatro décadas.

 

            Se iniciaba  así otra etapa importante, porque este periódico valoraba con preferencia el acontecer zuliano, se caracterizaba por una apreciación distinta del periodismo gráfico y volcaba en el mejor  hombre  de la región la responsabilidad de mostrar los hechos a través  de la  cámara.

 

            No  era  fácil el desempeño, tomando en cuenta la apreciación profesional  del tren  de redacción de  Caracas, donde había además Jefe de Fotografía,  la percepción de miles  de lectores,  críticos en especial los de la capital, y la circunstancia  de la  competencia  entre más  de  treinta  reporteros gráficos.

 

            Siendo gran conocedor de todas las fuentes del periodismo  zuliano, los primeros  años  cincuenta  tuvieron la particularidad de tener entre  sus noticias las guerras, verdaderos conflicto armados, entre tribus  o castas de la etnia  guayú, en la  binacional Goajira, lo que en su cobertura  tenía  naturales peligros. No presenció los combates directamente, pero si asistió a las  reuniones  de paz en las que se exhibió  gran cantidad  de armamento.

 

               Arturo Bottaro estuvo en esas jornadas de diálogo, junto  a numerosos corresponsales extranjeros, para captar imágenes  que ya no solo  se  veían en el occidente, como ocurría  con “Panorama”, sino en todos los  remotos  confines  de la nación venezolana.

 

            De las  guerras goajiras quedó una anécdota. La  redacción  central envió a Maracaibo  al jefe  de fotógrafos Francisco Edmundo  “El Gordo”  Pérez, a quien había conocido siendo reportero  de  “Panorama”  en marzo  de 1946, para una serie de  trabajos  especiales.  Una vez  en la corresponsalía, advertido del  cambio de temperatura, para  tomar previsiones en el uso de los  químicos de revelado, no hizo lo recomendado y sus  negativos  quedaron débiles.

 

            Bottaro salvó la  situación,  con la  revisión  de su archivo, donde había una buena  provisión de fotos  no publicadas y  todas de calidad. Ya  estaba  imbuido del estilo de periodismo gráfico del  gran diario nacional y  entendía la necesidad  de preservar hechos  relevantes  de la vida regional.

 

            En 1952 las primeras páginas de toda la prensa informan  que una caraqueña ha sido coronada en Londres  como la mujer más bella del planeta. Es  Susana Duijn la que trae al país una corona jamás pensada, alcanzada en tierra de la monarquía más rancia. Maracaibo la recibe en su primera visita fuera de Caracas y las fotos de Bottaro muestran  las razones que impulsaron al jurado para  adjudicarle  el primer lugar en el concurso Miss Mundo.

 

Especial cobertura merece la  visita del  Presidente Marcos E. Pérez Jiménez en 1953 para inaugurar la  nueva residencia  de los gobernadores zulianos. El mandatario regional General Néstor Prato había adquirido toda la manzana, con casa, en Bellavista, para tener mayores comodidades, por  quinientos mil bolívares.

 

“El Nacional” tiene acceso al interior del inmueble. Culminado el acto hubo el tradicional  brindis. El Presidente accede a la entrevista que le hace el periodista Francisco Quijada. Bottaro había llevado iluminación  de bombillos que detonaban con gran destello y  fuerte ruido. Usualmente los  vidrios  caían al piso,  pero por tratarse  de una foto de cercanía,  estos fueron a  parar a la cara del   personaje nacional y del propio periodista. En  segundos  dos  escoltas colocaron sus  armas a cada lado del reportero gráfico, cuyas piernas  prácticamente no lo aguantaban.

 

Pérez  Jiménez despejó los tenues vidrios de la  cara y  dijo:

 

No ha  pasado nada, sírvanle un whisky  para que pase el susto”.

 

Del gobierno del General  Pérez Jiménez, Bottaro destaca como uno de sus logros  de gran impacto en el occidente venezolano la construcción de la carretera panamericana por incorporar miles  de hectáreas a la producción agrícola, por  incrementar el comercio y mejor la calidad de vida, y estimular el intercambio  internacional, especialmente  con Colombia.

 

Bottaro  igualmente  señala como obra relevante la apertura del canal  de navegación en el lago  de Maracaibo para facilitar el  ingreso de los tanqueros petroleros hacia el terminal de embarque en la  Costa Oriental, en La  Salina, una obra de gran inversión económica, que por cierto no se aprecia a simple vista, y en cuya inauguración hizo su trabajo desde un buque de la Armada, mientras que el mandatario nacional y su comitiva estaban en el destructor “Zulia”.

 

En materia  de libertad de  expresión, durante el  régimen del militar andino, sostiene que si hubo y que su experiencia le permite señalar que durante otros  gobiernos  que  le siguieron fueron mayores las limitaciones, especialmente para “El Nacional”, donde se hizo  famoso “el hombre del lápiz”  que ejecutaba la censura y esperaba  hasta que saliera el último ejemplar  de la rotativa.

 

            Un hecho  del que se habla todos los  años estuvo dentro  de las pautas de cobertura, ésta vez en el campo del deporte. El  18 de noviembre de  1953, a las once  de la mañana en el  Estadio “Alejandro Borges”, el  campo corto Luis Aparicio Ortega, apodado “El Grande”   jugó  y bateó en la primera parte para luego entregar el guante y la posición  a  su hijo Luis Aparicio Montiel,  el mismo que  con el correr  de los años se ubicó como el primer venezolano en el templo  de los dioses del beisbol,  el Salón de la  Fama del pueblo de Coopertown,  (Estado de Nueva York) en Estados Unidos de  América.

 

De interés local es una incidencia del Gobernador Jesús Leopoldo Sánchez. Emite un decreto para hacer saber  a la comunidad  que el vehículo oficial, donde se transporta,  será  precedido de dos motocicletas, cuyos conductores llevaran una cinta tricolor. El mismo día  en que  se inserta el  aviso oficial,  El Nacional publica, la nota  que escribe Federico Pacheco Soublette  y las fotos de Bottaro, quien en exclusiva captó la primera  salida del mandatario con los nuevos  acompañantes.  El comentario callejero hizo que Sánchez le llamaran “el gobernador cordón blue”.

 

El término del gobierno del General Pérez Jiménez también  es una referencia noticiosa  en Maracaibo. El joven dirigente político Gastón Parra Luzardo se convirtió en centro de la noticia. Lideró la toma de la cárcel  de Bellavista y logra la libertad de todos los presos, los  que salen  a las calles, en medio del corneteo de los vehículos y el ulular de las sirenas.  Una bala penetra en la pierna derecha del líder  y es llevado al centro asistencial en medio de los mayores  apoyos. Parra Luzardo, con los  años llegó a ser uno de los más relevantes profesores universitarios  del  país y fue Presidente  de la estatal petrolera  y del Banco Central de   Venezuela.

Al día siguiente  (24 de enero de 1958) la primera plana de “El  Nacional” abre a ocho columnas con el titular  “Huyó Pérez  Jiménez” y en subtítulo con recuadro destaca “Cayó a las doce  de la noche una de las más sombrías dictaduras que padeció Venezuela”. En interiores  hay un reporte  de las incidencias en la capital  zuliana.

 

Otro de esos acontecimientos lo constituyó la  caída  de una  de las partes  centrales del puente sobre el Lago  de Maracaibo, noticia  de la que se enteró minutos más tarde, pero  que no  pudo  reportar a  Caracas debido a  que era  de noche y, además, en la  corresponsalía  se había dispuesto  que solo llamaba a la redacción central  el titular  de la oficina, quien regresó al día siguiente. 

             

            La primera de las tres etapas con el diario caraqueño tiene su análisis personal por parte de Arturo Bottaro, en los términos siguientes:

 

            “El paso  de “Panorama” a  “El Nacional” representó  un cambio brusco, porque se trataba  de un estilo  periodístico muy particular y regional para ingresar a un medio  con una proyección en toda Venezuela, bajo un estilo distinto, donde estaba la exigencia  de mayor dinamismo, más agilidad y más impacto en la  fotografía. Podría decir  que  la foto tenía que  ser más viva, más expresiva. Con el paso  de los  años terminé imbuido en ese nuevo modelo periodístico”.

 

 

                                      Capítulo VII

                          Con El Nacional en Caracas

            En 1965 el  alto mando  de El Nacional dispuso el  traslado  de  Arturo Bottaro a Caracas para mejorar  el equipo  de planta y  en vista  de que los  resultados  de su  labor estaban a la  vista, plenamente ajustados al estilo del diario  y  a las exigencias de los jefes  de información y fotografía.

 

            Escuela venezolana del buen periodismo, guía  de los  estudiantes  de comunicación social, centro  de la orientación política, eje  de la agenda nacional, encuentro de la intelectualidad capitalina y consulta obligatoria de embajadas, consulados, empresas y agencias  de  noticias, son atributos alcanzados por El Nacional de aquellos  años.

 

            El propietario no era otro que uno  de los intelectuales más relevantes de nuestra historia  secular,  el oriental Miguel Otero Silva. Bottaro lo había conocido en Maracaibo, circunstancia por  la que ahora  le dispensa trato personal y permite  la cercanía. Esto no es una ventaja, sino más bien un compromiso, cumplir el trabajo con responsabilidad  y calidad. Es decir, no defraudar al amigo.

 

            Un  tachirense  es el  director,  el escritor Ramón J. Velásquez, mientras que la redacción está  a  cargo del hispano José Moradell y descuellan intelectuales como José  Ramón Medina y Oscar Guaramato, junto a  periodistas consagrados como Gilberto Alcalá, José “Chepino” Gerbasi y Arístides Bastidas, sin obviar el talento de Rosita Caldera. Resalta  la personalidad de otro andino Mario Delfín Becerra y   el estilo de Cuto Lamache (José Ganímez Obregón).

 

En  la crónica beisbolera aparece  otro  tovareño, del mismo origen itálico, Rodolfo José Mauriello Ricci, en una redacción donde el jefe era el valenciano Abelardo Raidi. Estaban igualmente allí los hermanos Castrillo y los acreditados columnistas Felo Jiménez y Eladio Secades.

 

En  crónicas que reflejan el sentir venezolano, en pueblos y ciudades, destaca Pepe Polo, de fina pluma  y el primero que, más allá de la crónica, se atreve a escribir con certeza crítica y análisis de fútbol.

 

 “No había mejor nota social en Venezuela que la  de Pedro J. Díaz”, explica Bottaro.

 

            Caracas, anhelada meta  de los andinos, no le amilana, sino que lo  estimula. Se  pasea por varias fuentes, sin importarle hacer las guardias nocturnas o de fin de semana. Entra en  la redacción deportiva y dentro  de ésta le corresponde hacer fotografía taurina. En Valencia acude  a la presentación de  César Girón, la  figura nacional del toreo, aquel   arte del que tuvo conocimiento  en el Tovar de  los años treinta.

 

            Han  pasado cinco años y en el medio periodístico se menciona su  nombre para el Premio  Nacional de Periodismo por las ejecutorias de los dos años anteriores, lo que no ocurre por no estar aliado a grupos o a partidos. Antes recibe el  Premio Municipal  de Periodismo, gracias a una foto de uno de los combates del pastoreño y primer Campeón Mundial de Boxeo Carlos “Morocho”  Hernández. 

 

  El  galardón nacional lo obtiene en 1974, cuando el jurado falla en su favor, sin objeciones. Es el primer merideño y tovareño en obtener el máximo trofeo del  periodismo  venezolano. El 27 de junio, aniversario de “El Correo  del Orinoco”  recibe el  premio de manos del  Presidente Carlos Andrés Pérez en el  Palacio de Miraflores.

 

            Las campañas electorales son otro motivo de intenso trabajo. Las  que ganan Caldera y Pérez son novedosas por la incorporación de nuevos elementos publicitarios y  estrategias, además  de reñidas. Le corresponde seguir los pasos de  Caldera como Presidente Electo (diciembre de 1968 – marzo de 1969) y una panorámica de ocho columnas sirve para abrir la primera plana, cuando el nuevo mandatario anuncia el  gabinete ministerial.

 

Bottaro no ingresa  al partidismo, sino que conserva  su independencia y criterio propio, en medio del cumplimiento  del  deber informativo y  de fraterna vinculación a los gremios de la comunicación social (Asociación Venezolana de Periodistas, Colegio Nacional de Periodistas y Sindicato  de la Prensa).

 

            Los dos mandatarios nacionales, que al  igual  que él tienen como segundo el apellido  Rodríguez, le dispensan, en todo momento buen trato y respeto, mientras  que sus allegados en ningún momento  le impidieron el  trabajo.

 

            El Nacional representa  una etapa  de plenitud  profesional, donde se impone la disciplina y responsabilidad que le son características,  pero también son  de gran ayuda el olfato periodístico, la serenidad  y la observación de los hechos.

 

            La segunda etapa, dentro  de los cuarenta  años con el diario caraqueño, Bottaro la analiza  de  esta manera:

 

            “Llegué a Caracas con la convicción de que estaba obligado  a trabajar el doble, en tiempo  y en abnegación, porque debía mejorar económicamente para asegurar el estudio y formación de los hijos, a lo cual debo unir el hecho de que me tocó vivir en una zona costosa. Por eso no  evadí ninguna asignación y todas las cumplí con esmero, sin demora y sin quitarle  importancia”

 

            “Todo  fue perfecto para mi. Conocí y trabajé con los mejores periodistas  de Venezuela, caraqueños, orientales, andinos y llaneros. De todos aprendí y a todos apoyé. Desde joven entendí que todo momento o  trabajo es una oportunidad para aprender y no desperdicié ninguno, lo que me hace sentir orgulloso  de lo realizado, porque alcancé mi meta de servir y cumplir responsablemente”

 

            “El ambiente interno en el periódico en los años sesenta era  de camaradería y  respeto plenos, mientras que los jefes se caracterizaban por su autoridad y ascendencia sobre el plantel de periodistas a lo que unían la exigencia, sin que por ello evitaran la necesaria flexibilidad ante las fallas humanas”.

 

            “Tuve como jefe directo a Francisco Edmundo Pérez “El Gordo”, un hombre que ordenaba con carácter y en tono de consejo y enseñanza,  porque sabía mucho de fotografía. No puedo  dejar  de lado otros jefes. José Moradell  dirigía la redacción y predicaba con el ejemplo de su honradez y pulcritud, mientras que Guillermo Tell Troconis, mal llamado “El sargento”,  era un periodista de altísimo  nivel”. 

 

 

 

        Capítulo VIII

Gira sureña del Presidente Caldera

En febrero de 1973, entre los días lunes  cinco y martes trece,  estuvo en la cobertura de una publicitada gira del Presidente Caldera, por siete países  del sur, desde Colombia hasta Chile y Argentina, acompañado de  Jesús Rondón Lossada, un periodista valenciano que conocía hasta   los detalles gastronómicos de la  sede  presidencial.

 

Caldera  deja encargado  de la primera magistratura al zuliano  Nectario Andrade Labarca, pionero  del  social cristianismo en el occidente venezolano,  y parte con una comitiva que integran  el  Canciller  Arístides Calvani, el Ministro  de  Minas  e Hidrocarburos  Hugo Pérez La Salvia,  el  Jefe  de Cordiplan Antonio Casas  González, el Senador  Jesús Soto Amesty y el Diputado Marcos Falcón  Briceño, presidentes  de las  comisiones  de Política Exterior del Congreso de la  República, el  Fiscal  General  César  Naranjo Osty,  la primera  Dama  Alicia Pietri Montemayor  y sus hijos Juan José, Cecilia Elena  y  Andrés.

 

 Las entrevistas presidenciales  tienen lugar con los  mandatarios Misael Pastrana Borrero  de  Colombia,  Guillermo Rodríguez Lara  de  Ecuador, Juan Velazco Alvarado de Perú,  Salvador Allende de  Chile, Alejandro Agustín Lanusse  de  Argentina,  Juan María Bordaberry de  Uruguay y   Hugo Bánzer  Suárez  de  Bolivia. Se firman  siete declaraciones  conjuntas.

 

En Santiago no podía escapar el obligado  encuentro  con  el ex presidente Eduardo Frei  Montalva, correligionario y compañero de  estudios en Roma, con quien preservó estrecha amistad.

 

Buenos  Aires es el centro  del periplo. Desde el  miércoles siete  hasta el sábado diez. Asuntos internos imprevistos en Uruguay prolongan la estadía. Los lugares visitados  son  el  Aeropuerto Internacional de  Ezeiza, a  treinta kilómetros,  el Aeroparque Metropolitano, el Hotel Plaza,  frente a la plaza del héroe José de  San Martín, la Casa Rosada,  los monumentos a los libertadores   San Martín y Bolívar, la Corte Suprema de Justicia, el Consejo  Deliberante, la ciudad  de  Bolívar,  a  doscientos  kilómetros,  la Residencia Presidencial Los Olivos y el Colegio de  Abogados.

 

Una visita de especial  recuerdo se incluye en la  agenda. El Viejo Almacén, emblemático sitio tanguero  que acapara la atención  de   turistas. Es una velada  donde  los venezolanos comparten con numerosos ciudadanos argentinos a quienes impresiona el  trato  afable  que les dispensa el mandatario.

 

Bottaro cumple  su trabajo y comparte  con funcionarios  y periodistas, disfrutando  a la  vez de  algo inesperado. El Ministro  de Minas Pérez La Salvia sube  a la tarima y no solo canta sino que también baila tangos. Toda una grata  novedad. 

 

            Le impresiona la  entrada del mandatario en La Paz,  donde hay  miles  de personas en las estrechas calles y se aprecia un fervor por el líder venezolano, mientras que en Chile es sorprendido por el atropello  de los militares, quienes ya estaban confabulados para derrocar al Presidente  Salvador Allende.

 

            Un  oficial  con el grado de Coronel los conmina, en el aeropuerto santiaguino, a abordar el  avión y es de tal naturaleza la presión que  se mete  en la aeronave presidencial, el entonces llamado Coloso de VIASA,  donde  fue repelido con fuerza y valentía por Lossada Rondón, obligándolo a  desocupar  lo que era un territorio venezolano, de  acuerdo  a  convenciones diplomáticas.

 

Capítulo   IX

Grandes noticias: terremoto  y toma militar de UCV

            Gilberto Alcalá invitó  a Bottaro a conversar en uno  de los restaurantes  de Sabana Grande, en la  tarde del 27 de julio  de 1967, lo que se prolongó varias horas. En el grupo andaba también otro periodista gráfico, Manuel Medina Villasmil, apodado Villa.  De esas cosas  insólitas que  pueden ocurrir, se  desencadenó una  de ellas. Villasmil  se levantó  a pelear  de manos con otra persona.

 

            En medio de la situación y  sin tener tiempo para  separarlos, el mesonero que les atendía saltó por encima del mostrador, al mismo tiempo que todo se movía, debiendo salir todos a la calle  al advertir  que era un sismo.  Pudieron apreciar  los edificios del vecindario en pleno bamboleo.

 

            Llamaron al periódico de inmediato  y  allí les dijeron que  tenían la información de  primera  mano,  porque el joven Alberto Bottaro Ríos reportó la  caída de dos edificios en Los Palos Grandes, justamente donde residía, sabiendo, entonces, Arturo que la  familia no había sufrido  daño alguno.

 

            Al otro día, muy temprano, su  labor  implicó  recorrido por las zonas afectadas, hospitales y despachos oficiales, dando cobertura gráfica  a uno  de los más tristes episodios de la historia capitalina.

 

En una carrera periodística dilatada no podían estar ausentes los tubazos, aquellas incidencias o noticias cubiertas en exclusividad frente  a los restantes medios  de comunicación social. En octubre de 1970 el Consejo Nacional de Universidades aprobó  intervenir la Universidad Central de Venezuela, la más vieja casa superior  de estudios del país.

 

El gobierno nacional apoyó con fuerzas militares la presencia  de nuevas autoridades y  los dirigentes  leales al Presidente  Caldera sostuvieron que eso evitaba la presencia  de grupos adversos a los que se acusaba de poseer armas y  guardar dinero producto de asaltos a bancos.

 

Bottaro estuvo en el preciso  instante del ingreso  de los vehículos militares y anduvo metido entre las tropas,  capturando escenas  con las  cuales “El Nacional” abrió la primera  plana.

 

Conminado a abandonar su  trabajo por tratarse de una operación militar no anunciada, cuando llegó  a la redacción, en el viejo edificio enclavado entre las  esquinas  de  Puente Nuevo y Puerto Escondido, los jefes  no sabían de los hechos que acababan de ocurrir.

 

Capítulo   X

Regreso a Maracaibo

 El  Nacional  de Occidente es otra experiencia interesante. Desde el punto de vista de la estrategia de largo alcance  es un empeño por asumir el sitial  preferente en el mercado  del diarismo  zuliano frente  a la reciedumbre de “Panorama”,  esa empresa regional que hace  de su producto un sinónimo de diario.

 

Decir “Panorama”  es  decir periódico. Bottaro lo ha comprobado en la calle, cuando una persona pide “un panorama  de  Caracas” para referirse  a El Nacional. También lo ha ratificado en su tierra natal cuando un muchacho  zuliano señaló “El panoramita  de Tovar” para referirse  al semanario “Esfuerzo”, de  ocho páginas y formato pequeño.

 

El editor Miguel Angel Capriles desarrolló  un proyecto editorial basado en el diario “Crítica”  a lo largo de varios  años, y como base contrató periodistas de alta calificación,  como Ciro Urdaneta Bravo y Germán Carías. Ahora, estamos en 1978, es Miguel Otero  Silva  el que idea un periódico zuliano bajo el  nombre de “El Nacional de Occidente”.

 

La pequeña  corresponsalía de Maracaibo, con  Alonso Zambrano y Elbano Castro Pimentel, Rafael Silva y Bottaro cede el paso a la espaciosa  redacción ubicada en Los Haticos,  a la orilla del lago, con veinte  periodistas y  el tren  de administración, publicidad, rotativa y distribución  propio  de un diario  de gran proyección.

 

Bottaro  y Otero Silva son amigos cercanos. El escritor  se instala  en Maracaibo para dirigir el proyecto y sostener el entusiasmo de los periodistas, motivados por el prestigio del diario nacional, pero igualmente cautos ante la magnitud  del compromiso.

 

Sucumbe el  nuevo diario. Pérdidas cuantiosas en lo económico. Y en nada  se reduce el espacio de “Panorama”. Bottaro analiza los lejanos hechos y  sostiene que la clave del fracaso  está en las  traiciones  de que ha sido objeto Otero Silva, en buena parte  por la mala selección  de los  colaboradores.

 

El enemigo estaba dentro de la casa”,  recuerda con dolor.

 

 

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Capítulo XI

Limpia  trayectoria,  personajes y opiniones

Arturo Bottaro completó cuarenta y cinco años en el periodismo  activo, desde su  debut en  “Panorama”, toda una vida de aprendizaje y observación de los numerosos cambios  en la sociedad venezolana, compartiendo con los periodistas de mayor importancia del país y conociendo los personajes de la etapa contemporánea de nuestra historia. Ninguno le encandila  y a todos prodiga distinguida consideración.

 

Agudeza para analizar  y la serena reflexión le permitieron saber de las cualidades personales  de muchos hombres y mujeres que fueron noticia, en diferentes  años,  a los que siempre guardó respeto y nunca  basó su  trabajo para acercarse  a ellos en busca de dádivas y  privilegios.

 

Por eso  es  de los pocos periodistas que en tantos años no hizo del trabajo un instrumento para beneficiarse más allá de las naturales remuneraciones, y tampoco usó a entrevistados para negocios o acuerdos (políticos o económicos) que comprometieran sus valores, aprendidos en el  hogar y adheridos con orgullo a su personalidad.

 

  Con esa trayectoria limpia, asistida por el  respetuoso trato y ponderación de los andinos, Bottaro  presenció hechos, proezas y actuaciones de muchos venezolanos y venezolanas,  observando a la  vez la evolución de la sociedad globalmente considerada y los cambios en el periodismo.

 

De allí que tenga criterio propio sobre la presencia del periodismo no académico o autodidacta, forjado al calor del ejercicio diario, en cientos  de lugares venezolanos, y  la aparición o avance del profesionalismo universitario. Esta  es su opinión:

 

“Aún se mantienen activos periodistas que no son de escuelas universitarias. Eso seguirá así, no obstante la vigencia de la ley, porque hay gente de mucha calidad, talento e intuición para escribir. En el caso de la fotografía hay personas que colaboran  espontáneamente, sin ser empleados o percibir beneficios económicos.  En mi caso, puedo afirmar que fui un periodista empírico, pero hice  de “Panorama” y “El Nacional” verdaderas escuelas, con aula abierta todos los días del año. Me adapté  a todas las exigencias que se me hicieron y por eso completé cuatro décadas  de ejercicio ininterrumpido en “El Nacional”.  Del empirismo salieron hombres de mucha calidad, humana y periodística, y  probada honestidad, que nunca  exigieron dinero a entrevistados o funcionarios por su trabajo  o se prestaron a manipulación” 

 

En torno a la democracia como sistema  de gobierno y de vida su opinión  es:

 

“La democracia es muy bonita, sabiéndola interpretar y acatar, con sus exigencias y reclamos diarios, es decir normas y aportes de cada ciudadano. Sin democracia no pueden vivir los pueblos civilizados, pero tampoco podemos llamar democracia el libertinaje, los vicios y la corrupción. Esos son defectos que acaban con la esencia democrática”.

 

“Venezuela  está a la altura de madurez democrática de todos los países, pero padecemos de fallas aún superables. No podemos olvidar  que  aquí peleamos y discutimos sin llegar a la violencia de otros pueblos, aunque en tiempos recientes  se han acrecentado separaciones y odios entre sectores, creando abismos entre obreros y patronos, por ejemplo.  Es más, en el caso de los patronos tenemos casos en que se olvidaron de que su obligación es la inversión  y producción para meterse  a  ser parte de la política”.

 

No podían faltar unas palabras sobre el Estado Zulia y su grandeza humana, espiritual, material y  de trabajo, por ser la  tierra donde desarrolló su espíritu joven y definió el proyecto de vida.

 

“El Zulia ha sido una tierra privilegiada por sus tierras y por su lago, donde ha habido  de todo, pero lo importante  es que su gente así lo ha sabido entender y ha hecho del trabajo creador una insignia. No solo  es petróleo. Es más, el petróleo no acabó con el agro zuliano como ocurrió en buena parte de los andes. Por eso aquí está la mejor ganadería de  Venezuela y  el sustento en leche, queso, plátanos, yuca y frutas de buena parte de la mesa  de los venezolanos”.

 

Sin hablar de los políticos, a quienes observó de cerca y escuchó con atención,  Bottaro emitió sencillas y cortas opiniones de otros personajes de la vida nacional, sin que la  selección haya tenido que ver con preferencias o cercanía en amistad. Veamos.

Alfonso “Chico” Carrasquel:   Un señor, en el mejor sentido de la palabra,  que nunca perdió la compostura. 

De gran simpatía en el trato.

Luis Aparicio Montiel: Merece todo lo que ha logrado. Un símbolo deportivo.

Susana Duijn:    Bella y encantadora, de excelente trato con los periodistas.

Miguel  Otero Silva:   El mejor periodista y la mejor persona que conocí. Humano hasta más no poder.

Ernesto Aparicio Ortega: El señor  de los Aparicio.

César Girón:      Fenómeno del torero, pero brusco en el trato.

Curro Girón:      Buen torero y de mayor simpatía que su hermano.

Carlos “Morocho” Hernández: Triunfo en el ring y revés en la calle al mismo tiempo.

                   Renny Ottolina:   Número uno en la  televisión. Nadie lo ha superado.

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Domingo Alberto Rangel B.

            Domingo Alberto Rangel Bourgoin, nacido en la Calle Real,  al comienzo del  camino hacia El Llano  de los  Higuerones,  de Tovar el 17 de mayo de 1923, es el más  descollante  de los  escritores tovareños.

 

            Hijo  de  José Ramón Rangel Molina, tovareño  y doctor  en ciencias políticas,  y  Leticia Bourgoin, merideña con ascendientes franceses, es uno de los más apasionados amantes de la tierra natal, a la cual ha dedicado numerosas menciones  en sus principales obras.

 

            Sus inquietudes  literarias y  políticas surgieron  en su propia infancia, puesto que Tovar  era un importante centro  agro comercial, con periódicos semanales, en donde   participaba su padre,  con centros para el teatro y  un importante movimiento económico,  cuyo centro estaba constituido por una gran empresa exportadora de café:  la  Casa  Burguera.

            Siendo niño conoció al economista  Alberto Adriani, de la vecina población de  Zea, quien llegó a  ser la  figura civil  más importante de Venezuela  en  los primeros años del post gomecismo.

 

Resalta igualmente en su infancia la actuación en una obra de teatro, en el Circo Olimpia, junto a sus coetáneos Rafael  Gallegos Ortiz y Erwin Burguera  Cordero, dos tovareños que igualmente destacaron intelectual y políticamente en  Venezuela.

 

Culminada  su educación primaria hizo el bachillerato  en Mérida y siguió camino a Caracas para obtener en la UCV el doctorado en ciencias políticas, obteniendo méritos con su tesis sobre las  relaciones con los  Estados Unidos de América Quedaban así demostrados sus dotes  para  ser uno de los más connotados dirigentes del Partido  Acción Democrática. Destaca por su oratoria, superior en todos los campos, dicción  y timbre, a sus compañeros Rómulo Betancourt,  Raúl Leoni y Rómulo Gallegos y Luis Beltrán Prieto.

 

Gobernando su  partido, junto a militares, desde el 18 de octubre  de 1945, es un ardoroso defensor del nuevo régimen que  suplantó al Presidente  Isaías Medina Angarita, por lo cual visita las principales capitales de los estados.  En marzo  de 1946 debuta, a casa llena,  en el mitin adeco  de la Plaza Baralt de Maracaibo, dejando una estela  de buenos  comentarios por su calidad de voz y acertado  enfoque  de los temas.

 

Es esa misma calidad la que lo lleva a destacar en las sesiones  de la Asamblea  Nacional Constituyente, durante  los años 1946 y 1947, siendo  abanderado en los debates sobre la libertad religiosa y la propiedad privada.

 

En las elecciones de  1948  es elegido diputado por el Estado Mérida, ejerciendo simultáneamente la docencia en la Universidad de Los  Andes, lo que poco duró debido a  que el 24 de noviembre de ese año fue  derrocado  el Presidente Rómulo Gallegos.  Esto lo llevó  al exilio en Colombia  y Bolivia, donde se desempeñó como profesor universitario.

 

Retornó a Venezuela en 1961, habiendo finalizado  el gobierno cívico militar del  General Marcos  Pérez Jiménez ( 1948 – 1958),  para ingresar como profesor a la Universidad Central  de Venezuela, en las  cátedras de Historia de la Economía venezolana y Política  Cambiaria, las que mantuvo más  allá del  límite  requerido para la jubilación.

 

Su clara  posición frente  al papel  de los Estados Unidos en el  continente   y el viraje del partido adeco, comprometieron  sus criterios y se vio  precisado a  separarse de esa organización,  simpatizando con la  vía armada que contó  con el  apoyo del régimen castrista  de  Cuba.

 

Se mantuvo  en la política activa  por años, apoyando procesos electorales, hasta que en 1975  optó  por proponer el Voto Nulo como expresión de rechazo a las fórmulas  y  procedimientos  comiciales conocidos hasta entonces, los que consideró  que en nada mejoraban la situación  del país.

 

En una  de las campañas electorales, la de 1968,  apoyó al candidato del Partido Revolucionario  de Integración Nacionalista  (PRIN) Raúl  Ramos Giménez,  correspondiéndole  cerrar  un nutrido mitin en La Plazuela de Tovar, donde  alternó con  Leonardo Mora  Arias  y su hermano Jorge Emiro  Rangel. El paisanaje acudió  en forma notoria a  escuchar  al gran orador, aunque luego  los votos  fueron para otros  aspirantes presidenciales.

 

Desde su regreso  a  Venezuela  se mantuvo como articulista semanal de los diarios  “Panorama”  de Maracaibo  y  “Ultimas  Noticias”  de Caracas,  sumando años después presencia en “2001” y “Quinto Día”.

 

Sus libros  han circulado profusamente, con varias ediciones en algunos  de los casos y en otros con   gran interés de investigadores  nacionales  y extranjeros. En este último caso destacan los tomos de “Capital  y Desarrollo”, referidos a la agricultura y el petróleo.

 

La obra escrita supera  los setenta títulos.  Algunos   son:

 


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JOSE OLIVO FLOREZ

 Militar, Deportista, Dirigente y Pintor

 

     Nació en   Tovar el 17 de febrero  de 1922.

 

         Empezó su afición por el arte de la pintura desde muy temprana edad e inicia su proceso formativo en el Colegio Federal  Miranda, la más reputada institución de aquellos  años en su tierra natal.

 

         Residenciado en Caracas, inició su aprendizaje artístico en la  Escuela de  Artes Plásticas, al mismo tiempo que ingresó en la vida militar para permanecer durante treinta y cuatro años hasta llegar al grado de  General de Brigada de las Fuerzas Armadas de Cooperación (FAC). Desempeñó la Dirección de Educación de ese  componente militar entre 1974 y 1976.

Practicó el  boliche hasta alcanzar el nivel  de alta competencia (tercer lugar en todo evento en 1968), pasó  a la dirigencia hasta alcanzar la Presidencia de la Federación Nacional de esa especialidad y conformó  el Comité Organizador  de los Novenos Juegos Deportivos Panamericanos  (Copan 83).

 

En ningún momento dejó la pintura, el dibujo  y la heráldica.

 

         Culminada  su vida castrense,  se trasladó a Barcelona (España). Cursó estudios de pintura bajo la dirección  del Profesor Don Saturo López, aventajado alumno  de la Escuela Superior de Bellas Artes de San Jorge, de Cataluña.

         Sus exposiciones  de  gran relevancia, cuatro individuales y cuatro colectivas en  Caracas, sirvieron para elogios  de la  crítica especializada y para entrevistas en publicaciones  de arte.

 

         Uno  de los análisis  de su  obra señala:

 

         “Olivo Flórez está dotado de una gran sensibilidad que le permite apreciar y disfrutar el goce estético de las variadas formas de expresión artística. Es notable la variedad de técnicas y tendencias ensayadas por este artista, especialmente su inclinación hacia el paisaje, desarrollando un concepto realista en cuanto al tratamiento del color, al planteamiento de las formas y a la transcripción de los temas. Su vigor plástico, y en sus composiciones,  tiene una decidida reafirmación  del diseño”.

 

         Preservó su vinculación con el paisanaje  tovareño y  apoyó las iniciativas de los reencuentros  de 1995 y 2000, a través de los comités  que  funcionaron  en Caracas. 


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24 de febrero de 1821

 

SIMON BOLIVAR ESTUVO EN

PARROQUIA DE BAILADORES   (HOY TOVAR)

  

·        El Doctor José Ramón Rangel Molina, abogado y periodista,  lo dejó asentado en nota que publicó el semanario “El Lancero” en 1970.

 

 

Simón Bolívar, nuestro principal héroe nacional  y epónimo de la  República,  pernoctó  en  la antigua Parroquia de Bailadores (hoy Tovar)  el 24  de febrero  de 1821 y se alojó en la casa del patriota Don Julián  Molina, ubicada  en la Calle Real o avenida principal.

 

Molina se estableció como comerciante durante la guerra  de la independencia y apoyó la causa nacionalista, además  de  ser un esforzado empleado  público  y promotor del servicio de agua.

 

Un documento de 1875, cuyo autor no  aparece identificado, fue reproducido por  “El Lancero” en varias entregas en 1970, gracias a la entrega  de copia  que hizo el  Dr. José  Ramón Rangel Molina, y  en el se asienta la visita del  guerrero  de la  libertad  americana.

 

Se destaca que  en ese año el inmueble de Don Julián Molina ya pertenecía al  ciudadano  Gerónimo A. Sabino, una de las figuras de la sociedad tovareña de aquellos años. Exactamente su ubicación  corresponde a  la cuadra comprendida entre las calles tres y cuatro, al lado  de la  residencia y negocio de  Don Víctor Gutiérrez, donde  funciona una venta  de muebles.

 

Rangel  Molina, abogado  y  periodista desde los años veinte del siglo pasado,  se ocupó de hacer recopilaciones  historiales  de Tovar  y publicó sus trabajos en la  Revista “Renacimiento”  y en el semanario “El  Lancero”. En su inicial  actividad periodística dirigió varias publicaciones editadas en Tovar.

 

En este periódico escribió el 24 de enero  de 1970 que los viejos habitantes  de la  comunidad tovareña  sostenían la  veracidad de esta visita,  por lo cual  en tiempos de la  Presidencia  del Concejo Municipal ejercida por Elba Vivas Pérez (1966 – 1967) se colocó  una placa alusiva al acontecimiento.

 

Rangel  cita a Don Tulio Febres  Cordero para  sostener que Simón Bolívar anunció en Cúcuta el 19 de febrero de 1821 al Gobernador del Zulia  su partida hacia Trujillo, llegando el 21 a Táriba, el 24  a Bailadores  y  el 25 a Mérida, de acuerdo al  relato de su secretario Pedro Briceño Méndez.

 

“.....no hay ninguna duda de que el Libertador descansara  en el hogar de Don Julián  Molina, la noche del 24  de febrero  de 1821, puesto  que el  25 llegó a  Mérida tras una larga jornada  de dieciséis leguas, ya que de haber pernoctado en Bailadores, tal jornada hubiese sido de veinte leguas, lo que sería  casi imposible”, escribió   Rangel Molina.

         

Doctor  José Ramón  Rangel Molina leyendo  “El Universal” y  acompañado de  Nilson Guerra  Zambrano, 

en su residencia de El Chimborazo. Tovar,  20 de octubre  de 1977.


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Anna Katherina Vivas Maldonado (Kathy)

CIENTIFICA TOVAREÑA  RECIBIO

PREMIO “LORENZO MENDOZA FLEURY”

          La  Doctora Ana Katherina Vivas Maldonado, tovareña de treinta y siete  años recibió el Premio “Lorenzo Mendoza Fleury”  de la Fundación  Empresas Polar, el galardón científico más importante  de Venezuela, por su aporte al  conocimiento científico universal, durante  acto celebrado  el cuatro de junio de 2009, en Caracas.

            Vivas Maldonado,  licenciada en física de la  Universidad  de Los Andes con mención Cum Laude y doctorado en el Departamento de Astronomía de la Universidad de Yale, New Haven, Estado  de Connecticut, Estados Unidos de  América, en 2002, cursó  sus estudios  de bachillerato  en el renombrado Colegio de las Hermanas Dominicas  de La  Presentación, en la  Parroquia El Llano  de Tovar.

            Durante  sus  estudios  secundarios leyó publicaciones sobre astronomía y en 1986 conoció  el  centro  de investigaciones ubicado  en la  aldea Llano del Hato,  Municipio Rangel, en el páramo merideño, con motivo del paso del cometa Halley.

Autora de  veinte  publicaciones sobre astronomía,  ha tenido la  fortuna de sumar  cuatrocientas cincuenta menciones en el sistema de investigación y consulta del  del Astrophysics Data System/NASA, el más reputado  del   mundo.

Este elevado  nivel le permite  actualmente desempeñarse como docente en el post grado de Física Fundamental  de la  Facultad de Ciencias  de la Universidad de los Andes.

La trayectoria científica de Vivas Maldonado incluye el descubrimiento, mientras cursaba el doctorado,  de  más de cien  nuevas estrellas del tipo RR  Lira en la Vía Láctea,  lo cual permitió obtener información  sobre la  historia y composición  de la  Galaxia  y es un avance  en la realización del mapa  de corrientes  estelares.

Sobre estos descubrimientos intervino el doce de enero del año 2000 en el Encuentro  de la Sociedad Americana de  Astronomía en Atlanta, exponiendo su hipótesis de un “proceso de canibalización de galaxia menores por parte de la  Vía Láctea.  Esta gran galaxia tiene, al menos, doce  millones  de años.

“Es particularmente reconocida por sus trabajos en el Survey de estrellas RR-Lyrae dentro del Proyecto QUEST (Quasar Ecuatorial Survey Team), iniciativa conjunta entre la ULA, el C.I.D.A y la Universidad de Yale, para usar el telescopio (y reacondicionar su cámara Schmidt) del Observatorio Astronómico Nacional de Llano del Hato en el estado Mérida, de modo de escanear exhaustivamente el cielo ecuatorial y detectar objetos cuasi estelares o quasars”, dice  el sitio web  del Centro  de Investigaciones de Astronomía  de Mérida..

Antes de recibir el  galardón científico venezolano había señalado:

“Este es un premio muy serio porque reconocen el trabajo de gente que hace ciencia de mucha calidad. Es un honor, un estímulo muy grande y un reto, porque  todavía falta mucho camino por recorrer”.

 

Kathy  Vivas   recibe el Premio  “Lorenzo Mendoza Fleury”

de la Fundación  Empresas Polar, en Caracas

 

 

Katthy  Vivas acompañada del Presidente de Empresas Polar, Lorenzo Mendoza

 

 

 

Al lado de su paisana tovareña Mercedes  Pulido Musche, 

otrora Sub Secretaria  General  de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)

y   Ex Presidenta  de la UNICEF
 


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Nilson Humberto Guerra  Zambrano

Diario Panorama – Maracaibo

Director:  Hesnor Rivera.  Jefe  de Redacción: Adalberto Toledo  Silva.

Jefe de Corresponsales: Robinson Vanegas

Noticias y reportajes publicados entre Abril de 1974 y Junio de 1975 como  Corresponsal en  Valle del Mocotíes, con sede en Tovar.  Edición de Maracaibo.

 

 

·         Abril  de 1974

 

Jueves  25.             Ciclo básico para  El Llano.  Pág.  15

                                 En la feria de Tovar. Tres novilladas de  casta.  Pág. 18

 

Sábado 27.               En Tovar escasea el azúcar. Pág.   2

Municipalidades de Tovar y Bailadores presiden ediles del partido Copei.   Pág.  24

Construirán nuevo mercado en Tovar. Pág.  26

Lunes  29.                Gobernador  de Mérida anuncia obras para Tovar.  Pág. 12

                                 Adelantan  trabajos para extensión universitaria  de Tovar.  Pág. 12

Martes  30.              Problemas de Bailadores  planteados al Gobernador. Foto.Pág.13

                                 Fue constituido Comité Central del Reencuentro de  hijos de Tovar. Pág. 40

        En juvenil. Se realizarán en Tovar Nacionales  de Volibol. Pág. 26

        Novillada mañana en la plaza  de Tovar. Pág.  18

        En Tovar. En marcha IV Campeonato Inter Clubes del Colegio La

        Presentación.   Pág. 18

 

·         Mayo de 1974

 

Jueves 02.                Novillero aragüeño Salermi a campaña en México. Foto. Pág. 17

Viernes 03.               Exportan a Yugoslavia  café de Santa Cruz de Mora. Pág. 47

                                  Rísquez II destacó con la  capa en la aburrida novillada de Tovar.  Pág. 18

                                  Fundadas ligas de beisbol en Tovar.  Pág.  20

Domingo  05.          Los agricultores de Tovar piden al gobierno salvar al Rio Mocotíes.  Foto. Pág.32

                                  Preparan fiestas patronales de La Mata (Trujillo). Pag .35

Martes  07.               Patrullas  escolares funcionarán en Tovar.  Pág. 33

Miércoles 08.           Declarado  mayo mes  de la conservación  en la ciudad de Tovar.

          Pág. 15

Jueves 09.                 Reelectos máximos dirigentes de  AD en Tovar y Rivas Dávila. Pág. 15

                                  Mora Izarra, Secretario General de  AD, en Tovar.  Pág. 15

                                  Planta repetidora de televisión solicita Tovar.  Pág. 15

                                   No podrán salir  de Tovar vehículos  que no paguen impuestos.

           Pág. 15

                                   Tovar se prepara para la feria de septiembre. Pág.  15

Viernes 10.               Grandes proyectos  de obras anuncia Diputado  de AD. Foto.  Pág. 15

Viernes 17.               Piden crédito adicional para el Estado Mérida.  Foto. Pág. 15

                                  El torero Rísquez  recibió oreja de plata.  Foto. Pág.  18

                                 Cerrarán mercado  de Tovar por antihigiénico.  Pág.  15

Martes 21.              Guillén Dávila designado nuevo miembro del Consejo de Guerra de        Maracaibo. Pág.  29.

                                Homenaje al Diario “El Vigilante” en Tovar.  Pág. 30

                                Remodelación del parque de beisbol  piden jóvenes  de  Tovar. Foto. Pág. 15

                                Protestan cierre del mercado  de  Tovar.  Declara  Dr. Rangel Molina. Pág. 15

Viernes 24.              Edecio La Riva Araujo dirigirá  a  Copei  en la región de Los Andes.  Foto. Pág. 18.

Martes 28.              Convocado concurso de periodismo en Tovar. Pág. 24

                                    8 millones invertirá el MOP  en Mérida.  Pág. 15

Viernes 31.              Tres novilladas de  casta  en Tovar.  Pág.  29

 

·         Junio de 1974

 

Lunes 03.                  Creados en Tovar “Los Aguiluchos” de las  fuerzas aéreas. Pág. 21

Martes 04.                Siembra de  árboles en  Tovar.  Pág. 15

Viernes 07.                Inauguran en Huesca  un Grupo Escolar.  Pág. 19

                                   Celebrarán en Tovar Día del  Periodista. Pág.  19

No aprobaron  sesión especial donde hablaría  Herrera Campins.   Pág. 19

Domingo 09.             Nuevo acueducto para Tovar. Pág. 31

Lunes 10.                   Bailadores  y Mesa Bolívar serán incorporados al discado directo. Pág. 15

Martes 11.                 Obras por varios millones construye el MOP en Tovar.  Pág.  15

Viernes 14.                Pleno de dirigentes de Copei en Tovar.  Pág. 59

                                   Gobernador  de  Mérida hará gira  por varios distritos. Pág. 64

                                   Operación limpieza en Tovar.  Pág.  15

                                   Creado  el  Cuerpo de  Bomberos. Pág. 15

Domingo 16.             Falleció periodista tovareño José Jesús Méndez. Pág.  15

Viernes 28.               Herido de gravedad un comerciante.  Pág. 45

                                  Corresponsal  de Panorama en Tovar ganó Premio de Periodismo. Foto. Pág. 15

                                  Capturados cuatro peligrosos atracadores en la ciudad  de Tovar. Pág. 15

                                  Triangular  de básket organizan en Tovar.  Pág.  17

Sábado 29.                En Tovar. Un éxito exposición liceísta.  Pág.  32

                                   Aumento del número  de policías pidió  Tovar a Gobernador de Mérida.  Pág. 15

 

·         Julio de 1974

 

Sábado  06.            Corresponsal de Panorama en Tovar  recibió Premio  Municipal  de Periodismo. Foto. Pág. 15

                                 Thelma Tixou actuará en un gran espectáculo en Tovar.  Foto. Pág. 15

Martes 16.               Impulso al deporte espera dar el IND del Estado Mérida. Pág. 18

Sábado 20.              Acueducto  de Tovar traspasarán al INOS.  Pág. 13

 

·              Agosto de 1974

 

Sábado 03.              Inauguran hoy nacional Volibol en Tovar. Pág.  17. Primera B.

                                  

      En Tovar. 24 equipos inauguran hoy nacionales de volibol. Pag . 19

 

Jueves 08.                  Zulia masculino clasificó en el volibol nacional.  Pág. 14

 

 

Domingo 11.              Resultados Nacional de Volibol.  Pág. 20

 

 

·            Septiembre de 1974

 

Domingo 22.               Guzmán cortó oreja en Tovar. 

                                     Meritorias  faenas  de  Jesús Salermi y Rayito. Dos fotos.  Pág. 26.                             

    Sábado 28.             Cosecha  millonaria de papa en Tovar. Pág. 30

 

·           Octubre de 1974

 

Miércoles 02.               Primer aniversario de extensión de ULA en Tovar. Pág. 23

Jueves 03.                   Por anti higiénico. Clausurado mercado de Tovar. Pág. 27

Domingo 06.                Concejo de Tovar no publica sus cuentas.  Pág. 30

Lunes 07.                     Tovar reclama plaza de toros monumental.  Pág. 22

Jueves 10.                    Reconocimiento a la CANTV Zulia. Beisbol. Foto Pág. 25

Viernes 11.                   Nuevo mercado en Tovar. Calle 1.  Pág. 28

Sábado  12.                  Se desconoce fecha  de fundación de Tovar. Pág.  33

Jueves 17.                    Maestros no graduados obtienen cargos oficiales.  Pág. 28

                                       Homenaje a  educador tovareño Tomás Labrador. Pág. 29

Viernes 18.                   Normal situación interna en AD en Distrito Tovar. Dice  el diputado

                                       Ramón  Altuve Salas.  Foto. Pág. 39

Sábado  19.                  Concejo de Tovar  no ha entregado  terreno para construir

el mercado. Pág. 8

Lunes 21.                     Comienza a verse la acción de gobierno en el Distrito Tovar. Foto.

Pág. 29

Domingo 27.                Solo AD  está activo en Tovar. Pág.  13

                                      Ofrecen  terrenos para casa de la cultura de Tovar.  Pág. 17

                                      Documento no garantiza entrega de los terrenos para mercado,

                                      dice el Gobernador.  Pág.  17

Jueves 31.                    Zea tendrá nuevo matadero.  Pág.  15

                                      Guillermo Molina ganó clásico de rodillones. Foto.   Pág. 29

 

·      Noviembre de 1974

 

Viernes 01.                 Cuatro  millones en escuelas invierte gobierno de Mérida. Pág. 5

                                     Denuncian existencia de asociaciones agrícolas fantasmas en Bailadores. Pág. 14

                                     Panorama oscuro espera a la agricultura por explotación

                                     de las minas de Bailadores.  Pág. 15

Miércoles 06.             Extraña enfermedad ataca los cultivos  de ajo en Bailadores. Dos fotos. Pág.  5

Viernes 08.                 Casas  en ruinas en Tovar.  Pág. 23

Sábado 09.                 Selección Venezuela ganó  a  ULA  en Tovar. Pág. 24

Domingo 10.               Adelantados  preparativos para Bolivariano de Basquetbol. Foto Pág. 27

                                     Equipo joven lleva Venezuela  a Centroamericano  de Basquetbol.

Pág. 27

Lunes 11.                   Luis Araque  representará a  Tovar en ciclismo.  1 foto.  Pág. 25

Martes 12.                 Gobernación  de Mérida cancela deudas. Pág. 31

Miércoles 13.             En antiguo mercado  de Tovar crearán extensión universitaria.  Pág. 15

Jueves 14.                  Lo dejaron  sin el rancho y sin la casa que le prometieron. Pág.  5

                                   Tovar  se quedaría sin extensión  universitaria.  Pág. 53

                                   Asfaltan calles de Tovar. Pág. 55

Viernes 15.                Por falta de mercado. Se  pierde el 85 por ciento de la producción

                                    de Cambur de los distritos  Sucre   y Tovar. Foto.  Pág. 63

Lunes 18.                   Explotación  de las minas de Bailadores aumentará potencial económico de Mérida. 

                                    6 Fotos. Página  completa.  Pág. 21

                                    Noticias de Tovar.  Tovareños en Corealsa y Comisión Taurina. Pág. 38

Martes 19.                 Bailadores  tomado por las moscas. Se teme que pueda desatarse epidemia de 

                                    gastroenteritis.  Pág. 27

                                    Militantes  de  AD declararon  ante el  tribunal  disciplinario de Tovar. Pág.28

                                    Nunca se ha visto la acción oficial en la Aldea La Macana de Santa Cruz de Mora. Pág.28

Martes 26.                 Ajo mexicano siembran en Bailadores.   Pág. 29

                                   Ciclo básico construirán en Bailadores. Pág. 29

                                   Difícil situación de caficultores fue planteada al Presidente Pérez.

                                   Pág. 15

                                   Corpomercadeo demora pago  a los agricultores. Pág. 15

Jueves  28.               Centros de investigación piden en zonas productoras.  Pág. 17

Viernes  29.              Volibol y básquet toman auge en Tovar. Pág. 36

                                   Corpoandes participará en plaza de toros de Tovar. Pág. 40

                                   En Tovar. Promoción  de bachilleres lleva nombre  de deportista cubano.   Pág. 49

                                   Construyen en Bailadores Junta  Promotora  de la industria de la papa. Pág.  15

                                    Foro sobre extensión universitaria en Tovar.  Pág. 15

 

·        Diciembre de  1974

 

Viernes 06.                Sin agua La  Playa.  Pág. 50

Martes 10.                 Faltan canchas  deportivas en Bailadores. Pág. 33

                                    Únicamente la reforestación podrá evitar muerte del Valle  del    Mocotíes.

                                   6 fotos. Página completa. Pág. 39

Viernes 13.               Con capital venezolano se explotarán minas de Bailadores.

                                   3 fotos. Seis Columnas. Pág. 42.

                                   En Tovar  se olvidaron de la Batalla de Ayacucho.  Pág.  62

                                   Guaraque sin teléfonos.  Pág.  62

                                   Asistencia  gratuita a campesinos brindará cooperativa CRAM. Pág. 62

Sábado 14.               Encuentro nacional realizarán Aguiluchos de las fuerzas aéreas. Pág. 30

Viernes 20.               Más de cuatro millones  de kilos de papa produce Bailadores. 3  fotos. Pág. 5

Sábado 28.               No hay estampillas  de correo en Tovar. Pág. 11  

         

 

Domingo  05.          Distrito  Federal ganó trofeo Los Aguiluchos.  Foto. Pág. 25

Lunes  06.               “Los Aguiluchos” extenderán  sus programas a  varias entidades. Pág. 20

Martes 07.                Zea, bello rincón andino que día a día se supera. 3 fotos.  Pág. 5

 

 

Domingo 23.          Aguiluchos  de Yaracuy debutarán en Tovar. Pág. 24

                                Novillada  en Tovar  con El Táriba, Nerio Ramírez y Fernando Sánchez. Pág.26

                                Ejecutivo merideño prestará ayuda a Bomberos de  Tovar. Pág. 39

 

·         Marzo  de 1975

 

01.                           Sin mercado café producido en Santa Cruz de Mora.  Foto. Pág. 15

04.                           Abandonado parque recreacional de Tovar.  Laguna Blanca. 2 fotos.

                                  Pág.  15

                                Construyen una escuela en Colinas de Don Teo. Pág. 15

05.                           Estadio “Padre  Arias”. Deporte. Con foto.  Pág. 21

07.                           Ciclismo merideño listo para la vuelta.

11.                           Copei  eligió comité de reorganización. Pág.  19

                                Donan ambulancia a Bomberos de  Tovar. Pág.  15

14.                           Ex Presidente Caldera visitará  Distrito  Tovar.

20.                           Reportaje  sobre preparativos de la  feria de septiembre. Fotos.

22.                           Murió dirigente de  AD  en Tovar.

29.                           Reportaje  de El Niño  de la  Cuchilla. Fotos.

 

·         Abril  de  1975

 

01.       No teme  a investigaciones Jefe de la Identificación.

02.       Beisbol de Tovar  contrató entrenador norteamericano.

04.       Construyen paredes del Estadio de Tovar.

05.       Campesinos de Tovar esperan solución a sus problemas.

            Juan Alfonso destaca en el beisbol de  Tovar. Foto.

06.       Arregladas calles de  Santa Cruz  de Mora.

09.       Mérida se está preparando para la Vuelta  a  Venezuela. Foto.

10.       Semana Cultural  en La  Playa.

12.       Gobernador merideño  visitó Liceo de Tovar.

            Bs. 51 millones ha condonado  el Banco Agrícola.  Foto.

            Javier Duque  serpentinero del equipo aguilucho.  Foto. Pág.  28

15.       Casa del  maestro solicitan  al Gobernador.

16.       Capacidad para  800 alumnos tendrá  Extensión de la ULA.

            Cuartel de conscriptos  construirán en Tovar.

19.       125 años se cumplen hoy de la elevación de Tovar  a  capital  del Cantón de

            Bailadores.  4  fotos. Pág.  5

22.       Reelecta directiva del Concejo  de  Tovar.  2  fotos. Pág.  15

             MEP inicia recenso en Tovar.  Pág.  15

            Pedirán construcción  de Casa Sindical en Tovar.  Pág.  15

23.       Se reorganiza Copei a nivel  de concejos.

            ULA venció a  Tovar  en beisbol.

24.       En Tovar. Celebrado el  Día de la Ciudad. 2 fotos. Pág. 15

25.       Celebrarán Día del Trabajador.

            No han investigado  presuntas irregularidades en Identificación en Tovar. Pág.  15

            Cuarta válida del Campeonato de Automovilismo.

27.       Tovar jugará en Nacional  de los Criollitos.

28.       Aplazada visita  de Caldera  a Mérida.

 

·         Mayo  de 1975

 

Jueves  08.    Mejoran matadero  de Tovar.

Viernes 09.    Reelectos máximos dirigentes de AD en Tovar y Rivas Dávila.

                        No podrán salir de Tovar vehículos que no paguen impuestos.

                        Planta repetidora de TV solicita Tovar.

Domingo 11.  Vuelta  a  Venezuela. Duelo entre ciclistas criollos.  Dos fotos. Pág. 34.

                        Copei celebrará  proceso electoral  interno.

                        No será vendida emisora de Tovar.

Sábado 17.   Investigarán denuncia de diputados copeyanos.

Miércoles 21. Beisbol. Dos promesas juveniles en  Tovar.  Foto. Pág. 19.

Jueves 29.     Pleno  Agrario de Copei en Tovar.

 

 

Miércoles 04.  Corrida de primera clase en la Feria de Tovar. Pág.  22

Sábado 14.     Gobernador de  Mérida hará gira por varios distritos. Pág. 15

                         Pleno de dirigentes de Copei en Tovar. Pág. 15

Jueves  19.     Edecio La Riva visitó a  Tovar.  Pág. 7

Sábado 28.     Dos muertos y dos heridos en choque en Tovar.  Pág. 39

                         Mejorarán cuerpo de Bomberos en Tovar. Pág.  15

Domingo 29.  Juntas  Comunales serán organismos de desarrollo. Foto. Pág. 15

Total:    184

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Iván Darío Ramírez Méndez 

Iván Ramírez Méndez ante las cámaras de televisión en Maracay, acompañado de Nelson Hernández, Miguel Mejías Alvarez (Bienvenida)
y Nilson Guerra Zambrano. (Foto de Rubén Márquez).

  Escultor tovareño nacido en  el Hospital “San José” de la Parroquia  El Llano,  el 7 de diciembre de 1968, perteneciente  a  la  tercera  generación  de artistas plásticos de la acreditada  Escuela de Tovar.

  Con impulso  y motivación despertados  en la  educación primaria, inició su formación artística en 1991 como estudiante de dibujo y serigrafía en el Taller “Elbano Méndez Osuna”,  patrocinado  por el Consejo Nacional  de la  Cultura, teniendo  como formadores a  los ya consagrados pintores Martín Morales y José Luis Guerrero.

   “Iván Darío Ramírez Méndez, dibujante y escultor venezolano; presenta una visión del carácter masculino en relación con lo femenino desde el punto de vista de la seducción. Su obra explora la dinámica corporal a través de desnudos femeninos y de piezas abstractas y contrasentido epigonal de cualquier generación”.    (Catálogo de colectiva  en Mérida, 1996). 

  Sus apreciables  adelantos  permitieron la aprobación  de una beca  por la  Fundación para el Desarrollo Cultural de Tovar (FUDECUT), para  seguir estudios en  la Facultad de Arquitectura y Arte de la Universidad de los Andes, con la profesora Natella de la Universidad de Oregón, U.S.A. Fue asistente de taller de la citada profesora  por espacio de dos años. 

  “Su obra refleja cierta admiración por la escultura semiabstracta de figuras humanas de Henry Moore y Jean Arp, con la variante integral de Volumen, forma y Color”.   (Idem, catálogo). 

  Creaciones suyas de gran valor artístico se exhiben en plazas públicas y recintos  especiales como gobernaciones, alcaldías, escuelas,  una academia nacional,  una parroquia eclesiástica y Petróleos de Venezuela, sin  obviar colecciones privadas en diferentes ciudades venezolanas.  

Busto de Alberto Adriani. Develado 13.06.12

  En marzo y  junio de 2012 alcanzó  dos importantes éxitos, reseñados en medios de comunicación social,  al ser presentadas  sus  obras  sobre  el torero español Manolo Bienvenida  y el economista  venezolano Alberto  Adriani,  en la Plaza  de Toros  de  Maracay  y en la  Academia Nacional de Ciencias Económicas en  Caracas,  en el  céntrico Palacio de las Academias.

  

Exposiciones Colectivas:

Galería Juan Alí Méndez, 1996, Ciudad de Tovar;

Cuarto Salón de Artes Plásticas, Mérida, 1996;

Galería la otra Banda, Mérida ,1996;

Galería Jóvenes Artistas, 1997

Ateneo de Zea, 1997;

Country Club, Mérida, 1998;

III Salón de Artes Plásticas de Mérida, 1998;

Ateneo Jesús Soto, Tovar, 1999;

Universidad José Antonio Páez, Valencia, 1999;

Cuarto Salón de Artes Plásticas, Puerto Cabello, 2000;

Taller el Altillo, Forma y Expresiones, Maracay, Estado Aragua, 2000;

IV Salón de Artes Plásticas, Universidad de Carabobo, 2001;

Casa Bosset, Mes del Artista Plástico, 2002;

Galería del Hotel el Castillo, San Cristóbal, Edo. Táchira, Exposición colectiva, 2004;

Ministerio de Educación, Visiones del Arte, Caracas, 2005;

Galería Dos Vertientes, Lechería, Puerto la Cruz, 2006;

Vienal de Tovar, 2007;

Casa de los Gobernadores, Mérida, 2008;

John Simon Guggenheim Memorial Foundation. New York. USA. 2009

Ateneo Jesús Soto, 2009

Festival de las Artes. Bogotá, Colombia. 2009

 

Exposiciones individuales:

Galería Juan Alí Méndez, Tovar, «Atrevimiento a la Escultura», 1997;

Galería la Otra Banda, Mérida, «Una mirada a la Escultura», 1998

Instituto Nacional de Espacios Acuáticos, INEA, Caracas, 2000;

Galería Dos Vertientes, Puerto la Cruz, 2001;

Instituto de Altos Estudios de la Defensa del Estado Nacional IAEDEM, Caracas, 2002;

Hotel El Castillo, San Cristobal, 2003;

Quinta Reunión del Comité de la Comisión Interamericana de Puertos, Hotel Golden Rainbow, Maremares Resort Spa, 2004;

VI Reencuentro de Tovareños 2010. Taller Galería de Iván Ramírez, Av. Paparoni, el Coliseo El Llano de Tovar, Estado Mérida, 2010.

Feria  de Nuestra Señora  de   Regla.  2011. Taller Galería de Iván Ramírez, Av. Paparoni, Coliseo El Llano. Tovar, Estado Mérida.

 

Representado:

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